Revista
Latinoamericana de Psicoterapia Existencial. UN ENFOQUE COMPRENSIVO DEL
SER. Año 15 - Nº 29 – Octubre 2024
Sección Aportes Originales
Dante y la Psicología Existencial
Estudio preliminar
Dante and Existential
Psychology
Preliminary study
Ramiro Gómez S.
Lima, Perú
APPFE / Alpe Perú
“La mayoría de la gente vive su vida
en
una tranquila desesperación.”
Henry David Thoreau[1]
Resumen
Se plantea un diálogo desde la Comedia de
Dante Alighieri con la condición del hombre actual con la intención de
desarrollar aportes a la Psicología Existencial. El presente es un estudio
preliminar.
Palabras Clave
Infierno. Caída. Extravío. Negación de la
muerte. Inmortalidad. Tecnología. Sagrado. Viaje. Huida. Suicidio. Psicoterapia. Esperanza. Soledad-ansiedad. Espiritualidad
Abstract
A dialogue is proposed from Dante Alighieri's Comedy with the condition
of modern man with the intention of developing contributions to Existential
Psychology. This is a preliminary study. Spirituality
Keywords
Hell. Existential Fall. Loss. Denial of death. Immortality. Technology.
Sacred. Journey. Flee. Suicide. Psychotherapy. Hope. Loneliness-anxiety
I.
Medii
aevi y hoy posmoderno.
Transcurridos 702 años de la muerte de Dante,
ocurrida el 14 de septiembre de 1321, nos preguntamos si podemos dialogar
con el autor desde su obra cumbre la Comedia.
Apartarse del camino en la mitad del
camino de la vida, buscarse con la guía de Virgilio atravesando el Infierno y
el Purgatorio, llegar al Cielo dantanios: ¿qué dice,
este viaje, a nuestro tiempo?
Dialogar con la obra de Dante, como dice
Borges, es ver “… esa lámina de ámbito universal”; lámina en la que, la
biblioteca infinita de Borges nos invita a ver todo, “Lo que fue, lo que es y
lo que será, la historia del pasado y la del futuro, las cosas que he tenido y
las que tendré, todo ello nos espera en algún lugar de ese laberinto tranquilo”
El viaje de Dante, en la Comedia es
ultramundano; espejo de las miserias y las glorias del hombre. Infierno,
Purgatorio y Paraíso poseen una geografía, un paisaje
que se corresponden con lo que más tememos y más esperamos en nuestras vidas,
vida que vamos tejiendo entre ascensos y caídas. El purgatorium
ese “intermedio” en el que conscientes de nuestros más profundos defectos,
de nuestras faltas y pecados, nos disponemos a cambiar, revisarnos,
purificarnos. Una montaña para ascender en la medida de la superación del extravío
del camino correcto. ¿Hay en la idea de crecimiento, de superación, de
autenticidad, de las terapias humanistas, de las psicoterapias en general, un Purgatorio?
¿No son los bloqueos, los congelamientos, los estancamientos en el pasado, las
experiencias negadas, temidas y finalmente somatizadas los pecados que purgar
para reencontrarse a sí mismo más limpio, creativo y auténtico?
Dante, a lo largo de los años del trabajo de
la Comedia, escribe desde el realismo. Los 9 círculos del Infierno están
llenos de personajes históricos que comparten su destino con algunos míticos y
bíblicos. Los pecados, faltas cometidas en el mundo, en los tiempos en que
vivieron los castigados están descritas. Desnuda está la falta, desnudos los
castigos. La maldad de los hombres del Infierno de Dante está acomodada en círculos
que van bajando al centro de la Tierra donde Lucifer trifronte
devora eternamente a Judas, el traidor, el que vende al inocente. Los círculos
del infierno que construimos descienden en la maldad del hombre contra el
hombre.
Este realismo dantiano
lo subraya Auerbach, “Imitación de la realidad es
imitación de la experiencia sensible en la vida terrestre…” y “… Dante ha llevado al más allá la
historicidad terrena y de sus vicisitudes, pero el recuerdo y el interés más
profundo por ella los conmueve de tal suerte, que impregna ésta todo el
ambiente del más allá”
Underhill destaca “En la
Divina Comedia tenemos un clásico ejemplo de esa doble visión del mundo
interior y el exterior. Pues el viaje de Dante, de ascenso y salida hasta el
Cielo Empíreo, es en realidad una alquimia interior, una ordenación y
transmutación de su naturaleza, una purga de su visión espiritual, hasta que
-trascendiendo toda beatitud derivada- puede mirar por un instante el Ser de
Dios.”
En el decir de Margaret Wertheim
es “El viaje que haces no es sólo a través del espacio físico (como en la
ciencia ficción), sino también a través del espacio espiritual, tal como es
concebido por la teología cristiana de la época”
En el s. XIX Artaud
de Montor, termina su Introducción a la Comedia con
el siguiente testimonio. “La juventud hoy día tiene intenciones sostenidas y
poderosas; la juventud considerando como una felicidad conocer y apreciar á Dante, adquirirá mucho más que yo, que no estaba
preparado a la lucha, y que sin embargo he podido siempre combatir valientemente,
aprovechando una larga serie de días necesarios para tan magnífico torneo,
como diría nuestro autor; la juventud que lea á Dante
adquirirá confianza , fuerza, dignidad, moralidad y tantos otros tesoros que la
fortuna no había parecido conceder hasta hoy sino al gran Alighieri”
Gatti señala que “Rollo May,
gran psicoterapeuta norteamericano, ha visto en la Comedia algo especial. Él
dice: ‘El viaje atormentado y ejemplar de Dante perdura como uno de los mejores
estudios de caso que posee la profesión psicoterapéutica; es la presentación
del mito radiante de los mejores métodos e intenciones de la terapia moderna’. May ha visto en el iter que Dante
desarrolla con la compañía de Virgilio un proceso de retorno a la salud”.
Mandelsmam
Heidegger en Protocolo de un seminario sobre
la conferencia “Tiempo y Ser” dice que este - Tiempo y Ser-, “es el intento de
una interpretación del ser sobre el horizonte trascendental del tiempo. ¿Qué
quiere decir aquí ‘trascendental’? No la objetividad de un objeto de la
experiencia en tanto que, constituido en la consciencia, sino el ámbito de
proyecto, divisado desde el esclarecimiento del estar-ahí, para la
determinación del ser, es decir, del estar presente como tal.”
Dante en su viaje se busca y busca; encuentra
al hombre en la cuádruple dimensión de su naturaleza, caída, culpa,
arrepentimiento y gloria. Lo hace consciente del estar-ahí. Su pretensión lo
lleva a visitar la maldad de los que habitan en el infierno y hablar con los
condenados, testimoniar su condición. “¿Qué tienes padre que así nos miras?”
Leopoldo Chiappo,
psicólogo y filósofo estudioso de Dante y su obra a quien este trabajo rinde
humilde homenaje, cita esta parte del Canto XXXIII para señalar que “el lector
encontrará un análisis de Psicología Fundamental sobre la estructura de la
relación paterno-filial y también sobre la soledad de sus conciencias
encerradas en la opacidad del cuerpo. El estudio termina con una visión global
del carácter psico-espiritual del personaje Ugolino, que permita superar el exceso melodramático de la
tradicional perspectiva del llamado ‘drama de la paternidad’ (…) Y todo ello
sin que quede afectada sino más bien fortalecida mi Tesis que sostengo, la cual
se mantiene en las tres perspectivas, la del ‘drama de la paternidad’ de Sanctis, la bíblica de Hollander
y la que domino integral.”
Es el viaje dantiano
un viaje a lo más profundo de la persona. Atravesar los infiernos más temidos o
los “instalados” en los secretos pliegues de nuestra interioridad. Nuestra
capacidad de trascenderlos desde su reconocimiento, su aceptación, de su aguda
o dolorosa exigencia de superación.
La contemplación de lo sagrado. Eliade al referirse al mito ab initio dice “He aquí
la razón que hace del mito solidario de la ontología; no habla sino de realidades,
de lo que sucedió realmente, de lo que se ha manifestado plenamente. Se trata
evidentemente de realidades sagradas, pues lo sagrado es lo real
por excelencia.”
La literatura representa a la vida en la
comedia, el drama y la tragedia, experiencias entre las que va dando tumbos la
existencia, en particular la herida. Rollo May
recuerda la “pérdida del sentido de lo
trágico” y cita al inicio de su trabajo Man’s
search for Himself, a Kierkegaard
“Arriesgarse produce ansiedad, pero no hacerlo significa perderse a uno mismo…”
La Comedia abarca y expresa la crisis de
Dante que inicia, como dijimos, con su extravío “A la mitad el camino de
nuestra vida me encontré en una selva oscura, por haberme apartado del camino
recto” (Alighieri, Divina Comedia, 2024, pág. 7). Esto le causa gran dolor,
tanto que dice que la muerte no es tanto. Hay de inicio un constatar, afirmar,
dirían desde la terapia gestáltica “un darse cuenta”, entendido como el proceso
de “estar atentamente en contacto con los eventos más importantes del campo
ambiente/individuo, con su total apoyo sensorio-motor, emocional, cognitivo y
energético”
Estos extremos señalan la caída, la pérdida
de la verticalidad, pérdida del horizonte, queda el rastrerismo,
serpentear y sumergirse hacia los fondos. Dante ubica el centro del Infierno en
el centro de la tierra; Cocito, congelado eternamente
por el batir de las alas de Lucifer. El otro extremo es trascender, caminar
ascendiendo, elevándose a través de la montaña del Purgatorio. J. B. Russell en
El Diablo en la Edad Media, describe como “La fuerza de Satanás actúa como la
gravedad terrestre y atrae a hombres y mujeres al infierno con la fuerza de
atracción de su hechizo. Esta gravedad es exactamente lo contrario de la fuerza
ejercida por Dios que atrae la cosa hacia sí hasta hacerla liviana, bondad
espiritual.”
Virgilio, “como psicoterapeuta”, en el Canto
XXVII del Purgatorio, se despide de Dante, después de atravesar el Infierno,
Virgilio le dice: “Has visto el fuego temporal y el eterno, hijo mío, y has
llegado a un sitio donde no puedo ver nada más por mí mismo. Con ingenio y con
arte te he conducido hasta aquí: en adelante, sírvate
de guía tu voluntad. Fuera estás ya de los caminos escarpados y de las
estrechuras. Mira el Sol, que brilla en tu frente; mira la hierba, las flores,
los arbustos que se producen solamente en esta tierra. Mientras no vengan
radiantes de alegría los hermosos ojos que, entre lágrimas, me hicieron acudir
en tu socorro, puedes sentarte entre estas flores. No esperes ya mis palabras
ni mis consejos; tu albedrío es ya libre, recto y sano y sería una falta no
obrar según lo que él te dicte. Así, pues, te dejo ya señor de ti mismo.”
Dante ha recuperado la libertad, su albedrío,
para elegir habitar en un mundo rodeado de belleza; le advierte, Virgilio, que
sería una falta no ser según lo “recto y sano”. Como en la psicoterapia, el fin
ideal, está marcado por la recuperación de la libertad, la responsabilidad y el
compromiso con lo bueno, lo bello, en sentido amplio, el bien, es decir, con
los trascendentales del ser. Que el psicoterapeuta deje al paciente “ya señor
de ti mismo”.
Martínez-Falero
señala que la obra de Dante sen encuentra en los dos
grandes tipos de texto alegórico, cita a “Paul Zumthor
(1978: 78-94): la alegoría propiamente dicha y el alegorismo. La primera es un
modo de lectura donde es necesario deducir un sentido en segundo plano (el
sentido verdadero del texto) que aparece oculto bajo el sentido literal, a
través de una forma basada en la imagen creada por analogía. Sin embargo, el
alegorismo seguiría la trayectoria inversa: parte de una verdad (moral,
filosófica…) desarrollada mediante metáforas, e introduce en el texto elementos
simbólicos a través de nombres propios, de personificaciones de cualidades
morales (la Verdad, la Fe, la Esperanza, el Amor…), o incluso de las artes
clásicas, como hallamos en el tratado medieval francés Les douze
dames de Rhétorique
(1463).”
El viaje en la vida nos enfrentará,
irremediablemente con la muerte que, como ella misma dice en el poema “Buscando
a Dios, dejad las malas obras, Estarás en el cielo perpetuo y despejado”. La
eternidad existe o en el reino del “Pape Satán, Pape Satán, Aleppe”
que “grita Plutón con ronca voz”
1960, Harry “Conejo” Angstrom, viene al mundo
como personaje principal de la novela de John Updike
Corre, Conejo.
Un hombre común, vendedor sin brillo, siente
la imperiosa necesidad de huir. Cuando llega al departamento que comparte con
su mujer Janice, embarazada y su pequeño hijo. Janice, “Ella es una mujer pequeña estatura, con una piel
tirando a verde oliva, y da la sensación de estar tirante, como si hubiera algo
en su interior que presionase contra su pequeñez”
“- ¿Y si sigo adelante? / - Entonces llegará
a Churchtown. / - ¿Y luego que viene? / - New Holland, Lancaster. / - ¿Tiene mapas? / - ¿A dónde quiere
ir, hijo? / ¿Eh? No lo sé con exactitud.
¿Hacia dónde va?”
¿Cuán lejos se puede huir de uno mismo? ¿Hay un mapa para huir de sí mismo? ¿Qué
libertad es la que ejerzo cuando huyo de mí?, ¿Cuándo se huye de uno mismo no
se huye de la propia libertad? La huida de uno mismo siempre termina en llegar
a uno mismo; no existe autopista que nos aleje de nosotros mismo que a
su vez no nos regrese. Cuando en la huida solo se encuentran senderos
circulares, inmensas rotondas existenciales; se inventan falsos atajos como el
alcohol, las drogas, el vagabundeo, o la locura. Sí, es atajo de salida el
suicidio; perdida la experiencia del tiempo, muerta la temporalidad que fluye,
el tiempo se convierte en un verdugo implacable. La vida deja de ser el
problema a entender; la vida se reduce a ser vivida o no. No hay nada
que afirmar, todo se ha agotado, todo se revela en lo absurdo. Como si en la historia
personal de pronto se corre una cortina que nos muestra un mundo sin sentido,
sin valor y sin interés; aparece la realidad con una máscara que hace una mueca
insoportable. El agotamiento del mundo revela una vida que no tiene sentido
ninguno.
Camus (2007) pone el suicidio como salida
después que la búsqueda de sentido, que lleva a experimentar el absurdo, se
enfrenta violentamente con la ausencia de respuestas desde la realidad, desde
la vida de los hombres. Sísifo carga su piedra sin llegar nunca a la cumbre,
cuanto está próximo la piedra rueda hacia abajo. Repetir el esfuerzo es repetir
el fracaso. ¿No hay un dios que le responda, que le dé un lenitivo al dolor, no
tanto del esfuerzo físico sino de la constatación de lo absurdo del esfuerzo de
su vida? ¿Alguna escuela de pensamiento puede explicarle el porqué de la
absurdidad de su existencia? No hay nadie. Esa es la fuente del suicidio; la
muerte de Dios, el silencio de la cultura ante la vida como drama y tragedia,
como alegría y disfrute, como goce y contemplación. Como bella, buena, en la
que habita la verdad; los trascendentales del ser.
Edward J. Ordoñez señala como Camus “ (…) expresa su sensibilidad frente a la tragedia y el
sufrimiento humano. Su pensamiento manifiesta su desagrado contra toda
injusticia, el aprecio por el hombre y la nobleza de su corazón: ‘Debemos
servir al mismo tiempo –afirmó en una ocasión– el dolor y la belleza’. Fiel a
las causas de la justicia, la dignidad y el respeto, se opuso totalmente a la
pena de muerte. La muerte como castigo del delito resulta inadmisible. La
muerte es el fin y la imposibilidad de encontrar la grandeza en el corazón del
hombre.”
Giotto vivió en la Baja
Edad Media, se dice que su pintura propone elementos que darán inicio al Renacimiento.
Pinta los 7 vicios, entre ellos la desesperación, representada por una mujer
ahorcada, de un realismo impactante. Su figura con los brazos tensos y abiertos
a los lados, la pierna discretamente flexionada y un rostro con la boca
entreabierta de la muerte, invita a reflexionar, con gran dramatismo, esta
forma de poner fin a la existencia, que el pintor llama desesperación, es decir
cuando ya no se espera, cuando nada ha de ocurrir que interese. En el siglo XVI
inglés, Ron M. Brown, encuentra a la desesperación sumada a la melancolía como
“rasgos constantes de la representación del suicidio…”
El viaje, a diferencia de la huida, es un
camino que se hace en búsqueda de respuestas, de experiencias, de personas que
afirmen la vida, la corrijan, si es necesario, y la enriquezcan; el viaje es un
aprendizaje vital. Ese es el propósito
del viaje, la búsqueda de la riqueza de la vida y sus misterios, sus paisajes.
El viaje se inicia con una pregunta, la huida con una negación.
Desde la tragedia Unamuno, “Próximo a cumplir
cuarenta años”
Mi Confesión la inicia con una declaración
“Los ensayos que van a seguir se los dedico a la juventud espiritual española e
hispano americana, a la que para entendernos llamaré hispana, a los jóvenes de
lengua española siempre que sean de veras jóvenes[3];
temo dejar de serlo y antes que esta desgracia me sobrevenga, quiero
hacer un alto en mi carrera, recoger y entrojar…”
Dante se encuentra en una selva oscura,
Unamuno anticipa la desgracia de la vejez; ambos en la “mitad de sus vidas”[4]. La búsqueda dantiana aspira lo universal desde su búsqueda personal; la
búsqueda unamuniana aspira preguntar, responder, cuestionar al otro, sobre todo
al otro que muere. Aunque ambos se abren a Dios, ante Él, Dante pierde el vigor
de su creación, frente al Amor que todo lo mueve, “Amor que mueve al Sol y las
demás estrellas”
“- ¡Víctima, sí! ¡Crearme
para morir ¡¡Usted también se morirá! El que crea se crea y el que se crea se
muere. ¡Morirá usted don Miguel; morirá usted y morirán todos los que me
piensen! ¡a morir, pues!” regresa a casa y le dice a Liduvina su ama de llaves “Que no existo, Liduvina, que no existo; que soy un ente de ficción, como
un personaje de novela…” finalmente le enviará una esquela a su autor:
“Salamanca / Unamuno. / Se salió con la suya. He muerto. / Augusto Pérez”
Para la fe de Dante, después de la muerte el
Empíreo lo espera como hombre bueno; para Unamuno, hombre bueno también, es una
niebla, como se llama la nivola[5] en la que vive Augusto
Pérez. Una niebla densa, espesa, que nubla lo que está al otro extremo del
camino. La ansiedad frente a la muerte con ese carácter de inexplicable,
inevitable, envolvente de la vida misma, como se desprende de Kierkegaard en
Discursos edificantes. Tres discursos para ocasiones supuestas.
Deja, en Niebla, preguntas. No las pone en
personaje humano. En Oración Fúnebre por modo de epílogo, Unamuno, resta
importancia a lo que sintieron por la muerte de Augusto todos los personajes
que lo rodearon. Es Orfeo, el perro de Augusto, en el que centra su
interés.
Dice, “Y acurrucado a los pies de su amo
muerto, pensó así: ¡Pobre amo mío! ¡Se ha muerto; se me ha muerto! ¡Se muere
todo, todo, todo; todo se me muere! Y es peor que se me muera todo a que me
muera para todo yo. ¡Pobre amo mío!, ¡pobre amo mío! Esto que yace aquí,
blanco, frío, con olor a próxima podredumbre, a carne de ser comida, esto ya no
es mi amo. No, no lo es. ¿Dónde se fue mi amo?, ¿dónde el que me acariciaba,
el que me hablaba? [6]
¡Qué extraña criatura es el hombre! Nunca
está en lo que tiene delante…”
El reclamo de Unamuno se hace desde lo
agónico, la lucha, el combate por entender el porqué de la muerte desde el
anhelo de vivir, y ahí radica la búsqueda, y también la afirmación, del sentido
de la vida. La tragedia en Unamuno está tejida en la constatación que morimos y
a partir de ello la necesidad de inmortalidad a la que nada, desde la vida nos
permite llegar. Sin embargo, Orfeo se pregunta ¿Dónde se fue mi amo?, ¿dónde el
que me acariciaba, el que me hablaba?; ¿dónde…?
Este cartujo laico, como se definió; el Job
de la contradicción (Zambrano, 2003), ¿es posible no contradecirse cuando hay una
búsqueda honesta?, vivió intensamente la búsqueda de Dios; oscilaba entre Él y
el creado por el hombre. La libertad, la caída, el falso amor, el reclamo y la
muerte tan dramáticamente descritos en Niebla. Su obra es un y buscar buscarse.
Buscar al hombre “de carne y hueso”, concreto, existiendo y, sobre todo
muriendo, o lo que es lo mismo, viviendo.
Cuando queremos decir que vivimos
intensamente decimos que en ese empeño se nos va la vida, morimos un poco;
vivir intensamente es también morir. Desde el “vivo sin vivir en mí / y de tal
manera espero / que muero porque no muero.”
Hay drama en los hombres contemporáneos que,
dislocados del amor, huyen permanentemente a través de la bulla, el consumo, el
maquillaje y la virtualidad. Hay tragedia ante lo insondable, ante la vida
misma. Se contesta las preguntas críticas sobre la existencia desde la
trivialidad y la distorsión de la experiencia, la torcedura del tiempo atrapado
en el instante, del cuerpo cosificado convertido en pesada carga para el existir,
disfrazado y manipulado en su realidad primera. Formas de la existencia en
nuestro tiempo habitadas por dioses y a la vez creadoras de pequeños dioses de
inmensos poderes
Puede decirse que, en todos los tiempos, de
una manera u otra manera, hay quienes se quejaron de la “bulla” de su tiempo,
de los excesos en la vida social, sin duda. Sin embargo, ahora hay una
condición distinta: la tecnología actual.
La posibilidad que ocurra lo que Kurzweil llama La Singularidad, ese momento violento
en que los humanos “trascendamos la biología”
Kurzweil cree que en 2050 la
prolongación de la vida será totalmente posible y que el desarrollo de la nanotecnología
cobrará avances tan sorprendentes que a partir de “ese” momento rozar la
eternidad o inmortalidad física será cuestión de unos pocos años. Hay quienes
reafirman la posibilidad de la inmortalidad física e inician el afronte ético a
tal condición; tan seguros y optimistas están que pronostican que para 2045 la
muerte será voluntaria
Mientras continuemos desde nuestras vidas.
La inmortalidad a la que llega Dante y la que reclama Unamuno no es, como no es
la deseada por los hombres a lo largo de la historia, aquella que se produzca
por la pérdida de gran parte de lo verdaderamente humano.
Drama y tragedia, formas del existir, toman
en la Edad Media y en nuestra época expresiones distintas. Es el drama y lo
trágico a lo que se refieren Chiappo y May que hoy casi desaparecen de la reflexión sobre la
existencia y quedan relegados a los extremos de las vidas marginales o los
estilos literarios o las grandes crisis sociales. La soledad en las grandes
ciudades, la incomunicación en la era de la comunicación en tiempo real,
el tiempo que falta para cumplir las tareas de la feroz competencia
laboral y a la vez sobra para el
compromiso y la palabra, convertido en aburrimiento.
Mundo de hoy en el que conviven el poder y el
dolor: hay que empoderarse, hacerse visible, ser escuchado, que la voz
atraviese fronteras, o simplemente que devele la verdad, “que se conozca”.
Pero, como dijo Henry David Thoreau “La mayoría de la
gente vive su vida en una tranquila desesperación.”
Esta pérdida o ruptura del mundo es
acompañada de un olvido de la espiritualidad. Hay una pérdida de la dimensión
de la temporalidad que lleva a la negación de la caída, de la conciencia
de nuestra vulnerabilidad, nuestra fragilidad como nuestras fortalezas y
voluntad de existir. Vivir es una búsqueda de gozo frágil y breve y por eso
mismo buscado persistentemente. Este gozo debe lograrse con el menor esfuerzo,
con el menor compromiso, con la menor disposición de futuro. Para muchos
jóvenes será difícil concebir un personaje como Dante buscando a Beatriz a
través del inframundo o Unamuno y su afirmación de la vida desde la tragedia de
la ineluctabilidad de la muerte. Uno y otro podrían
ser vistos como perdidos en sus laberintos, cuando si se trata de vivir, ¡hay
que gozar la vida! En un gozo con pretensión de olvido de los inevitables
momentos de dolor, o de entrega o de compromiso, de esfuerzo… como la sociedad
líquida de Bauman
Chiappo habla de infiernización de la vida (la cerrazón), dice “La cerrazón
se caracteriza por el empobrecimiento del ámbito de la experiencia, el estrechamiento
del horizonte, el enclaustramiento de la vida, la actitud radicalmente
defensiva, la incomunicación, la dependencia emocional en la protección
limitativa, el agotamiento de la potencialidad de vivir y comunicarse y de
arriesgarse y entregarse en juego aventurado y exploratorio del mundo.”
En su estudio sobre Gabriel Marcel, Julia Urabayen destaca el humanismo trágico del filósofo, “una
visión del ser humano como un ser digno que puede destruirse a sí mismo. Esta
capacidad de envilecimiento es tal que ha llevado a los seres humanos a vivir
en un mundo roto”
Dante en el Canto III La Puerta del Infierno,
encuentra escrito “Por mí se va a la ciudad del llanto, por mí se va al eterno
dolor, por mí se va hacia la raza condenada (…) ¡Oh, vosotros, los que entráis,
abandonad toda esperanza!”
En este contexto surgen los nuevos narcisos.
No el Narciso que según Lavelle “busca en sí mismo el
secreto del mundo y es por eso por lo que está decepcionado de verse. Este
divino secreto le es más íntimo que él mismo: es la intimidad del Ser puro.”
Un Infierno de hoy. Mate recuerda a Levi que
cuenta que apenas ingresado en un Campo de Concentración se les decía “aquí no
preguntas’, ‘no se admiten preguntas, así que nadie busque una
explicación de por qué se le ha sacado de sus casas, se le ha traído en vagones
de ganado, se ha separado a padres de hijos…”
La pregunta surge de la necesidad de
comprender, saber, entender el porqué del mundo, de mí mismo en ese (este) mundo.
Explorar la realidad. No preguntar empuja al hombre a no preguntar-se,
convertirse en un animal que reacciona a su realidad sin cuestionamientos, sin
ensimismamientos. Fluir sobre una superficie impenetrable. Que la persona,
negada como tal, se deslice sobre una realidad de la que, como todo infierno,
no deje ver salidas.
Levi cuenta del intento de destruir el mismo
recuerdo, la memoria, la historia. Cita Levi a Simon Wiesenthal que en las últimas páginas de Gli assassini sono
fra noi (1970) recuerda
como los soldados de las SS les decían que nadie creerá el infierno de los
Campos de Concentración porque ningún judío sobrevivirá para contarlo. La
angustia que produce esta amenaza en los prisioneros “aflora en forma de sueño
nocturno (…) Casi todos los liberados (…) recuerdan un sueño recurrente (…)
haber vuelto a casa, estar contando con apasionamiento y alivio los
sufrimientos pasados a una persona querida, y no ser creídos, ni siquiera escuchados.”
En el Infierno de Dante están confinados los
miserables, los criminales, los traidores y lujuriosos; Virgilio responde a la
pregunta de Dante “qué gente es esa (…) Me respondió esta miserable suerte está
reservada a las tristes almas de aquellos que vivieron sin merecer alabanza ni
vituperio; están confundidas entre el perverso coro de los ángeles que no
fueron rebeldes ni fieles a Dios, sino que vivieron para sí”.
Detrás de la orden “no preguntar” están los
inocentes. En los campos de concentración existió un estado, en los
prisioneros, que llamaban “musulmán”. “El estado de ‘musulmán’ se caracterizaba
por la intensidad con que los músculos se derretían; no había literalmente más
que piel y el hueso. Se apreciaba claramente todo el esqueleto y, en
particular, las vértebras, las costillas y la cintura pelviana”
“Los
niños nacían, generalmente, bastante hermosos, pero tomaban rápidamente el
aspecto de viejos. Todos morirían antes de los tres meses, de hambre, de
diarrea, de neumonía, etc.”
Se suele decir sobre la oscuridad de la Edad
Media, de su tenebrosidad. ¿Fue oscura, tenebrosa tanto, más o menos que la
nuestra? Dante encontró el Infierno en el inframundo, nosotros hemos sido
capaces de construirlo aquí, en la superficie. Mezclados los llantos, los
rostros famélicos; el amontonamiento de zapatos de quienes ya no caminarían más
por su ciudad, de ropas sucias y adornos de partes de humanos se mezclaban con
cenas opíparas, de comensales ricamente vestidos, de música culta y maneras
sofisticadas de adulación y desprecio. No fueron el Inferno y el “cielo”,
fueron paisajes distintos de un mismo lugar: el Infierno que fuimos capaces de
construir.
En este Infierno, Dante no dejaría de
preguntar a Virgilio ¿qué hicieron para recibir ese castigo? Virgilio callaría
esperando que los hombres de hoy demos la respuesta
Numerosos estudiosos han señalado los
paralelismos entre estas épocas de la historia, las medievales y la nuestra.
Atribuyen a la primera su supuesto oscurantismo a la creencia en demonios,
elfos, ogros, brujas, magos y hombres transformados en animales, e injustamente
les atribuyen un rechazo a la ciencia o un gusto por ignorarla. Sin embargo,
hoy, es decir en estos años, asistimos al espectáculo de la negación de la
genética, la fisiología… la biología en su conjunto por grandes masas de
ciudadanos, incluyendo a políticos y filósofos.
Tom Peters [7], de 33 años, nacido humano[8] pide ser reconocido y
tratado como perro, se llama Spot y es cachorro, se considera de raza dálmata;
ladra, camina de cuatro patas, come croquetas y duerme en una casa para perros…
su exesposa dice sentirse, ahora que “es” perro, más cercana él, lo entiende
más
El filósofo posmarxista Jean Braudillar
Si bien Sartre “ha tenido el mérito de
integrar lo figurativo en la imagen” y darle cierta autonomía “la que se nota en el ‘Érase una vez’ de los
cuentos …”
En la Edad Media el mudo feérico, por
ejemplo, era la realidad, no había confusión, estaban perfectamente
engarzados en los hechos cotidianos y servían para dar significado y sentido.
En esta, la de nuestros tiempos de “disneysificación”,
sabedores de la irrealidad la forzamos a realidad de manera cínica. No es la
maravilla que nos asombra, no, es la pesada exigencia de la imposición de irrealidades
que como todas están dislocadas de lo que, por ejemplo, la constitución biológica
señala. Ahí su cinismo.
En la trilogía erudita de Claude Lecoteaux, Enanos y elfos en la Edad Media
Está también el viaje lleno de misterios y
desafíos, la eterna atracción de lo extraño y exótico.; el necesario viaje que
acompaña al hombre desde siempre, desde las primeras migraciones, la de los
héroes homéricos, el viaje de retorno a Ítaca de Odiseo. El viaje de todos,
como queda expresado en el bello poema de Konstantino
Kavafis.
Héroes como Siegfried,
El Cid, Roldán, San Jorge, Ricardo
Corazón de León, Sir William Marshal, Giovanni di Pietro Bernardone
(San Francisco de Asís), Juana de Arco… también oscuros como Gilles de Rais, Erzsébet Báthory de Ecsed, y los
innumerables criminales que hacían peligrosa la noche medieval llenan las
historias que se trasmiten oralmente o por escrito, provocando la admiración
por la virtud del héroe, por su afán sin desmayo de búsqueda de la verdad o el
rechazo y el miedo por el criminal.
La literatura contemporánea
ha recreado, o lo ha intentado, a los héroes medievales. Superman, Kal-El, enviado al planeta Tierra en una nave, cual canasto
cubierto de brea lanzado a las aguas, sufre, a lo humano, angustias propias de
su vulnerabilidad; sus padres (adoptivos) terrestres ya ancianos quedan solos
en Smallville; morirán sin la presencia de Clark. Ceberio describe un sueño de este superhéroe, “Sueña y no
logra dormir relajadamente, pues las escasas noches en que podría descansar es
asaltado por la sombra de Luthor, apuntándole con un
cristal de kryptonita verde. En ese sueño Clark se
siente debilitado y ve entre tinieblas como su mujer se va sonriente y abrazada
del villano.”
James South, destaca el papel del personaje
Bárbara Gordon, en el universo de Batman en Gotham
City. Este personaje queda gravemente herido por Joker. Postrada en silla de
ruedas terminará convirtiéndose en Oracle (Oráculo). “La historia de Bárbara
Gordon ilustra temas clave en una importante teoría filosófica conocida como
‘perfeccionismo moral’ (…) La palabra ‘perfeccionismo’ sugiere que lo ‘moral’
se interpreta aquí de un modo ciertamente riguroso, que designa la
característica de ‘búsqueda’ que ocupará un lugar muy destacado…” (South, 2010,
pág. 147).
James Bond es un héroe nacido y desarrollado
en los años posteriores a la II Guerra Mundial, en 1953 por Ian
Fleming. Es un espía “inmortal”, asistido por una tecnología construida para él
y sus misiones. Héroe posmoderno glamoroso, tiene como mejor arma su capacidad
de seducir. “Pero la psicóloga, con mucha altura, escuchó, redefinió y no se
inmutó. Incorruptible en las lides amorosas, se limitó a sonreír y le dijo:
Cada cosa en su lugar… James, ¿qué lo trae por aquí,
además de intentar seducirme como debe ser su costumbre”.
Galehot, Arturo, el mismo
Lanzarote le dirían a Bond “Moult est
qui aime obéisant” (Lafitte-Houssat, 1963,
pág. 92), ¿Mucho es quien ama obediente? se preguntaría Bond. ¡No! el juego es
dominar y ganar. El sexo, la pasión y el glamur son un estilo y un método, una
técnica, se contestaría; no hay más valor que obtener lo que se desea, el resto
es una puesta en escena, una representación. Todo se diluye, se esfuma, se
disuelve después de conquistado el objetivo. Más allá no queda nada que no sea
una nueva búsqueda de la conquista efímera. El esteta de Kierkegaard.
II. Post
La lujuria, gula, codicia, Ira, herejía,
violencia, fraude, proxenetismo y seducción, adulación, simonía… de los habitantes, en su castigo, en el
Infierno ¿los encontramos hoy, en qué ámbitos de la vida y de qué forma se
manifiestan? ¿cuáles son sus nuevos rostros?
La experiencia de la soledad forma parte de
la experiencia humana. Negarla abre un abanico de prácticas de huida, de distorsión
de la realidad. Moustakas señala que “la soledad es
una realidad intrínseca y orgánica de la vida humana en la que, a la vez hay
dolor y creación triunfante, emergiendo de largos periodos de desolación. En la
soledad existencial el hombre es totalmente consciente de sí mismo como
individuo aislado y solitario, mientras que en la soledad-ansiedad el hombre
está ajeno a sí mismo como persona sensible y consciente.”
En el Infierno de Dante, lleno de castigos
eternos la soledad de no encontrar compañero ni consuelo es una aplastante
soledad-ansiedad el peor castigo.
El amor atraviesa la obra de Dante. La Vita Nuova es la exaltación de Beatriz, desde la idealidad plotiniana. Amor hacia una mujer con quien su mayor acercamiento
se produce en su segundo encuentro, cuando ella voltea el rostro para mirarlo.
El amor, hoy, ha terminado como triste caricatura, olvidada y forzada a los
sótanos de la experiencia.
El Purgatorio, el reconocimiento de la falta
y el pecado, abre la esperanza cerrada in aeternum en el infierno.
Quienes se preguntan a “mitad del camino de sus vidas” por su necesidad de
cambiar, de romper una relación consigo mismo, con los demás, con el mundo,
buscan un Virgilio que sea el guía.
La Comedia termina en el Cielo, lugar donde
habitan los buenos. Es lugar de luz, “-El Amor que tranquiliza este cielo acoge
siempre con semejante saludo al que entra en él, a fin de disponer al cirio
para recibir su llama”
La contemplación de la máquina, que ahora
otorga al hombre valor, prestigio y poder, reemplaza las virtudes olvidadas, la
máquina que pretendemos nos reemplace, oculta el mundo esencial espiritual del
hombre. En 2001 Odisea en el espacio se hace necesario desconectar a la
computadora con Inteligencia Artificial Hal 9000 para
que siga la humanidad su curso.
Ante la imposibilidad de su olvido total de
lo espiritual giran su mirada hacia las cosas de valor y las modas y las
convierten, sin darse cuenta, en sus nuevos dioses. Desde los platillos
voladores, “aparecidos” en 1945, que traen lo extraño, la amenaza o la
esperanza desde lo escatológico o el terror de convertirnos en sus mascotas,
como en Planet Sauvage
R. D. Laing dice
que “Una profecía de Amós dice que ‘llegará un día que habrá hambre en la
tierra, no hambre de pan ni de sed de agua, sino de oír las palabras del
Señor’. Este día ya ha llegado: es nuestra época.”
Siguen al presente estudio preliminar, Dante,
Beatriz y el amor; miedo, culpa, perdón; realización, trascendencia y verdad;
con los que en paralelos intentamos ver una psicología existencial desde la
obra del gran florentino.
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Curriculum
Doctor en
Psicología. Presidente de la Asociación Peruana de Psicología Fenomenológico –
Existencial (APPFE), correspondiente de la Asociación Latinoamericana de
Psicoterapia Existencial, (ALPE) y Miembro del CD de la Asociación
Latinoamericana de Psicoterapia Existencial,
ALPE.
Correo de contacto:
rags28@gmail.com ; existencialpsicoterapia@gmail.com
Fecha de entrega: 22 de junio de 2024
Fecha de aceptación: 5 de julio de 2024
[2] Original en italiano.
[3] Cursivas nuestras.
[4] Para Unamuno “la mitad de la vida” está en los
45 años.
[5] Unamuno llamó nivola,
en vez de novela, a Niebla.
[6] Cursivas nuestras.
[7] No confundir con el escritor norteamericano
del mismo nombre.
[8] Es, ahora, necesario decir que nació humano
(¿es posible la existencia de humanos que no hayan nacido humanos?), ya que
auto percibirse perro o gato, o unicornio… es un derecho que de no ser reconocido
se comete, en algunos países, un crimen de violenta discriminación y odio.
[9] Las comillas son nuestras.
Enlaces de Referencia
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