Sección ensayos y revisión

Mujeres filósofas, mujeres terapeutas:

una trayectoria silenciada a través de la

historia de la humanidad

Katerina Georgalos de Zymnis
Atenas, Grecia
Sociedad Helénica de Psicología Existencial, gignesthai

 


Resumen

La historia de las mujeres filósofas es una historia silenciada que merece ser investigada con esmero porque refleja la repercusión femenina a través de la historia. En este trabajo se presentará un breve panorama de esta trayectoria y se tratará de abordar los motivos por los cuales se ha silenciado y muchas veces ignorado el pensamiento y el aporte de la mujer al mundo de la filosofía y de la terapia existencial. Se hará hincapié en la profunda necesidad de crear en el siglo presente testimonios concretos que revelen el trabajo, la dedicación y por sobre todo las ideas que emanan de las mujeres pensadoras de ayer y de hoy, tanto en el campo filosófico como en el campo terapéutico. Las mujeres terapeutas y las mujeres filósofas de nuestra era asumen hoy un rol muy importante: son convocadas a dejar testimonios escritos de su trayectoria por la vida.

 

Palabras clave

filosofía, psicoterapia, existencialismo, historia de la filosofía.

 

Abstract: Women philosophers, women therapists: a path silenced throughout the history of humanity

The history of women philosophers is a silenced story that deserves careful investigation because it underscores the impact that women have had throughout history. This paper will present a brief overview of some female thinkers’ path, and will try to address some of the factors conducive to ignoring the ideas and contribution of women to the world of philosophy and existential therapy. Emphasis will be placed on the deep need of our days to create concrete testimonies that reveal the work, dedication and above all the ideas that are created by women throughout history, both in the philosophical field and in the therapeutic field. Women therapists and women philosophers of our era assume a very important role: they are summoned to leave written testimonies of their path through life.

 

Keywords

Philosophy, psychotherapy, existentialism, history of philosophy

 

PRÓLOGO

¿Qué ha pasado con los escritos y con la obra de las mujeres a lo largo de la historia de la filosofía? ¿Qué ha pasado con las ideas y con los testimonios de tantas voces femeninas a través del tiempo? ¿Por qué se ha silenciado o ignorado tantas veces el aporte femenino al mundo intelectual?

La mujer desde siempre estuvo inmersa en el proceso de la vida. Es protagonista y observadora de los acontecimientos. La mujer es fuente de vida.  Crea su camino pudiendo acompañar al mismo tiempo a los otros en cada trayectoria. La mujer, tradicionalmente se dedica al deber, a mantener la unión del hogar y de la familia. La mujer es contenedora de los procesos emocionales de la familia como institución y de la comunidad como sistema. La mujer es prudente. A veces sumisa y discreta. Algunas veces audaz. La mujer sostiene la familia y la estructura social.

La historia de las mujeres filósofas refleja la lucha de la mujer que anhela ser reconocida como ser humano íntegro y capaz de crear ideas. Se suman además, entre otras historias, los trayectos de  las mujeres terapeutas. Si terapia significa etimológicamente estar al lado del paciente, ser mujer terapeuta implica extender el don innato de cada mujer hacia el ser humano que lo necesite. Hanna Arendt sostenía que toda persona alberga la posibilidad de pensar y en muchos casos actuar filosóficamente. Sin embargo, las mujeres, en su mayoría,  han callado a lo largo de la historia de la humanidad. Más concretamente, el proceso creativo de la mujer en el campo de la filosofía fue truncado a lo largo de la historia en muchas ocasiones injusta y violentamente.  

En este trabajo se comienzan a investigar el aporte de importantes filósofas a través de la historia así como los factores que impidieron el florecimiento y la expansión de sus brillantes ideas. Se tratará además de comprender cuál es el lugar hoy de la mujer filósofa y de la mujer terapeuta. 

 

Decidí publicar este trabajo en la revista de ALPE ya que la presentación oral de estas ideas en el II Congreso Mundial de Terapia Existencial en Buenos Aires fue abruptamente interrumpida  “por falta de tiempo”, como sostuvo entonces el coordinador de la mesa de la cual formaba parte y que no siguió al pie de la letra las instrucciones dadas por la comisión organizadora de la conferencia. El público (en su mayoría colegas de Latinoamérica), me pidió que les hiciera llegar  la información contenida en esta conferencia por escrito. Publicando este trabajo en la Revista de ALPE, procedo hoy finalmente a cumplir con el compromiso que asumí ante muchas mujeres en mayo del 2019 en Buenos Aires. Espero que estas líneas provoquen curiosidad y un anhelo de mayor profundización de los temas que se abordan.

 

 

La trayectoria de las mujeres filósofas a través de la historia

Las mujeres que ejercemos la psicoterapia, así como las filósofas de nuestra era hemos asumido la responsabilidad de dejar testimonios escritos de nuestra trayectoria por la vida. De hecho, debemos destacar que el proceso se ha desencadenado hace más de un siglo. Las autoras que hoy describen su trayectoria son valientes y audaces. Y son un ejemplo para las generaciones futuras. Dentro del movimiento existencial se destacan escritoras  firmes que expresan una riqueza de ideas propias y originales, así como vastas compilaciones de conceptos desarrollados por otros destacados autores. Se dice que detrás de cada hombre importante existe una mujer fuerte. Detrás de cada pensadora se desdibuja un hombre importante. Es la vida misma que revela la complementación. El mutuo apoyo para poder seguir.

 

¿Qué ha pasado entonces con las  obras de las  filósofas durante el transcurso de los años? ¿Qué indica la desproporción  que observamos en el número de trabajos presentados entre hombres y mujeres filósofos? El objetivo principal del presente trabajo es hacer resaltar la riqueza oculta entre las filósofas que han callado a lo largo de la historia, reconocerlas y al mismo tiempo comenzar a indagar los motivos por los cuales el proceso creativo de estas mujeres fue truncado la mayoría de las veces.  He basado esta primera parte de mi trabajo en la interesante compilación que efectuó la escritora Ingeborg Gleichauf (Gleichauf, 2010), así como en el estudio de algunas obras de las autoras que menciono. Mi intención es dar voz al silencio estridente de las mujeres filósofas que han callado en el pasado, nombrarlas y ayudar a mantener vivo el proceso de creatividad y expresión que se ha desencadenado hace más de 150 años en el campo de la filosofía y la práctica terapéutica existencial.

Como indica Gleichauf, las mujeres de los siglos pasados no tuvieron en su mayoría el tiempo ni las posibilidades para anotar sistemáticamente sus pensamientos. En muchas ocasiones, pensadoras de la antigüedad fueron expuestas al desprestigio y al chismorreo. No queda más que observar el mapa histórico del pensamiento filosófico femenino  a través de la historia (Gleichauf, 2010). 

Tomo por ejemplo a Aspasia, la hetera y compañera ilegítima de Pericles quien vivió entre el 460 y 401 A.C. Pocos recuerdan la preparación e inteligencia de esta mujer, proveniente de Mileto. Se la recuerda principalmente por su rol de amante de Pericles. Esta pensadora amaba la conversación pública y el discurso. Sostenía que una filosofía que se crea y transmite conversando tiene un alto contenido pedagógico y un profundo efecto social.

 

Teano de Crotona (500 A.C). Fue una eminente filósofa pitagórica. Pitágoras difundió su doctrina de forma oral. Teano era partidaria de una forma de vida donde reinase la medida y la prudencia. La finalidad de la vida era para ella entender al alma que es inmortal y se reencarna después de la muerte. El cuerpo era visto como una prisión del alma. Sostenía con vehemencia que todo estaba relacionado con todo. Enseñaba a sus alumnas una vida de virtud y honradez. Para Teano, la filosofía estaba ligada a la práctica. Reflexionar sobre el sentido de la vida implicaba también cuestionar cómo darle sentido a la vida de cada día, reflexionar sobre cómo se relacionan todo lo que nos rodea, cuál es la esencia de todas las cosas. Para ella no cabía la separación entre teoría y práctica.

 

Hipatía (370-413 A.D.) era hija del filósofo Teón. Nació y vivió en Alexandria, Egipto.

Se considera la primera matemática de la historia. Fue condenada porque se consideró que su opinión tenía algo subversivo que hacía sublevar a las personas. Reflexionaba sobre la libertad y la justicia, actividad que resultaba muy incómoda para los gobernantes de su época. Fue atacada por una multitud de fanáticos cristianos. Hipatía fue víctima del fanatismo ciego y de la polarización de su época (Watts, 2017).

 

Concluyendo, las filósofas de la antigüedad no vivieron retraídas. Tuvieron el valor de conversar abiertamente y el coraje de defender sus ideas. Enfrentaron con valor el peligroso desafío que conlleva la filosofía provocando la mayoría de las  veces el orden preexistente y las estructuras sociales. 

 

Poco se sabe de las mujeres que filosofaron en la Edad Media relata Gleichauf (Gleichauf, 2010). Las que provenían de la nobleza eran cultas, más que sus maridos. Las solteras entraban en los monasterios para ampliar sus conocimientos y muchas veces para eludir compromisos y poder retirarse a pensar en tranquilidad, para educarse y escribir. El tema de la filosofía de la época medieval era principalmente la relación entre la fe y Dios. El punto de vista personal carecía de importancia. La mujer era considerada como algo inferior al hombre en todos los sentidos y durante la época medieval no tuvo ningún lugar en el mundo del pensamiento filosófico escolástico. La mujer encontró su lugar en la filosofía mística, que invitaba a vivir una fe intensa colmada de sentimiento. Se consideraba que las mujeres no estaban capacitadas para hacer interpretaciones racionales útiles para los demás. La mujer era un símbolo portador del sentimiento y de la fe. No estaba capacitada para aportar al mundo de las ideas y del conocimiento racional.

Catalina de Siena (1347-1380) por ejemplo, adoptó una actitud de fe en conexión con el mundo y sus problemas. Sostenía que Dios ha concedido al ser humana el libre albedrío, la libre voluntad de tomar decisiones y asumir la responsabilidad que eso implica.

 

Las mujeres de la Edad Media recurrieron a la palabra escrita, a diferencia de las de la antigüedad. Las mujeres que vivían en los conventos tenían muchas oportunidades para reflexionar y filosofar sobre la estrecha unión entre la fe y el conocimiento. Pensar y actuar deberían estar absolutamente relacionados con la responsabilidad que eso implica.

 

Durante el Renacimiento hubo un gran número de filósofas que sostuvieron su pensamiento libre a pesar de las persecuciones de la Inquisición, que consideró “brujas” a muchas mujeres con pensamiento audaz y libre para la época. Se redescubrió la antigüedad clásica y se estudió a Platón y al mundo de las ideas.

 

Teresa de Àvila (1515 - 1582) sostenía que la conversación con Dios se convierte en conversación con uno mismo. Se concibe a Dios por el camino de la autorreflexión. Sólo alguien que se toma a sí mismo muy en serio puede acercarse a Dios. Recordemos que el Renacimiento alberga la posición en la cual el ser humano proyecta y concretiza su mundo, empieza a crear su propio orden. 

 

Las mujeres del siglo XVII criticaron el dualismo del pensamiento de Descartes. Y es en el siglo XVIII donde ya se empieza a sostener que hombres y mujeres estamos dotados de las mismas capacidades y posibilidades  intelectuales. Johanna Unzer (1727- 1782) hizo ver la necesidad de una buena educación tanto para los hombres como para las mujeres. Es en esta época de la Ilustración que mujeres valientes dieron su lucha para el derecho fundamental de la igualdad de los sexos en lo que respecta a capacidades y posibilidades, en lo que respecta al uso de la razón. Las filósofas de la época protestaron vehementemente contra la exclusión de las mujeres de la vida pública.  

 

Durante el Romanticismo comenzó el culto de lo subjetivo, de la fantasía, del sueño. Se cultiva la amistad, el sentimiento, la relación humana. La mirada se dirige hacia las posibilidades, hacia el futuro. Se trata de querer lo imposible. Se trata de forjar la relación entre la razón (el pensar) y el sentir. Hasta entonces una mujer intelectual estaba mal mirada. Las mujeres, se comentaba, debían ejercitar sus dedos (bordar, tejer, coser) ser débiles, discretas, sensibles, estar en la penumbra, siempre acogedoras y silenciosas, sosteniendo al hogar y a la familia.

 

Con la Revolución Industrial las cosas cambiaron. Las mujeres comenzaron a tomar conciencia de su situación y a participar en política y filosofía. Comenzaron los movimientos feministas organizados. Se incluyó a la mujer dentro del aparato productivo. Las mujeres exigen el derecho al voto y el derecho a una vida de posibilidades. Merece ser nombrada Helene Stocker (1869 - 1943) quien descubrió la obra de Nietzsche y su crítica radical de la cultura, la religión, la manera de vivir, del bien y del mal. Este descubrimiento le dio pie para reclamar el derecho a la libertad espiritual y la exigencia natural de una humanidad plena. Las filósofas de esta época siempre estuvieron cerca del lado práctico de la filosofía. Ninguna tuvo una orientación filosófica puramente teórica. 

 

En el siglo XX las relaciones de la filosofía con la política y la sociedad se intensificaron. Fue un siglo de sangrientas guerras mundiales. Los seres humanos, golpeados por la inseguridad y la desesperación, se plantearon muchos cuestionamientos existenciales. La filósofa Hedwig Conrad - Martius (1888 - 1966) fue una figura importante, influenciada por las clases de Husserl, fundador del método fenomenológico. Se dejó arrastrar por la fascinación de Husserl por los fenómenos. Quería investigar el ser de las cosas, la esencia del mundo real. Se interesó en estudiar el concepto del tiempo, del presente y del pasado que se unen con el futuro en un presente fijo. 

 

Edith Stein (quien fue después Santa Teresa Benedicta de la Cruz, 1891 - 1942) era  hija de una familia estrictamente judía.  Estudió con el fin de ser maestra y ganarse la vida de esa manera. Amaba la filosofía y asistió a las clases de Edmund Husserl con quien comenzó su doctorado. Edith Stein se dedicó a investigar la manera de conocer al otro y a sí mismo. Observó el lenguaje del cuerpo que consideró más elocuente que las palabras mismas. En su tesis doctoral investigó el tema de la empatía (Scaperlanda, 2017). En 1916 defendió su tesis. Adquirió una nota excepcional y pasó a ser la asistente de Husserl. Stein quiso ser profesora en la misma universidad. Pero tanto su profesor como el resto de la sociedad pensaban que eso no era apropiado para una dama. Decidió no malgastar su tiempo como ayudante y se dedicó a la investigación filosófica con su amiga Conrad-Martius.  En 1922, luego de haber estudiado las obras de Teresa de Ávila y Tomás de Aquino,  Stein se convirtió a la fe católica y fue bautizada. Su madrina fue Conrad-Martius. En 1933 sintió su vocación por la vida religiosa y decidió ingresar a la orden de las Carmelitas de Colonia. Desafortunadamente murió en las cámaras de gas en 1942, en Auschwitz.

 

Stein profundizó en la conciencia del ser humano, la empatía y la comunidad.

Estudió la diferencia entre sociedad y comunidad, diferenciando el estudio del sujeto y del objeto ante el estudio del sujeto ante el sujeto. En la sociedad un individuo trata al otro como objeto. No como sujeto. La relación sujeto-sujeto es una relación profunda y verdaderamente humana. Para Stein, la comunidad es lo más elevado. Allí donde se unen miembros que son libres y se mantienen unidos por un sentido vital interior. El ser humano es un individuo arrojado al mundo. Puede oponerse a ese estado mediante una actividad y la búsqueda del sentido de la vida. Estaba convencida de que sólo se puede encontrar sentido a la vida mediante el camino de Dios. El ser humano necesita relacionarse con los otros seres humanos. Pero la unión que forma la base primordial de la vida es la unión con Dios. Sin ella el ser humano se siente desarraigado y solo, aterrado ante la muerte. Dios es visto como el sostén de nuestra propia existencia.

 

Simone Weil (1909 - 1943)  fue una filósofa judía que nació en París y se convirtió al cristianismo influenciada por la vida y obra de San Francisco de Asís. Nunca aceptó la disciplina de la iglesia católica. Su manera de vivir fue siempre una de austeridad. Renunció desde temprano a todo lo que fuera lujo. A los 14 años sufrió una crisis existencial en la que se preguntó dónde estaba el camino hacia una vida con sentido. Adoraba la filosofía y las matemáticas y siempre se mostraba circunspecta sin poder gozar del momento presente. Ingresó con la nota más alta a la Escuela Superior de París (seguida por Simone de Beauvoir). Su filosofía estaba dedicada a la práctica desde un principio, y se involucró activamente en la arena política.

 

Tuvo problemas con sus superiores como maestra ya que enseñaba a sus alumnas a pensar por sí mismas. Se convirtió al cristianismo con renovado ímpetu de lucha por los derechos de los oprimidos. Luchó con grupos anarquistas de la guerra civil española y retomó su trabajo como profesora de filosofía. Comprendió que el cambio revolucionario exigía un largo camino. Era una realista sin dejar de ser una idealista. 

 

Finalmente, Weil murió consumida en 1943, trabajando día y noche en sus escritos y en su causa de defensa de la dignidad humana. Una vida espiritual debe poder responder en la realidad cotidiana. Su vida y obra estuvieron siempre en armonía, sin contradicciones, inseparablemente unidas. Opinaba que vivir una vida solidaria con los demás constituía la esencia del ser humano. Tanto Stein como Weil confluyeron en la idea de la empatía, de echar raíces, de la comunidad y de la interrelación de los seres humanos. Se diferencian de otros pensadores como Heidegger y Husserl ya que ambas tienen fe en Dios. Para ellas la ética es el centro de la filosofía. Cabe destacar la siguiente frase se Simon Weil: “No existe realmente desdicha donde no se produce degradación social en alguna de sus formas o conciencia de esa degradación” (Weil, 2000). (El amor a Dios y la desdicha).

 

Hannah Arendt (1906 - 1975)  es considerada como una importante pensadora de origen judío. Fue alumna de Martin Heidegger. Mantuvo una relación amorosa  durante un tiempo con el filósofo, que no tenía ninguna intención de romper su matrimonio. Arendt se alejó de Heidegger y  siguió sus estudios en Heidelberg donde conoció a Karl Jaspers, profesor  abierto a las conversaciones filosóficas con sus alumnos. Realizó con él su tesis doctoral.  Se casó dos veces y emigró a los Estados Unidos en 1951, donde le dieron la nacionalidad del país. Se convirtió allí en importante observadora de la política americana.  

 

Hannah Arendt estuvo influenciada por Heidegger, Jaspers, Agustín y Sócrates.  Del pensamiento de Agustín guardó la posibilidad de comenzar que infunde en su obra. Dios nos da la posibilidad de comenzar. Esa posibilidad de comienzo y espontaneidad es para Arendt una posibilidad del ser humano. Cada ser humano es único, diferente y en eso reside la oportunidad de cada uno para comenzar (Arendt, 1964, 1994, 2000). En su obra Los orígenes del totalitarismo (Arendt, 1973), la autora compara y crea paralelismos entre el fascismo y el comunismo, modelos que se consideraban hasta entonces antagónicos.

 

Después de haber participado en el juicio del criminal de guerra Eichmann en Jerusalén, Arendt inició una reflexión sobre la posibilidad del ser humano de hacer el mal y llegó a la conclusión que debería haber una relación entre el reflexionar y el actuar. Sostiene vehementemente que toda persona, independientemente de su coeficiente intelectual, puede reflexionar.

 

Se remitía a Sócrates definiendo el acto de pensar como un diálogo con uno mismo, un examen de conciencia que aconseja, anima ó prohíbe. Arendt siguió preguntándose cómo llega el ser humano a pensar, a actuar, a juzgar. Sostiene que debemos retirarnos de vez en cuando del mundo cotidiano al mundo de la reflexión y encontrarnos con nosotros mismos a solas. Luego, podemos volver a aparecer en público dispuestos a asumir la responsabilidad de las consecuencias que resulten de nuestras reflexiones. Sus temas filosóficos eran pensar, querer, juzgar. Obras filosóficas que escribió a mayor edad: La vida del espíritu: pensar. La vida del espíritu: la voluntad. Filosofar (para Arendt) es una necesidad básica del ser humano.

 

Simone de Beauvoir (1908 - 1986) Estudió en la Sorbona de París. Fue pareja de Sartre desde 1929 hasta la muerte del filósofo en 1980. La pareja conoció a Camus en 1940, y Simone fue expuesta a los efectos que la pobreza  tiene sobre la educación. Vio que no todo el mundo tiene las mismas posibilidades de adquirir una educación. 

 

Sostenía que la filosofía es un remedio del espíritu ante la cruda realidad del envejecimiento del cuerpo. Hay que atreverse a realizar nuevos proyectos. No hay que dejar de avanzar en el desarrollo de uno mismo. 

 

Simone de Beauvoir se planteaba ¿cómo se las arregla el ser humano que no cree en Dios ante la muerte? La subjetividad era el centro de su pensamiento. Consideraba que el yo es el eje alrededor del cual gira todo lo demás. Nada es, si no se percibe. Con el transcurso del tiempo, de Beauvoir fue asumiendo una visión menos individualista y más social. Para ella, el ser humano es real cuando se hace. Sostenía que cada decisión de cada ser humano afecta a la humanidad entera. El ser humano es pura libertad, y de esa libertad surge la necesidad de crearse cada uno sus propias normas y de actuar éticamente. Solamente del ser humano depende el sentido de la vida. Nada puede sustituir la propia responsabilidad del ser humano ante sus decisiones. Su obra más conocida es El segundo sexo (1997). Opinaba que a las mujeres se las define en relación al hombre, de ahí el título del libro. Sostenía que mujer no se nace. Se llega a serlo. 

Margaret Anscombe (1919 - 2001) Estudió en Oxford y se convirtió al catolicismo durante sus estudios. Mujer muy religiosa, dio clases en Cambridge y tuvo siete hijos. 

 

Partidaria de la toma de responsabilidad personal de las mujeres. Agnes Heller (1949) como Ascombe y todas las previas, desean unir al pensamiento con la acción. La filosofía tiene un fuerte componente pedagógico. Se observan conjuntamente un fuerte pragmatismo acompañado de un sentido místico. Se unen política y religión, angustia, responsabilidad, elección, acción.

 

El estudio de autoras como las previamente nombradas nos lleva indefectiblemente a preguntarnos ¿qué ha pasado con tanta riqueza que aún hoy queda en la penumbra sin ser apreciada en su totalidad? ¿Cuál es la situación hoy? Reflexiono sobre el recorrido de todas estas mujeres que tan valientemente han aportado al conocimiento filosófico, político y social y no puedo dejar de preguntarme acerca del silencio de tantas mujeres que no han sido escuchadas. Tantas voces que han callado a lo largo de la historia de la humanidad.

 

El aporte filosófico y terapéutico de la mujer en el campo existencial en la actualidad. Un enfoque personal sobre el tema.

 

En el campo de la investigación de los procesos terapéuticos se puede constatar que en la actualidad un número importante de mujeres trabajan tanto en la investigación  del proceso psicoterapéutico  (Zymnis, 2017; Levitt, Hill, Lakioti, 2016) así como en la preparación de psicoterapeutas en varios institutos de formación profesional en diferentes países del mundo.

 

En mayo del 2019 participé en el II Congreso Mundial de Terapia existencial organizado en Buenos Aires, Argentina. La presencia femenina se destacó brillantemente. La comisión organizadora estaba formada por cuatro brillantes mujeres que trabajaron con esmero y responsabilidad para que el congreso lograse el éxito que tuvo. La presencia femenina brilló en los comités científicos. La mujer tuvo lugar y voz al lado (y no detrás) de los hombres que brillaron también. Durante el congreso tuvimos oportunidad de escuchar las presentaciones de Emmy Van Deurzen, de Susana Signorelli, de  Isabel Jáuregui y de muchas mujeres más que se destacaron en este encuentro. Ellas, así como Evgenía Georganda, Orah Krug, Alison Strasser, Betty Cannon, Lucia Moja-Strasser entre otras autoras de nuestra época dejan impresas sus experiencias y vivencias en el encuentro terapéutico y a su vez en el pensamiento y retórica filosófica. Escriben dejando de esta manera un importante legado para la humanidad. 

 

Personalmente, formo parte de un Instituto con sede en Atenas, Grecia, que investiga conceptos filosóficos y terapéuticos en el mundo actual. Nuestro grupo de investigadores ha creado y publicado sobre el concepto de “oistros”, la fuerza vital que surge ante la muerte, ante la finitud, ante la inestabilidad y lo imprevisible (Dallas, E., Georganda, E. T., Harisiadis, A., & Zymnis-Georgalos, K., 2013). Investigamos arduamente los temas existenciales que surgen a través de  las condiciones de crisis por las que atraviesa hoy el mundo entero. 

 

A principios del año 2019, visité Viena por trabajo y tuve la oportunidad de asistir a una exposición de obras de arte de mujeres del siglo XX en el museo Belvedere. Admiré pinturas y esculturas de una belleza indescriptible. Descubrí obras que no se han difundido suficientemente tanto entre el mundo artístico como entre el público en general. Estas obras descansaban discretamente y en silencio en distintos museos o colecciones privadas. ¿Dejé la exposición muy emocionada por el arte que pude vivenciar y a la vez preguntándome qué es lo que ha pasado para que la trayectoria creativa del género femenino tanto en filosofía como en arte ha quedado en semejante silencio? ¿Cuál es la situación hoy?

 

Sin duda mujeres valientes y hombres inteligentes han trabajado para que la situación haya cambiado y poco tenga en común lo que ocurre  hoy con lo que sucedía en las épocas que mencioné en los párrafos anteriores, donde las mujeres eran consideradas seres de menores capacidades en relación con los hombres. 

 

Aun así, sigo preguntándome cuáles son los factores  que han contribuido para que se haya marginado el proceso creativo de tantas mujeres. Porque los números hablan. Tanto en arte, como en filosofía el número de mujeres involucradas en el proceso de creación es mucho menor, comparado al de los hombres.

No es mi intención iniciar una polémica de guerra de sexos o algo por el estilo. El tema tiene connotaciones políticas, sociales, biológicas y psicológicas.  Es muy complejo y básicamente sistémico. Merece ser tratado con respeto y profunda investigación, dejando de lado posiciones ridículas que emanan de un antagonismo voraz y destructivo. El tema es amplio y profundo. Y por supuesto escapa de los límites del presente trabajo.

 

Elijo referirme en estas líneas a algunos de los factores que bloquean el proceso creativo y que son intrínsecos al ser humano que habita al mundo de hoy. No hablo de causas ni de efectos. Me refiero a la interrelación e interconexión de ciertos factores que pienso ejercen una profunda influencia sobre el silencio de la mujer en la filosofía y en la práctica de la terapia existencial.

 

Vivimos en un mundo en constante cambio. Siempre ha sido así. Recordemos a Heráclito. Nunca podremos bañarnos en las mismas aguas del río. Todo pasa, todo fluye. Nada permanece igual.  Quisiera destacar sin embargo que lo que ha cambiado durante los últimos 40 años es la naturaleza, la intensidad y la velocidad del mismo cambio. Reflexionemos sobre la velocidad vertiginosa con que se transmiten los datos y sobre el acceso a toda la nueva información en tiempo real. El ser humano está expuesto a enfrentar constantemente y sin respiro un tsunami de cambios que debe reconocer, digerir y elaborar. La mayoría de las veces, debe tomar, una decisión firme y actuar inmediatamente. La velocidad con que ocurren los acontecimientos sobrepasa la capacidad humana para evaluar, pensar y decidir.  No es un secreto que el ser humano de hoy sigue siendo en su aspecto biológico y genético casi idéntico al hombre de las cavernas. La formación de una decisión, de una posición, de una postura ante las provocaciones que trae el cambio requiere del ser humano una nueva postura flexible y creativa.

 

El proceso creativo, por el otro lado, requiere tiempo para la reflexión, para una introspección humilde y grandiosa a la vez. Requiere permitir un espacio interno para darle voz a nuestra propia sabiduría, coraje para desarmar estructuras obsoletas y fuerza para descubrir lo nuevo en lo cotidiano y en lo trivial. No queda más que observar las biografías de algunos escritores, filósofos y artistas.

Todo acto de creación implica un acto previo de destrucción, sostiene Rollo May en su obra “El coraje de crear” (May, 1975), citando a Pablo Picasso. Hace falta dejar de lado la zona de comodidad para afirmar la necesidad de continuar la vida, el proyecto de vida que puede traducirse en un escrito filosófico, en una obra de arte.

 

¿Qué pasa específicamente con las mujeres en el campo de la producción de obras filosóficas? A parte del misoginismo que se puede observar en muchas épocas de la historia de la humanidad y que justifica que solamente unas pocas valientes hayan podido destacarse en un mundo hostil hacia su proceso creativo, es evidente  que en varias culturas un gran número de mujeres quedan embelesadas y atrapadas también por roles tradicionales asumidos a través de la historia humana. En muchas sociedades, aún en pleno siglo XXI, la mujer tiene el deber de dedicarse exclusivamente a crear una familia y a ocuparse de las tareas domésticas. Pienso que admitir y aceptar esta posición sobre la formación de una familia es un acto de valentía. Siempre y cuando sea un acto consciente y el individuo asuma la responsabilidad de elegir y de aceptar el rol libremente. 

 

Para crear algo nuevo, incluso hijos y una familia, hace falta coraje, valor, decisión, compromiso con la vida, dirección hacia lo divino. Hace falta dejar la tranquilidad de lo conocido y de lo cómodamente familiar. Implica asumir un profundo compromiso personal y comunitario. El proceso creativo requiere coraje físico, espiritual, moral y social. Crear algo nuevo implica ser valiente y exponerse a encontrar y enfrentar la angustia y el terror de lo desconocido y soportar la culpa que engendran las críticas del otro. Es imposible crear desde la zona de comodidad. El proceso creativo está íntimamente ligado a la vivencia de la angustia ante lo efímero, ante la muerte así como la culpa por las posibilidades no concretadas, por la vida desperdiciada.

 

Bernard Shaw decía que el proceso creativo es una batalla continua contra los dioses. Cuáles son hoy los dioses. Cuál es el statu quo que se ve amenazado por el proceso creativo. Qué estructuras rompe hoy una nueva forma, un escrito filosófico distinto. Eva fue castigada por haber probado los frutos del árbol del conocimiento. 

 

El pensamiento de Rollo May es muy  actual y nos provoca a reflexionar sobre los dioses del conformismo, de la apatía, del materialismo, del consumismo, del afán de enriquecer venerados por tantos seres humanos; dioses que se ven amenazados por cada acto de creación. La creación es un acto de libertad. Creando nos acercamos a nuestra esencia, nos dirigimos al proceso de forjar el sentido de nuestra vida, nos acercamos a Dios. El creador necesita vivenciar lo esencial que es invisible a los ojos, como nos recuerda Saint Exupery (2018).

 

Las mujeres de hoy debemos crear nuestro propio tiempo y espacio de contemplación. Debemos conscientemente dedicarnos a volcar nuestras experiencias y vivencias en nuestros ordenadores, o en papel, como en otros tiempos. Debemos crear nuestros propios conventos personales para poder contribuir al conocimiento humano y dejar un legado enriquecido por lo vivenciado.

 

Admiro a las valientes autoras de hoy que dejan su huella con el trabajo escrito que producen. Sus obras son el testimonio vivo del legado que deciden dejarles a sus alumnos, al público, a la humanidad entera. Es muy fácil culpar a los hombres, a la sociedad, al mundo. Pero sabemos muy bien que no hay excusas, ni tiempo para perder, si queremos cambiar nosotras y por consecuencia al mundo en que vivimos. Debemos convertirnos en el cambio que queremos ver, como nos decía Ghandi

 

Hace dos semanas vi una entrevista de Wole Soyinka, premio Nobel de literatura (Nigeria, 1986). Lo escuché decir que cuando lo encarcelaron durante dos años, totalmente aislado del mundo, escribió sus mejores poemas. La periodista le preguntó cómo lo logró ya que tenía entendido que no tenía ningún acceso a tablets, computadoras, libros, papel. Él respondió que al lápiz, lo construyó él solo con materiales que encontró en su celda. Y que por suerte le daban suficiente cantidad de papel higiénico cada día. Es obvio que no hay excusas. Punto.

 

CONCLUSIONES

 

Es necesario que las mujeres aportemos algo profundamente auténtico al mundo. Debemos aportar nuestro testimonio rico en vivencias, ideas, cuestionamientos, sentimientos. Debemos comprometernos con la vida, sumergirnos al río y no contemplarlo desde lejos. En el ámbito profesional terapéutico, como expliqué anteriormente, el panorama está cambiando. La presencia femenina en el proceso terapéutico hoy es muy visible tanto en la práctica como en la investigación y la formación de nuevos terapeutas. Una simple observación de los institutos de formación, de las aulas universitarias nos da la pauta de que la presencia de la mujer es muy importante y está dejando su huella en el campo de la psicología y de la psicoterapia. Más precisamente, en el campo de la terapia existencial, predominaban los hombres como terapeutas. Durante nuestros días esto está cambiando también.

El sonido estridente del silencio de las mujeres en el ámbito creativo también comenzó a calmarse. El proceso es alentador. Pero aún queda mucho camino por caminar, como diría Machado. Las mujeres somos convocadas a enfrentar al miedo, la angustia y la culpa de dejar lo conocido y cómodo si queremos adentrarnos en el mundo desconocido y a veces peligroso del proceso de la creación. Debemos asumir el riesgo y la ansiedad de lo incierto si queremos cambiar. Es una decisión personal con impacto ecuménico.

Sabemos que las semillas del cambio residen en el proceso creativo. Crear implica estar absorbido, comprometido, en un fluir (Nakamura, J. & Csikszentmihalyi, M. 2014), en un abandono donde el tiempo se detiene, las horas pasan sin darnos cuenta estando al mismo tiempo sumergidos en una experiencia profundamente consciente. Estos momentos de pausa y de profunda introspección, condición requerida para crear, no  se ofrecen solos ni se nos regalan en el mundo de hoy. Debemos crearlos. Debemos inspirar a las próximas generaciones de hombres y mujeres a asumir la responsabilidad del proceso creativo que está latente dentro de cada uno de nosotros. Hombres y mujeres por igual.

 

Bibliografía

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Curriculum

Ph.D. Miembro fundador y docente de la Asociación Helénica de Psicología Existencial, gignesthai y de la Asociación Helénica de Psicología Positiva. Psicoterapeuta, investigadora y supervisora. Trabaja con individuos, familias y grupos. Da clases en programas de grado y posgrado en varias universidades. Su área de investigación es el proceso de psicoterapia.

 

Correo de contacto:  katerinazymnis@gmail.com

 

Fecha de entrega: 13/01/2020

Fecha de aprobación: 27/02/2020

 

三、脂肪液化丰胸产品。吸脂隆胸注入的脂肪必须是经过特殊处理的纯净脂肪颗粒丰胸粉嫩公主,如果注入失活的脂肪细胞过多,或注入脂肪不均匀丰胸效果,容易导致脂肪液化粉嫩公主酒酿蛋。