Revista Latinoamericana
de Psicoterapia Existencial. UN ENFOQUE COMPRENSIVO DEL SER. Año 15 - Nº 30 – Abril 2025
Sección Aportes Originales
El ser está en el
devenir
Desarrollo según el paradigma existencial
Development in the existential
paradigm
Alfried Längle
Viena, Austria
Resumen
El ser del ser humano no es estático, sino
que está constituido para un devenir, el desarrollo y el cambio. Devenir, como formación de algo nuevo,
se diferencia del desarrollarse, que
es reconfiguración de algo ya existente. La complejidad de estos procesos se
esquematiza en una serie de cuestionamientos. En el paradigma existencial
interesan el devenir y el desarrollo de las capacidades, orientados hacia una
plenitud existencial. Como lo central se muestra una “fase existencial”, que
asienta este proceso generativo en dos planos: el estar ubicado en hechos
dados tiene la característica del devenir, el proceso consecutivo de asumir
activamente las posibilidades conduce al desarrollo. Desde la psicología del
desarrollo, el vivenciar primario del niño está marcado
por el devenir pre-personal, cuya re-configuración se esquematiza en el trabajo. Construyendo sobre esto, se
describe el asumir el mundo y el desarrollo de estructuras de elaboración del
Yo a través de la experiencia del “mundo”, paralelamente a las investigaciones
empíricas de D. Stern.
Palabras clave
devenir, desarrollo, psicología del desarrollo, análisis
existencial, motivaciones fundamentales
Abstract
Being of mankind is not
static but geared towards becoming, development and change. Becoming, seen as emergence of the new, is differentiated
from development seen as shaping of what already exists.
The complexity of these processes is outlined in a number of questions raised. In the existential paradigm, becoming and the development of capabilities for the realization
of existence are of particular interest.
An “existential stage” centrally shows thereby
which establishes this generative process on two levels: being placed into
circumstances has the characteristics of becoming, and subsequently embracing the possibilities leads to development. In Development Psychology, the primary experience of the child is
embossed through
pre-personal becoming, and its
configuration is outlined in this paper. Building on this, the
embracing of the world and the development
of processing structures of
the ego by means of experiencing the “world” are described parallel to D. Sterns empirical research. A reference towards even greater
spans of development in life rounds off the theme.
Keywords
Becoming, Development,
Development Psychology, Existential Analysis, Fundamental Motivations
1. Devenir y desarrollo
Devenir y desarrollo son fenómenos fundamentales de la vida. El significado de desarrollo ya fue reconocido por los filósofos desde los
antiguos griegos (comp. Prechtl
y Burkhard 2008, 172). Este pensamiento tuvo mucho
mayor alcance con la Teoría de la Evolución de Darwin de 1838. En nuestra área
deben ser mencionados psicólogos tempranos como Charlotte Bühler (1933), Erik
H. Erikson (1980), G. Stanley Hall (1922), H. L. Hollingworth
(1927) y hay que señalar, que la psicología profunda es, en realidad, desde su
inicio una psicología del desarrollo. En la psicología humanista se ocuparon
del tema los clásicos como A. Maslow (1981),
C. Rogers (1973) o K. Goldstein (1934). Por último,
también J. Kriz (desde 2017, 2018) en el contexto
humanista-sistémico, franqueando los límites, por decirlo así, lo trató ampliamente. Toda vida tiene un
comienzo y un fin. Entre estos dos polos marcados de la vida, ocurre continuamente una transformación: desarrollo, crecimiento, aumento de potenciales, pero también decrecimiento (involución),
pérdida de potenciales y de fuerza. Por devenir y desarrollo se entiende
habitualmente la rama ascendente de la vida, es decir,
el despliegue de potenciales y de fuerza. Pero siendo precisos, el
devenir y el desarrollo también son el despliegue del lado involutivo de la
existencia, del “ser hacia la muerte” (Heidegger 1979, 231-266). Por lo tanto,
a todo devenir también le es inherente la descomposición. Devenir se encuentra
por principio y desde un comienzo en esta polaridad.
El devenir y el desarrollo están siempre
ligados a la vida. Vivir, como característica del Dasein,
está vinculado al mundo y a la otredad, es siempre un “ser-en-el-mundo” (id.
§§12, 13). En el Análisis Existencial hemos recogido esto en el principio
psicológico: la vida acontece en la relación (ver Längle
2016, 107). Debido a eso, devenir y desarrollo como expresión de la vida, solo
acontecen en relación. Para que algo se pueda desarrollar o pueda devenir,
necesita de la concurrencia de una fuerza subjetiva con objetos y sus
posibilidades.
Como la relación es el fundamento para
devenir y desarrollo, debe observarse además otro aspecto. El tipo de relación
puede darse fundamentalmente de dos maneras: como involucrarse en un vínculo
estrecho –en el sentido de una acogida, incorporación o fusión– o como
intercambio con límites existentes. Por ejemplo, al escuchar música, ésta es
absorbida totalmente, uno se funde con ella, quizás comience a bailar. Cuando
en una conversación se intercambian ideas sobre ella, cada uno aporta su
opinión y éstas pueden permanecer diferentes, aunque estemos en relación.
Si uno mira las dinámicas de transformación,
hay que diferenciar dos formas: el devenir y el desarrollo.
El devenir
Por devenir
se entiende aquí la génesis de algo nuevo,
que antes todavía no existía, sino que se origina de la conjunción de
distintos elementos (objetos, experiencias etc.). El ejemplo clásico es la
génesis de un ser humano desde un óvulo y un espermatozoide. Ni el uno ni el
otro por sí solo es un ser humano y ni de una ni de la otra célula germinal se
puede desarrollar un ser humano. Pero de la conjunción de ambas se origina algo nuevo que antes no existía. Por eso vale el principio: primero tiene que devenir algo,
antes de poder desarrollarse. Primero tiene que originarse el ser humano desde
el óvulo y el espermatozoide, antes de que pueda comenzar su desarrollo. El
devenir antecede al desarrollo.
El desarrollo
Solo se puede desarrollar algo que ya está
pre-formado y dispuesto. Así el niño desarrolla el tamaño de su cuerpo, su
capacidad de lenguaje o su competencia social. El desarrollo tiene lugar en un entorno que le da estímulos, impulsos
y soporte para ello, o lo cohíbe.
Pero la potencia para el
desarrollo está dada y dispuesta en el niño. En el ser humano,
naturalmente, ocurre tanto el devenir como el desarrollo.
Principios y preguntas
sobre la teoría analítico-existencial del desarrollo
-
En
nuestras siguientes reflexiones sobre la teoría analítico-existencial del
desarrollo partimos desde los siguientes principios:
-
Ser
humano está ligado al ser-en-el-mundo.
Esto significa constante intercambio con el mundo y constante incorporación
desde el mundo; ya antes del nacimiento.
-
Al
intercambio, están unidas la inestabilidad
y la transformación. La
transformación simultánea a una relativa estabilidad, ambas dentro de límites,
es un rasgo esencial de la vida.
-
El
Análisis Existencial postula un crecimiento potencial y una fuerza de
despliegue en la persona, con cierta analogía a Rogers (1981), Maslow (1954) o Szent-Gyoergyi
(1974).
-
Pero dado que
el potencial solo se puede realizar
en el intercambio, o bien, en la discusión
con el medio, el desarrollo siempre está ligado a la otredad, con la que debe existir una relación, sobre cuya base
puede generarse entonces muchas veces un diálogo.
-
El
desarrollo de las distintas motivaciones
fundamentales posee puntos esenciales específicos en diferentes períodos.
Pero no se desarrollan secuencialmente, sino que, a pesar de los períodos de
puntos esenciales, también paralelamente. Todas
las motivaciones fundamentales están en todo momento en desarrollo, porque
también son siempre necesarias y siempre deben estar presentes.
-
Asimismo es importante para entender el desarrollo, que no necesita
estar ligado a la consciencia. La mayor
parte del desarrollo ocurre
inadvertidamente.
Las siguientes preguntas se encuentran en el
trasfondo de la presentación de la teoría analítico- existencial del
desarrollo:
·
¿Qué se desarrolla?: ¿Aptitudes genéticamente fundamentadas? ¿Lo aprendido? ¿El potencial para el despliegue procesal?
·
¿Debido
a qué ocurre el desarrollo?: ¿Desde adentro hacia afuera (crecimiento)? ¿Desde
afuera (por estímulos e incorporación de contenidos)? ¿Por lo que está
entremedio (en el sentido del diálogo: contenidos externos y elaboración
interna; estímulos internos y realización externa)?
·
Curso:
¿Lineal, en forma de olas, sin patrón? ¿Reglamentado, según leyes o en
transcurso individual? ¿Cómo se forma el curso en el plano existencial, donde
la libertad juega un rol central?
·
Relación entre lo propio y las exigencias del medio: ¿Están relacionados recíprocamente? ¿O existen más vías unidireccionales?
·
Relación entre desarrollo, crecimiento y madurez: ¿Conduce
el desarrollo a la madurez?
¿O es la madurez el resultado del crecimiento?
En forma resumida se postula lo siguiente con
relación a estas preguntas sobre el desarrollo
en el plano psíquico-personal: el desarrollo se produce en este plano más que nada por efecto recíproco, activo y dialogado. Casi no sucede
linealmente, solo se reconocen patrones
toscos. Hay poco ajuste
a leyes y reglas – el desarrollo psico-noético no corresponde al patrón del crecimiento de un árbol. El devenir y el desarrollo de lo
propio son conducidos por la relación recíproca entre potenciales dormidos y
las exigencias y ofrecimientos del medio. Esto también lleva en el plano
psíquico a la adaptación (p.ej. a campos sociales o a circunstancias
climáticas, etc.). Pero adaptación no es desarrollo, sino mayormente
aprendizaje y acomodación pasiva. Desarrollo se refiere a la elaboración de
capacidades propias en el diálogo del transcurso vital. En el plano psíquico-
personal, el desarrollo permanece
siempre abierto como fenómeno
emergente y es posible hasta
la muerte.
2. Lo
específico del devenir
y del desarrollo
bajo la perspectiva
existencial
¿En qué consiste
el momento específico del devenir y del desarrollo en la perspectiva existencial?
Mirado en forma muy
general, en la perspectiva existencial se enfocan dos
momentos: el devenir y el desarrollo del vivenciar del Dasein en el mundo, como también de la activa
referencia del Yo al mundo y a sí mismo. Dicho de otro modo: se trata por un
lado del devenir y el desarrollo fundamental de la experiencia de lo ya
existente, del ser-en-el-mundo, y por
otro lado, del desarrollo del Yo, es
decir, como se desarrolla el Yo, de manera que pueda disponer más de la capacidad fenomenológica y la
resonancia del propio ser persona y ponerlas en práctica en el interior y en el
exterior. El ser-en en el mundo
significa estar-involucrado con el mundo y con los otros (Heidegger 1979,
13Off).
Cuando el Yo está
presente configurando, hablamos
de ser-uno-mismo. Para el ser-uno-mismo es necesario un Yo. El Yo, por otra parte, tiene que desarrollar estructuras y capacidades, para poder
relacionarse consigo mismo
y con el mundo. El desarrollo consiste
en que se haga posible
una referencia al mundo y a sí mismo cada vez más compleja y adecuada.
Según nuestro entendimiento, en esto la persona
no está sometida a ningún
desarrollo. La vemos como
algo que emerge de un potencial
pre-definido en el ser-persona, que para su realización requiere del cuerpo, de
la psique y, más que nada, del Yo. (Längle 2014a). El
Yo, en cambio, posee capacidades específicas, las estructuras del Yo
(auto-observación, auto-respeto, auto-estima (Längle
2016, 113f), que deben desarrollarse. Con su ayuda se llega al desarrollo del trato con las condiciones fundamentales de
la existencia (motivaciones fundamentales); esto crea la base del
poder-ser-persona. A través del desarrollo ocurre la personalización de la
existencia con las características: libertad
de carácter, autenticidad, responsabilidad, sentido,
etc.
De ambos resulta
el foco de observación específico de devenir y desarrollo en nuestro contexto.
En el marco del estudio
desde la psicología del desarrollo, en el Análisis
Existencial nos interesa el devenir y el desarrollo de la
capacidad para la consumación de la
existencia, eso es, del trato consigo
mismo y con el mundo. Pero devenir
y desarrollo no se reducen solo a las condiciones del ser personal. En el trasfondo también se encuentran para nosotros temas
como: desarrollo corporal, desarrollo psicodinámico (reacciones de coping, transformaciones de la personalidad etc.),
desarrollo del lenguaje, de la memoria y de la inteligencia, etc.
Claro que
a la consumación de la existencia
también pertenecen todos estos temas y constituyen
una condición para esta. Pero el punto central de un enfoque
analítico-existencial está en la capacidad
de discusión dialogada en el interior y el
exterior. Por eso nos son lejanos los cuadros del desarrollo, que, por
ejemplo, comparan al ser humano con una bellota, que para desplegarse solo necesita
agua. El ser humano como ser personal
no es un animal de instintos, sino mucho más flexible y se encuentra en un
horizonte mucho más amplio. Como también su cerebro es muy superior a un
computador y posee una plasticidad propia. Plasticidad y procesos circulares
son fundamentales en un modelo analítico-existencial del desarrollo.
3. El desarrollo tiene dos planos
en el paradigma existencial
Lo específico de un abordaje existencial en
la psicología del desarrollo es la forma de proceder fenomenológica. Un enfoque
fenomenológico de los procesos del desarrollo, o bien, de los procesos del devenir,
trae a la luz una fase existencial. Esta
separa dos planos
en el desarrollo. Esto lleva una luz específica a la psicología del desarrollo, en la cual se manifiesta la especial capacidad de explicación del abordaje
existencial.
Porque fenomenológicamente se encuentra
siempre en todo desarrollo el momento
existencial fundamental. Esto significa, por un lado:
1)
encontrarse situado en un mundo, en el que uno simplemente no sabe y no entiende; y por otro lado tiene
2)
la tarea,
de aprehender el mundo,
de apropiarse de él o de “transformárselo” (Rosa 2016), acercarse a él con decisión y, dentro de lo posible,
apreciándolo hacerlo suyo.
Esta diferenciación entre ser-dado al mundo y el trato con él, es una característica fundamental de nuestra existencia y la atraviesa en todos los ámbitos. Un
ejemplo nos puede aclarar inmediatamente este estado
de cosas familiar, que p.ej. se encuentra en toda relación. Es conocido que uno
no puede no tener relación. Independientemente
de este automatismo del estar-en- relación, apenas uno se da cuenta de una cosa
o de una persona, la relación también tiene un aspecto de libertad: una
relación también puede ser entablada
y asida, o uno se puede salir de la
relación y no considerarla.
Análogamente sucede con todas las condiciones
fundamentales de la existencia, p.ej. con la protección de la 1ª motivación fundamental (MF), que por principio está presente en
todas partes, porque solo lo que es, puede dar protección. Así siempre tenemos
protección p.ej. por la atmósfera, o la piel con sus bacterias, etc. Pero a
veces tenemos que buscar activamente protección, p. ej. cuando uno se para bajo un árbol grande
cuando llueve, o detrás de una muralla cuando corre un
viento helado, o se protege con un antibiótico cuando sufre una infección bacteriana. O en la 3ª MF: desde la experiencia que lo propio
es visto y uno recibe
justicia, además es necesario
dar un paso activo, darse justicia uno mismo y hacerse cargo de sí. Recién
entonces se ha apropiado de este elemento
fundamental del desarrollo del Yo y se ha convertido
en un acontecer activo, en un recurso.
Es un principio
existencial: todo ya está – pero
todavía debo aprehenderlo. Con eso me llevo a la existencia. Pero aún antes de aprehenderlo, ya estoy aprehendido. Esta visión es fundamental para el Análisis Existencial, es la
expresión psicológica del ser-en-el-mundo que antecede a todo el existir.
Ser primario e integrado
Este principio existencial se vuelve a
encontrar en el Análisis Existencial Personal, el AEP (Längle
2000). También el proceso de elaboración del vivenciar es un proceso de
desarrollo, por decirlo así, un “proceso de desarrollo situacional” de
informaciones, o bien, de lo vivenciado y su integración en la vida personal. Apoyándonos en el AEP, el primer
grado de los procesos de devenir
y del desarrollo puede ser designado como
Ser primario, correspondiente a la existencia previa, o (dicho
filosóficamente) al estar arrojado del Dasein, al
estar expuesto.
El segundo grado corresponde al ser integrado, donde ocurre la
impregnación y apropiación personal.
El ser primario
posee la característica del devenir. Visto desde la psicología del desarrollo se trata,
en este grado del Dasein, de la
vinculación de la joven vida con el ambiente mundano del otro, al cual está expuesto y con el cual tiene que permanecer
inevitablemente unido.
En el ser integrado se puede desarrollar entonces, sobre la base de lo que se ha unido y que ahora
ha llegado a ser, lo personal, lo propio desde lo común del primer grado.
A través de lo que se desarrolla desde lo común,
pero también en uno mismo y en el otro,
suceden ahora delimitaciones.
En correspondencia con estos dos grados del devenir y del desarrollo, también difieren las
actividades en cada uno de los respectivos planos:
Experimentar
y ensayar.
La base es un encontrar-se en circunstancias dadas. Experimentar y ensayar
dominan en la adaptación. Esta ocurre en gran medida irreflexivamente e
inconscientemente (p.ej. por condicionamiento).
Configurar
y formar. En
el apropiarse, en el aprehender los hechos, la actividad consiste en configurar y formar. Esto frecuentemente se define como trato “consciente” (p.ej. dedicarse a
una cosa o tomar una decisión).
4. Vivenciar primario del niño
Ser humano siempre significa ser-en-el-mundo, en intercambio y en delimitación de lo otro, que influencia nuestro Dasein y en lo que nosotros, por otro lado, también influimos. El intercambio está siempre, por un lado, vinculado con transformación y, por otro, ligado a una estructura y estabilidad. Así, el bebé desde antes de nacer ya está –y luego, en diversos ambientes– en intercambio con lo otro. Primero está rodeado por el líquido amniótico y el cuerpo materno, luego por el mundo. Está “nadando” prácticamente en la otredad. En este ser colocado (“arrojado”) en cada uno de sus ambientes, el niño hace las primeras experiencias sobre las estructuras fundamentales de la existencia, ya antes de nacer y luego, en un ambiente totalmente distinto e inicialmente extraño, después del nacimiento.
Con el nacimiento se revela el Dasein como no constante en cuanto a alimentación, temperatura, seguridad, cuidado y ser sostenido. Lo que en algún momento estuvo caracterizado por líquido amniótico, membranas ovulares propias y seno materno y al tacto se sentía más bien como unidad y como formando un conjunto, después del nacimiento se siente como algo muy
distinto. El ambiente mundano posee la característica de no estar referido y adaptado directamente al bebé. Tiene otra temperatura y consistencia, produce hambre y sed, etc. y se produce una diferencia (tensión) entre necesidad y cumplimiento. Esto requiere que el bebé se adapte de nuevo. Pero tal como antes en el útero, el medio está “pegado” a él. El bebé no se puede distanciar de ningún modo de él. De esta manera el recién nacido se encuentra en estrecha resonancia con el mundo externo e igualmente con el mundo interno. El mundo exterior lo invade con una apertura desprotegida y él siente las condiciones internas sin ningún freno. Correspondientemente reacciona a los dos “mundos” y se manifiesta. Con posibilidades iniciales limitadas para actividades, experimenta los hechos y comienza a acostumbrarse a ellos y a familiarizarse con ellos; así se va adaptando y adquiere más y más práctica en reaccionar a ellos. Esto crea la base para el desarrollo del próximo paso, para el origen de lo propio.
Waldl (2002, 17) describe así los procesos en esta temprana fase de la vida: “Los primeros acontecimientos de relación en la vida del niño ocurren, antes de que el Yo se haya desarrollado. El Tú de la madre, y el Tú de otras personas de referencia, viene y luego desaparece de nuevo, la relación se densifica y se suelta otra vez, hasta que en el niño la consciencia de una pareja que permanece igual, esto es, él mismo, haya crecido hasta la consciencia del Yo. Al comienzo, el Yo del niño solo existe en forma estable con relación a un Tú. Pero pronto el Yo del joven se puede separar por sí mismo del Tú y es capaz de convertirse en el Yo de ambas palabras fundamentales”. Esta palabra fundamental es el YO-Tú, o bien el Yo-Ello, de Buber (1973, 7), lo que remite a la ligazón con el otro, con el mundo.
Es evidente que el bebé también conoce experiencias de carencias como hambre, soledad, agresión, etc. También estas experiencias inmediatas y reacciones a ellas se aprenden y almacenan. Cuando son fuertes, pueden constituir la base para desarrollos psicopatológicos. Estas son entonces especialmente difíciles de abordar, porque se originan en el vivenciar inmediato del mundo y de sí mismo, donde todavía no hay capacidad para distanciarse. Como trastornos del ser primario pueden obstaculizar en especial medida la consumación personal del grado siguiente.
Esta forma primaria, pre-personal
del Dasein está caracterizada por procesos de
aprendizaje, condicionamientos, adaptaciones y más que nada por asimilación
de información (al comienzo solo sintiendo, con el tiempo también
cognitivamente). Este es el plano del devenir que también se podría denominar “plano
de capullo”, porque es pre-yoico. Asienta
aquellos fundamentos, sobre cuya base puede luego realizarse el desarrollo
personal. Merleau-Ponty (1974, cita según: Küchenhoff
2007, 170) la denomina “Yo sensual”, con lo que se refiere a una relación
sensual pre- reflexiva, un Yo, que originalmente está “transferido al mundo”.
La relación inicial con el mundo se abre más que nada en el comprender a través
de tocar, del sentido del tacto, a través de la piel – y luego por los otros
sentidos – la visión y la audición, (Küchenhoff,
2007, 120). Aquí se van formando estructuras del ser, que le preparan el piso a
la configuración de un Yo delimitado.
Trastornos en este ámbito son denominadas “trastornos tempranos” en el
psicoanálisis (comp. por ej. Brisch
2012).
Daniel Stern (1992) habla del sí-mismo emergente. Su desarrollo ocurre en los primeros dos a tres meses después del nacimiento y continúa hasta el fin de la vida. Stern (1992), en base a sus investigaciones, asevera que los sentidos ya funcionan, y están maduros en lo visual y motor, inmediatamente después del nacimiento, lo que antes no se era concebido. Además, nunca existiría una total indiferenciación entre el sí-mismo y los otros. Por eso, desde el comienzo nunca se llegaría a una confusión con los otros (mismo, 24). El recién nacido siempre se vivencia en el mundo y se puede mantener separado de los otros.
Entonces, el recién nacido siempre ha de ser considerado como persona autónoma. Tiene su ser propio, aunque no ha terminado de diferenciarse. Es decir, el lactante siempre es él mismo, nunca solo un envase vacío. Sander (1983, 99) describe lo que llama “nichos de lo propio” como una especie de espacio abierto, que había descubierto en protocolos de 24 horas sobre el sistema- madre-niño, como escribe Kunzke:
En fases de vigilia sin necesidades fisiológicas o emocionales apremiantes, madre e hijo están desligados temporal- y parcialmente de su compromiso mutuo. Debido a esta liberación temporal de otras necesidades, el lactante puede dirigir su total atención a exploraciones y adquisiciones. A causa de estas actividades exploradoras decididas, el lactante obtiene experiencias y conquistas individuales, que pueden ser sentidas como algo ‘propio’ y ´real´ (Sander 1983, 99) y proveen un aporte importante a la formación del sí-mismo. Estas experiencias tempranas contribuyen a que más tarde, autoevaluaciones como ‘es posible lograrlo’, ‘puedo influenciar cosas y lograr efectos’ y ‘tengo un estilo propio de abordar cosas’, se convierten en partes integrales de la propia personalidad. (Kunzke,1993,89).
5. El
primer devenir de las estructuras: la absorción de las
condiciones.
Las dimensiones de la existencia ya están
enraizadas en el período prenatal. Este tiempo está caracterizado por el
vivenciar conjunto de la 1ª y 2ª MF. Protección, espacio, sostén y relación,
tiempo, cercanía constituyen una unidad antes del nacimiento. El niño apenas es
visto y vivenciado como un individuo y en su singularidad (3ª MF), sino
primariamente como existente y relacionándose (1ª y 2ª MF). Tampoco es
necesaria, desde el lado del niño, una sintonía con el mundo (4ª MF).
A partir del nacimiento, entra por primera
vez en juego la 3ª MF. El niño recibe un nombre y se le llama por él, su cara y
su expresión son contempladas y observadas, se le mira a los ojos, se quiere
descubrir su personalidad, se hacen suposiciones respecto a quién podría ser
este ser humano y qué nombre le vendría. Se le llevan elementos de la 3ª MF y
se le habla como a una persona. Además, vivencia un encontrarse en un contexto
más amplio (familia, en el ser del mundo, que al principio es más bien su
camita y su coche de paseo, desde el cual mira y escucha hacia una lejanía
desconocida). Vivencia la influencia de este contexto sobre su estado y trata
de agarrarlo cada vez más y en forma más dirigida y trata de enfrentarse con
él. Mediante esto aprende con el tiempo a compaginarse cada vez más con él (4ª
MF).
De mayor interés es para nosotros el tiempo
posterior al nacimiento, en que la influencia del mundo exterior sobre el
devenir y el desarrollo del bebé se hace mayor y más
observable. En los primeros contactos con el mundo, el bebé absorbe las
condiciones para las estructuras de la existencia, obviamente sin reconocerlas
en su significado. Los bebés ya saben abstraer e integrar, esto es, reconocer
objetos como los mismos, a través de tocarlos y verlos:
El
tocar un objeto puede permitir identificaciones del objeto, sin jamás haberlo
visto […] Stern defendió la tesis, que lactantes
poseen la capacidad preformada de realizar esas integraciones, y que también
nacen con la necesidad y la capacidad de extraer representaciones abstractas de
las características perceptivas primarias.” (Krause 1998, 172f)
Gracias a estas capacidades, el vivenciar de
las condiciones de las cuatro dimensiones existenciales recibe cada vez más
estructura. En lo concreto, la imagen fenomenológica da por resultado los
siguientes procesos:
El devenir de la 1ª MF: Mediante el ser
acogido y cuidado, el bebé vivencia protección, espacio y sostén, las
condiciones para poder ser-ahí. El bebé las vivencia (y la 2ª MF, ver arriba)
todo el tiempo antes de nacer, en el organismo bastante constante de la madre,
en una unidad con él. Por la pérdida de esta estrecha unión con el espacio
intrauterino y por estar expuesto en un mundo que tiene la característica de
otredad, el bebé recibe un estímulo que requiere de él más y más actividad. La
vivencia de la diferencia con otra temperatura, otras condiciones luminosas,
ruidos, las durezas de los objetos y el propio sentir-hambre, etc. establece el
germen para el desarrollo del enfrentamiento con lo diferente. Experimenta que
esto diferente en realidad no está referido a él. La protección, el espacio y
el sostén se han vuelto más frágiles y diferentes. Después del nacimiento, el
bebé vivencia las condiciones necesarias para la existencia personal en forma
dicotómica: una vez recibe estas condiciones, otra vez le faltan y sufre,
porque se vivencia expuesto al mundo desprotegido, estrecho o falto de sostén.
El devenir de la 2ª MF: Las condiciones de la
experiencia de cercanía también están dadas desde el comienzo de la vida
post-nacimiento. El recién nacido es impregnado de relación, tiempo que se le
dedica y acercamiento a él. Estos elementos todavía no existían en el útero en
la forma del dar activo, ligado a las oscilaciones. Porque aquí de nuevo se da
la forma dicotómica de vivenciar, de recibir y carecer.
6. Aprehensión activa del mundo con sus estructuras.
El “tiempo de la impregnación” se convierte imperceptiblemente en el “tiempo
de la apropiación”. En forma muy general se podría constatar: el
desarrollo se produce a través de lo que a uno le ocupa. Allí, donde a uno le interesa algo,
donde algo tiene que ver con uno, se desarrolla. Aquí nos referimos
nuevamente a Daniel Stern, quien investigó
empíricamente este desarrollo a fondo.
6.1 Primeras estructuras de elaboración del Yo
0 – 2º/3º mes: El desarrollo en el
plano personal no se inicia simultáneamente en todas las dimensiones de la existencia. En el ‘Diario
de un bebé’ escribe Stern (1993,
16), que el bebé en las
semanas 1ª a 6ª se encuentra en un mundo de sentimientos, que son gatillados por las impresiones
sensoriales. Dentro de esto, el grado
de intensidad de los estímulos es lo primero que el lactante puede captar
(Stern 1993). Por ejemplo, siente las caricias
de la madre como tranquilizantes y agradables, en
cambio la falta de contacto físico se convierte pronto en desagradable e
incluso amenazante. El bebé tiene muchas vivencias separadas y experiencias
desconectadas, que se van asociando, acoplando y asimilando cada vez más, lo
que da origen a una organización. El
bebé está cada vez menos “entregado en forma desamparada a un torbellino de
cualidades experienciales posibles de abstraer, sino que las ordena poco a
poco” (Stern 1992, 102s.) y puede así identificar
constelaciones invariantes del sí-mismo y del otro. La vivencia de ser tocado,
p. ej. está junto con la vivencia de la intensidad,
ligado al mismo tiempo con la percepción de
que es una y la misma persona. De esto, recién en el futuro
va a resultar la imagen de la madre como persona autónoma. – Ordenar es asignación de
lugares y desarrollo de estructuras. Es el tiempo del sí-mismo emergente, como Stern lo denomina (1992).
En el segundo y tercer mes describe Stern, una primera fase de transición, en la que puede
aparecer una sonrisa activa, incluso cuando el bebé ve a la persona solo desde
lejos.
6.2 El desarrollo personal
de las estructuras fundamentales de la existencia y del sí-mismo
Stern describe en su
psicología del desarrollo la secuencia de las distintas formas del “sí- mismo”,
bajo lo cual entiende la vivencia del
propio Yo, del sentirse a sí mismo desde el relacionamiento. El sí mismo como vivencia
del Yo ocupa un lugar intermedio entre la vivencia
del mundo (que conduce
a la formación de las motivaciones fundamentales) y el desarrollo del Yo (con las tres estructuras del Yo:
consideración, justicia y aprecio). El desarrollo del Yo es paralelo al
desarrollo de las motivaciones fundamentales expuesto aquí. Pero el desarrollo
de las motivaciones fundamentales comienza
antes que el desarrollo del Yo, lo que también
tiene cierta lógica. Porque
el niño puede desarrollar sus estructuras yoicas solo por
medio de las experiencias.
Las investigaciones empíricas
de Stern sobre el desarrollo del sí-mismo pueden ser tomadas como señal de que el desarrollo activo de las distintas dimensiones de
la existencia comienza en diferentes momentos. Después de que se han formado
las primeras estructuras en el bebé en el primer y segundo mes de vida, con un
principio de un Yo, o bien, de un Sí-mismo, pueden ahora originarse otras
diferenciaciones. De especial interés para el Análisis Existencial es, que
estas diferenciaciones poseen una secuencia, que corresponde con bastante exactitud
a la secuencia de las
cuatro motivaciones fundamentales, donde las primeras tres ya se fundamentan en
el primer año de vida (confianza básica, valor fundamental, autoestima con
capacidad dialógica). Sin embargo, hay que hacer notar, que las motivaciones
fundamentales solo se desarrollan en un orden consecutivo en cuanto a un punto
principal y en ningún caso en una secuencia lineal, sino siempre entretejidas
(ver el modelo de las cuatro MF). Pero el inicio del desarrollo activo parece
tener un orden consecutivo.
A partir del 2º/3er (hasta el
5º/6º) mes:
1ª MF –El modo primario del ser-en-el-mundo
Datos empíricos de
investigaciones desde 1960 muestran, que los lactantes perciben el mundo
como firme, previsible, continuo y estable (Stern
1992, 1993). Esto tiene un paralelo en el desarrollo interior de orden y
estructura en las experiencias. Sobre esta base, los bebés intentan
lentamente influir en el mundo, y su adaptación al entorno adquiere cada vez
más un carácter activo. Las personas de referencia son percibidas del mismo
modo: como confiables, continuos, estables. La experiencia central también es,
y ante todo con ellos, un “poder-ser-aquí”, que está ligado a las condiciones
de protección, espacio y sostén.
Lo que aquí actúa
sobre el bebé en esta situación abierta sin protección, tanto desde afuera como
desde adentro, solo se recibe, “se deja ser”, si no irrita o duele. Ni
siquiera se puede hablar de un “dejar-ser”, porque no es una decisión que el
bebé toma. Es en cierto sentido un “poder-primario”, en realidad un “pre-poder”
en forma de dejar-que-ocurra, porque el bebé todavía no puede adoptar ninguna
posición frente a lo experimentado. El bebé no puede cambiar nada de todo lo
dado en este mundo, en el cual vino a nacer. Comienza a pegar y chapotear con
los brazos, lo que puede ser interpretado como intentos (todavía poco
intencionales, más bien arbitrarios, en parte motrices-automáticos) de influir
en lo dado. El nacimiento mismo es, en realidad, un único pero obligado
“tener-que-dejar-hacer” del cuidado protegido y conduce a un encontrarse en un
algo incomprensible, que es el mundo. Pero todo esto no ocurre por decisiones.
El poder hacer todavía no está desarrollado. Los comienzos se pierden en la
obscuridad, son tan diminutos que no pueden ser vistos. Pero lo que allí
ocurre, ya lleva el germen del aceptar y poder hacer. En la medida
en que se forma el sí-mismo-nuclear1 (Stern,
1992), los contenidos vivenciados adquieren cada vez más el carácter de un
enfrentarse.
1 Entre el 2º y 6º mes, el niño
consolida el sentir de un núcleo del sí-mismo como unidad separada coherente. Stern describe el núcleo del sí-mismo como una sensación
que no es vivenciada conscientemente (comp. Alemzadeh 2008, 31) y se basa en el supuesto, de que
sí-mismo y objeto no están fusionados. Según esto, a más tardar desde ahora, el
niño no experimenta simbiosis alguna con la madre u otra persona, como se
postula en algunas teorías del desarrollo psicoanalíticas (comp.
Stern 2010, 104).
Stern describe con una
minuciosidad increíble por qué el lactante, a partir del 2º/3er mes se
experimenta como una unidad separada y no como fusionado con el otro. Este
sentimiento de esta separación/individuación primaria lo llama self-versus-other (Dornes 1993). Todo lo que es discutido en el psicoanálisis
con conceptos como simbiosis o fusión, lo describe con el concepto self-with- contorno. El inicial
“no-poder-hacer-nada-frente-a” adquiere más y más el carácter del poder-
dejar, lo que al acariciar al bebé se puede sentir absolutamente desde
afuera. El no-poder-hacer- nada se transforma en dejar.
Pero el Yo todavía es demasiado débil para
una mayor elaboración de estas dimensiones y los fundamentos neurológicos aún
están muy inmaduros. Y el niño aún está lejos de un poder- soportar.
En esta fase, el recién nacido ante todo
necesita un adulto aceptador, que le permita vivenciar su Da-Sein, estando él mismo siempre allí y accesible. Esto se
puede subrayar, hablándole al niño y comentando las acciones, es decir,
acompañando con lenguaje y haciendo con esto, que el Dasein
del niño también se le haga personalmente vivenciable,
p. ej. “Ahora le pongo a Leo su calzoncito, y ahora la chaqueta, primero viene
la mano izquierda en la manguita …”
2º - 6º mes: En este período, el bebé
desarrolla el sí-mismo-nuclear o Yo-núcleo como “unidad corporal
separada, coherente, delimitada” (Stern 1992, 24).
Estas sensaciones del sí-mismo- nuclear “se consolidan mediante la percepción
de la propia capacidad de actuar, la afectividad y la continuidad temporal”
(id.). Aquí se encuentra ya el paso al desarrollo de la 2ª MF como punto
principal, donde los sentimientos y el tiempo adquieren importancia.
A partir del 4º/6º mes (hasta el
8º/10º) 2ª MF – emoción y campo social
A la edad de 2-6 meses, el
niño ya siente que “el adulto que está allí para él y él mismo representan dos
objetos físicos diferentes” (Krivstova 2016, 27).
Después de la adquisición de un ser corporal propio, surge ahora el gesto de
mostrar y se convierte en dominante como expresión de referencias
incipientes. Este período “se caracteriza exclusivamente …
por la conducta social” (Stern 1992, 108). Con el gateo
se suma el acercarse-activo y el distanciarse. En la psicología
experimental se pudo encontrar, que la manipulación de los objetos sirve para
ponerlas en referencia consigo mismo. Aquí comienza el acercamiento
afectivo, el querer-relacionarse-con y el tomar-contacto. El tema de la
cercanía y como se logra, comienza a tomar un rol activo en la vida del niño.
Después del 6º mes mejora rápidamente la coordinación del movimiento-ojo-mano.
Esto amplía el horizonte y los niños comienzan a interesarse más por objetos
externos. Desarrollan una habilidad en el manejo, preferentemente con objetos
no vivos (Stern 1992, 108).
Primero se busca la cercanía con
personas, luego también mayormente con objetos. El bebé necesita la cercanía y
ojalá también la encuentre. Si no se siente mal y comienza a gritar. La forma
más natural de conseguir-cercanía es el amamantar. También aquí el comienzo
tímido todavía está lejos de un decidir, y también falta mucho para poder
hablar de un gustar, aunque los capullos ya son visibles.
Aproximadamente en el 7º -
9º mes, el niño descubre que otras personas también poseen subjetividad.
Desarrolla la capacidad de compartir con adultos el mismo estado emocional. Es
la fase del sí-mismo-intersubjetivo (Krivstova
2016, 28) o del sí-mismo-relacional.
“Experiencias
de comunión con el otro son posibles y bastante abundantes en este lapso de
tiempo, pero en ellas, en el caso normal, no se pierden los límites entre
sí-mismo y objeto, sino que quedan intactos.” Según Stern,
cuatro experiencias de sí mismo o “invariables-de-sí-mismo” valen como prueba
de que el lactante se percibe como un ser corporal separado. Estas son la
“autoría”, la “auto-coherencia”, la “auto-afectividad” y la
“auto-historicidad”, de las cuales se desprende el sentimiento-nuclear de sí
mismo. Stern habla de una intersubjetividad-primaria
(Stern 2010) existente prácticamente desde el
comienzo, que más tarde se va desplegando cada vez más.
A partir del 8º/10º mes: 3ª MF –
espacio de encuentro y lo propio.
Hacia
el final de la fase inicial del desarrollo de la 2ª MF, los niños tienen un
sí-mismo-relacional. Es decir, sienten a través de la relación, que ellos mismos
tienen un vivenciar subjetivo, y también la madre (Stern 1992, 23). El comienzo del punto central del
desarrollo de la 3ª MF está caracterizado por la demarcación de lo propio, lo
que se manifiesta como crisis-del-9º-mes. Ya no basta el acercarse a través de
mostrar o gateando. El niño “desea” intercambio, es decir, quiere aportar lo
suyo y recibir respuesta a ello. Se despliega el espacio del encuentro. El bebé
mira con “interés” cada vez mayor a la madre (especialmente al amamantar) y al
mundo. Con la sonrisa o el dejar de gritar, cuando es tomado en brazos o la
madre vuelve, las reacciones ya adquieren un mayor carácter de diálogo, la
forma de una respuesta a contenidos percibidos y vivenciados.
Con la inclusión del gesto
de mostrar, del que hace cada vez mayor uso, el niño sigue desarrollando los
diálogos. “El niño puede decir sin palabras: mamá, mira ahí, que cosa tan
emocionante hay allí, comparte mi sentimiento de alegría y excitación.” (Krivstova 2016, 25). En niños seguros de relación aparece
también a esta edad el desconocer, ahora que el niño tiene un vivenciar
subjetivo propio. Porque ahora se siente diferente del otro.
Ya antes del 12º mes se
desarrolla una comprensión de las cualidades del mundo de los objetos y se
introducen activamente acciones referidas a objetos. Esto ocurre más o
menos paralelo al caminar. Acompañado por un uso intensivo del gesto de
mostrar, llega, entre el 15º y el 18º mes, debido al hablar, la
posibilidad del encuentro a cierta distancia a la vida del niño. Con esto queda
el espacio de la intersubjetividad totalmente desplegado. Además
del habla también se comienza a insertar la abstracción y la simbolización. En
el espacio de la intersubjetividad se puede ahora experimentar pertenencia o
bien, soledad. Esto corre paralelo con el vivenciar de ser-comprendido o
bien, no-ser-comprendido. Naturalmente, todo esto no ocurre de manera tan
resuelta, como lo conocemos en un niño mayor o un adolescente. La introducción
de lo propio en estos comienzos de diálogo naturalmente tampoco es consciente y
reflexionado, ya que un auto-distanciamiento todavía
no es posible. Una regulación ética todavía está lejos y de un
tener-permiso-para, no se puede hablar hasta mucho más tarde.
Pero lo importante es, que el
niño comienza a comunicarse con el “otro” mundo. Esta comunicación está
sujeta a otras condiciones que la “comunicación al interior” con la madre, con
los padres. La gran diferencia consiste en que con los nuevos compañeros de
comunicación no existe tanta cercanía, como con los padres. A esto se asocia la
pérdida de la naturalidad de la comunicación. El salvar la distancia hacia el
compañero de comunicación exige un esfuerzo activo, para ser entendido. Los
“otros” no solo “recogen” el contenido comunicativo, sino que debe ser
transformado en un mensaje que puede ser enviado a ellos.2 La
transformación de lo “vivido, sentido” en un mensaje se asocia con una
distancia de lo que se quiso expresar. Lo que se quiso expresar ya no es
idéntico al que lo expresó. Este se convierte en un sujeto, que se crea un
objeto frente a él. Como la comunicación ahora está ligada a condiciones, se
hace necesaria una objetivación de lo propio y el uso de un medio común, para
hacer transportable el mensaje, es decir, el lenguaje hablado. El lenguaje
significa un sintonizarse con un horizonte más grande en el que uno se coloca,
lo que entonces conduce a la 4ª MF.
Por principio, el ser
visto y entendido por el papá, con el cual no existe cercanía
fisiológica, está más ligado a un esfuerzo que con la madre. El ser-visto por
la madre debería ser natural – en él se recoge al niño (se encuentra en el
plano del devenir). El ser-visto por el padre ya contiene un logro propio; para
eso hay que esforzarse (por eso es desarrollo de lo que ya ha llegado-a-ser).3
Este es como el paso intermedio
hacia el ser-visto por otros, extraños, y un campo de ejercitación
interfamiliar para la comunicación.
Un ejemplo impresionante de la
rapidez con que las pequeñas personas también ingresan activamente a las
relaciones sociales, es la conducta de ayuda y la percepción de necesidad de
ayuda de bebés e infantes: aproximadamente en el 2º años comienzan los niños a
apoyar a otros.
2 El
desarrollo de la simbolización comienza antes en la expresión corporal y
en el juego. El niño comienza a configurar la relación con el mundo y con los
otros, tratando de representar experiencias organísmicas
(p. ej. sensaciones corporales, deseos, huellas mnémicas y semejantes), en
representaciones lo más adecuadas posibles, mediante las que se presenta frente
al otro. (Rogers 1959/1987, 30f). Las simbolizaciones de los procesos internos,
que se hacen cada vez más precisas, contribuyen al desarrollo del lenguaje,
como el medio más apropiado.
3
Esto
ofrece una comprensión más amplia del significado de la “triangulización”,
de la integración del padre, como es llamado en el Psicoanálisis.
Así, por ejemplo, llevan de buena gana objetos a otros, cuando
estos no los pueden alcanzar. Pero un estudio de la Wilhelm-Universität
de Münster (Köster et al,
2016) ha mostrado que los bebés se dan cuenta de la necesidad de ayuda de otros
en el primer año de vida, o sea a una edad, en que ellos todavía no pueden
ayudar por sí mismos. Esto indica, que la actitud de ayuda que fue observada en
niños a partir del segundo año de vida, en realidad ya se orienta en las
necesidades de otros y está motivado pro-socialmente.
El momento en que se
estima que en el desarrollo existe una clara diferenciación entre lo propio y
lo del otro, y una evaluación de los procesos en el otro (o sea una capacidad
de mentalización), hoy se ubica en el 7º - 10º mes. Se trataba de responder a
la pregunta desde cuando los infantes son capaces de evaluar correctamente los
pensamientos y sentimientos de otros.4 Investigadores de Bochum (De Bruin & Newen, 2012) llegaron a la conclusión, de que sobre la base
de la observación de la dirección y la duración de las miradas, se puede
suponer que los niños ya poseen una ”Theory of mind” en el primer año
de vida y que separan claramente las convicciones propias de las de otros. A
los cuatro años está plenamente desarrollada esta capacidad.
En el 2º y el 3º año de vida se
origina sobre esta base una autonomía y un poder-ser-uno-mismo cada vez mayor.
Claro que esto no ocurre sin problemas. Porque el precio de ello es la vivencia
de no-pertenencia, no-ser-comprendido y no-independencia. También la ironía
puede ser comprendida ahora. Los niños son sensibles, cuando se trata o se
habla de ellos. Como consecuencia se llega a la crisis del tercer año de vida.
Después
del 3º año de vida: 4ª MF – adaptarse (referencia de
contexto)
En esta etapa estalla el interés por el mundo
con vehemencia. Daniel Stern (1992) denomina este
estado de desarrollo el “sí-mismo-narrativo”. El niño comienza a incorporarse
en contextos mayores. Ahora puede contar cuentos en relación a sí mismo y sobre
acontecimientos del mundo que ha observado, porque reconoce relaciones y
también puede relacionar él mismo. Se dice que Rudolf Steiner habló de esta
edad como la “eclosión de la personalidad” (Krivtsova
2016), lo que en todo caso es un hermoso concepto. Constantemente hay preguntas
de por qué, porque ahora las relaciones son vivamente interesantes. La
voluntad se vuelve fuerte, el niño la introduce con perseverancia en los
contextos. Los niños realizan juegos de roles, en los que no solo
ensayan su identidad, sino también su integración en el mundo. En estos
comienzos obviamente falta todavía la resolución. Pero ya se puede ver como un
ensayo de un posterior deber o un reconocimiento de ser-solicitado.
A partir del 6º año de vida surge el interés
por relaciones más elevadas y se desarrolla la creencia. Luego, en el 7º año de
vida ocurre otra crisis en el contexto de la adaptación al mundo.
4 Hasta
ahora hubo resultados diversos de distintos test empíricos. De Bruin y Newen (2012) aplicaron un
sistema habitual, el llamado “False Belief”-Test,
pero no usaron respuestas verbales, sino anotaron los movimientos oculares. En
este test, niños observan a la niña Sally, que coloca su pelota en un canasto y
luego abandona la sala. En seguida viene otra niña, saca la pelota del canasto
y lo pone en una caja. La pregunta que se le formula a los niños es: Cuando
Sally vuelva, ¿va a buscar la pelota en la caja o en el canasto? A través de
los movimientos oculares y la duración de la mirada se puede deducir, que los
niños no antes, pero ya a partir del séptimo mes pueden evaluar, que Sally
seguramente buscará la pelota en el canasto. Por tanto, ya pueden mantener su
saber diferenciado del de Sally.
7. Evolución
El desarrollo
descrito aquí no transcurre en forma lineal ni en fases. Parece
que la maduración fisiológica conduce a un comienzo temporalmente desplazado
del despertar y de la movilización de las capacidades personales y
existenciales. Krivtsova (2012) puso por primera vez
directamente en paralelo el modelo de D. Stern del
auto-desarrollo con las motivaciones fundamentales:

Ilustr. 1: Primer modelo de D. Stern (1985) de las
capas de desarrollo imbricadas y dependientes entre sí de la temprana infancia
con cuatro “main senses of self“ (auto-percepción).
En una edición
posterior de este libro (1998), Stern denomina las
capas sí-mismo (y ya no relatedness –
relacionamiento) y agrega además un sí-mismo narrativo (Krivtsova,
2016, 30). A partir de esta etapa del sí-mismo narrativo, el niño desarrolla su
identidad. Pero aquí está también el mayor peligro para un desarrollo
equivocado o torcido del sí-mismo. – Krivtsova se
refirió en 2016 (31) a esta adaptación de Stern:
Motivaciones
Fundamentales según Längle (Krivtsova
2014)

Ilustr. 2: El comienzo del desarrollo de las capacidades
personales correspondientes a las dimensiones fundamentales de la existencia (Krivtsova 2014)
Según las
investigaciones de Stern (1998), el sí mismo se
desarrolla en las siguientes formas que se van construyendo una sobre otra y
que nunca están concluidas:
1. el sí mismo
emergente: comienza en el 2º - 3º mes de vida – nunca está concluido
2. el sí mismo nuclear:
desde 3-7 meses hasta el fin de la vida
3. el sí mismo
subjetivo: desde 7-9 meses hasta el fin de la vida
4. el sí mismo verbal:
desde 15-18 meses hasta el fin de la vida
5. el sí mismo
narrativo: la forma más desarrollada del sí mismo verbal, desde aprox. 3º -
4º año hasta el fin de la vida
Stern no habla de “estructuras existenciales y
contenidos”, que el niño incorpora y de las que se apropia, sino de formas del
sí mismo, o bien, de “relatedness”, relacionamiento.
En el AE vemos la capacidad de elaboración anclada en las estructuras del Yo.
Según esto, deberíamos paralelizar las formas de desarrollo del sí mismo de Stern, con el desarrollo de las estructuras-yoicas. Entonces el desarrollo del Yo podría
estar fundamentado como sigue:
1. El sí-mismo emergente:
desarrollo del Yo básico en el marco de las MF 1+2
2. Sí-mismo nuclear: recibir atención:
“¡Yo existo, estoy aquí!”
3. Sí-mismo subjetivo: atribución de algo propio
(equidad): “¡Puedo ser como soy – me consideran!”
4. Sí-mismo verbal: recibir valoración:
“Me quieren por lo mío – ¡recibo respuesta!”
5. Sí-mismo narrativo: trascender a
relaciones mayores (4ª MF): “¡Me gusta compartir lo mío y vivir con ustedes!”
El modelo de Stern describe muy bien el comienzo del desarrollo del Yo y
lo incrusta en la estructura existencial. Pero el modelo también describe muy
bien el desarrollo de las motivaciones fundamentales, aunque estas puedan tener
un marco temporal algo distinto que los tiempos indicados por Stern para el desarrollo del sí-mismo. Porque las
motivaciones fundamentales muestran un patrón parecido al del desarrollo del
sí-mismo en Stern, que en ese sentido no reconoce
fases, sino más bien capas y puntos esenciales. Es cierto que tienen una
secuencia escalonada, pero al mismo tiempo se percibe una presencia
simultánea de las cuatro motivaciones fundamentales. Por tanto, tenemos el modelo
de escala junto al modelo de las motivaciones Por eso no se observa una
linealidad unívoca en el desarrollo.
La actualización
en el desarrollo es escalonada. Después de los primeros 2-3 meses se da la
presencia de las cuatro motivaciones fundamentales en forma continua. La
construcción fractal de las motivaciones fundamentales parece repetirse
también en el desarrollo. La construcción fractal podría estar relacionada con
que siempre están participando las 4 MF en cada experiencia, nunca una sola.
Pero la experiencia siempre tiene un punto esencial, que entonces está
relacionado con una o dos motivaciones fundamentales específicas.
Patrones semejantes de presencia conocemos
también en la genética. Los genes también están siempre todos presentes y cada
célula contiene los genes para el cuerpo entero. Pero no siempre están todos
los genes activados, y cuando se activan, siempre siguen una cierta
secuencia.
Krivtsova (2016, 35) resumió así el desarrollo de las cuatro
MF: “Los temas de las cuatro motivaciones fundamentales se estratifican como la
melodía en un obra musical polifónica y forman una estructura construida por
capas, que se diferencia de la ‘estructura en olas’ de la periodización, de la
que se partió en el siglo XX (Krivtsova, 2012). Las
cuatro motivaciones están presentes en la vida de un ser humano que va
creciendo, empezando aproximadamente a los tres años.”
8. Etapas de vida
También parece haber una
periodización en etapas de vida más amplias, cada una de las cuales posee un
punto temático esencial en una de las motivaciones fundamentales, y encuentran
dentro de ella una disposición ordenada y una secuencia. Queremos intentar aquí
un esbozo tal que abarca toda la vida sobre la base de una evidencia inmediata.
Desgraciadamente no me son conocidas investigaciones empíricas para ello.
Los grandes temas de la
existencia se originan a través de distintos puntos esenciales de exigencias
del ser humano en las distintas etapas de vida (Längle,
2014b). Conceptos parecidos también existen en otros lados. Rudolf Steiner
(1909/1984, 39s) hablaba de períodos de siete años, Lievegoed
(1946/2007) habló de fases vitales. Pero a mí me parece tratarse más bien de ciclos
de aproximadamente 15 años, si uno observa las etapas de vida con su
exigencia específica:
AV MF exigencia especial →
Punto específico de desarrollo
0-15 1. Aprender
en el ámbito de poder
15-30 2. Anclaje
social
30-45 3. Configuración
de la personalidad
·
45 4. Orientación vital,
comenzar aún algo nuevo…
Tab. 1: Etapas de vida en correspondencia con
los temas de la existencia en cada edad y en relación a las tareas especiales
de la persona y de su superación.
Naturalmente están siempre presentes las
cuatro motivaciones fundamentales en cada ciclo y también en continua
transformación y desarrollo, pero siempre parece estar una MF en el primer
plano.
9. El ser está en el
devenir
El ser en los humanos no
es estático. Yo “no soy simplemente” y permanezco así como soy, sino que llego
a ser cada día nuevamente aquel que puedo ser hoy. A través de crecer,
aprender, ser- uno-mismo y responder, cada día soy un poco distinto, llego a
ser y me desvanezco, aprendo y olvido, siempre estoy fluyendo. En todas las
dimensiones de ser-humano:
·
Biológicamente:
a través de crecer, madurar y envejecer
·
Psicológicamente:
a través de aprender, condicionamiento, adaptación, reaccionar mejor
·
Personalmente:
puedo ser más o menos mí-mismo en el mundo, es decir, poder-desplegarme. A
través de lograr una relación interior y exterior equilibrada.
·
Existencialmente:
a través de encontrar respuestas propias a las preguntas de la vida e involucrarse
en ellas.
Porque
ser-persona significa ser libre, no estamos fijos, sino siempre en camino de
aprehendernos de nuevo en las decisiones. Llegar a ser y desarrollarse son
partes de la vida – hasta que termina.
Bibliografía
Alemzadeh M
(2008) Frühkindliches Selbstempfinden
– Daniel N. Sterns Entwicklungstheorie
und seine Bedeutung für die Frühpädagogik. Marburg: Tectum
Buber M
(1973) Das dialogische Prinzip.
Heidelberg: Lambert Schneider
Bühler C (1933) The
social behavior of children.
In: Murchison C (Ed) A handbook
of child psychology.
Worcester, Mass.: Clark Univ. Press
Brisch
KH (Hrsg) (2012) Bindung und frühe Störungen
der Entwicklung. Stuttgart: Klett-Cotta
De Bruin
LC, Newen A (2012) An association account of false belief understanding. Cognition May 123(2), 240-59
Dornes M
(1993) Der kompetente Säugling:
Die präverbale Entwicklung
des Menschen. Frankfurt/M: Fischer
Erikson E H (1988) Der vollständige
Lebenszyklus. Frankfurt/M: Suhrkamp
Erikson E H (1980) Identität und
Lebenszyklus. Frankfurt/M: Suhrkamp,
6. Aufl. Goldstein K (1934)
Der Aufbau des Organismus.
Den Haag: Nyhoff
Hall GS (1922) Senescence: the last
half of life.
New York/London: Appleton & Co Heidegger M (1979) Sein
und Zeit. Tübingen: Niemeyer
Hollingworth
HL (1927) Mental growth and decline: A survey of developement psychology. New York: Appleton
Köster
M, Ohmer X, Nguyen TD, Kärtner J (2016) Infants understand other’s needs. Psychological Science 27(4), 542–548
Krause R (1998) Allgemeine psychoanalytische Krankheitslehre, Band 2. Stuttgart: Kohlhammer
Krivtsova S (2012) Wo liegt der Ursprung der Grundmotivationen? Das Selbst des
Säuglings aus
existenzanalytischer Sicht. In: Ekzistencial'nyj analiz (Moskwa) Jg 4 Krivtsova S (2014) Ein Blick auf
die Periodisierung der psychischen
Entwicklung eines Vorschulkinders aus Sicht der Existenzanalyse. Vortrag am 3. 5. 2014
Krivtsova S
(2016) Die Entwicklung des Selbst
aus existenzanalytischer Sicht: der Ursprung der Grundmotivationen. In: Biberich
R, Kunert A, Adenbeck B, Steinbacher R (Hg)
Existenzanalytische Psychotherapie
mit Säuglingen, Kindern und Jugendlichen.
Entwicklungsthemen und Diagnostik. Wien: GLE-Verlag, 15-42
Kriz J
(2017) Subjekt und Lebenswelt. Personzentrierte Systemtheorie für Psychotherapie, Beratung und Coaching. Göttingen: Vandenhoeck & RuprechtKriz J
(2018) Entwicklung und W
achstum im Verständnis humanistischer Psychotherapie. Existenzanalyse, 35, 2, 44-54
Küchenhoff J
(2007) … dort, wo ich berühre,
werde ich auch berührt. Forum
der Psychoanalyse
23, 120-132
Kunzke D
(1993) Die Auswirkungen der modernen
Säuglingsforschung auf die Psychoanalyse. Mit besonderer Würdigung von Lichtenbergs motivationssystemischem
Neuentwurf. Stuttgart: DA
Längle A
(2000) (Hrsg) Praxis der Personalen
Existenzanalyse. Wien:
Facultas
Längle A
(2014a) Die Aktualisierung der Person.
Existenzanalytische Beiträge
zur Personierung der Existenz. In: Existenzanalyse 31,
2, 16-26
Längle A
(2014b) Phasen im Erwachsenenleben? – Entwicklung und Werden jenseits
der Determination. bso – Berufsverband für Coaching, Supervision und Organisationsberatung Schweiz – Journal 2, 6-10
Längle A
(2016) Existenzanalyse. Existentielle
Zugänge der Psychotherapie.
Wien: Facultas Lievegoed B
(1946/2007) Entwicklungsphasen des Kindes. Stuttgart: Mellinger, 8. Aufl.
Maslow
AH (1981) Motivation und Persönlichkeit. 12. Aufl., Reinbek bei Hamburg:
Rowohlt Prechtl P, Burkard FP (2008) Metzler Lexikon Philosophie: Begriffe und Definitionen.
Stuttgart: JB Metzler
Rogers CR [1959] (1987) Eine Theorie der Psychotherapie, der Persönlichkeit
und der zwischenmenschlichen
Beziehungen. Köln: GwG
Rogers CR (1973) Entwicklung der Persönlichkeit.
Stuttgart: Klett
Rosa H (2016) Resonanz - eine Soziologie der Weltbeziehung. Berlin: Suhrkamp
Sander
LW (1983) To begin with - reflections on ontogeny. In: Lichtenberg JD
& Kaplan S (eds) Reflections
on Self Psychology.
Hillsdale, N.J.: The Analytic Press, 85-104
Steiner R (1909/1984) Das
Johannes-Evangelium im Verhältnis zu den drei anderen Evangelien,
besonders zu dem Lukas-Evangelium. Dornach: R. Steiner-Verlag Buch GA 112
Stern D
(1985/1998) The Interpersonal World
of the Infant: A View from Psychoanalysis and Development Psychology. New York:
Basic books
Stern D
(1992) Die Lebenserfahrungen des Säuglings.
Stuttgart: Klett-Cotta, 2. Aufl.
Stern D
(1993) Tagebuch eines Babys. Was ein
Kind sieht, spürt, fühlt und
denkt. München: Piper,
4. Aufl.
Stern D
(2010) Die Lebenserfahrung eines
Säuglings. Stuttgart: Klett-Cotta
Szent-Gyoergyi (1974) Drive in living matter to perfect itself. In: Synthes, 12-2.
Waldl R (2002) Therapeutische Aspekte bei Martin Buber. Wien: DA
Trad.: M. von Oepen
2019.
Curriculum
Alfried LÄNGLE, Prof. M.D., Ph.D., Prof. h.c., Dr. h. c.,
nació en 1951 en Austria. Estudió medicina y psicología. Mantuvo una cercana
colaboración con Viktor Frankl (1983-1991). Fundador
y presidente (desde1983) de la Sociedad Internacional de Logoterapia y Análisis
Existencial (Viena www.logoterapia.org
). Profesor de psicología en universitades en Moscú,
Klagenfurt (Austria) y Viena. Fundador de la escuela de formación de
Psicoterapia Analítico-Existencial. Fue vicepresidente de la International Federation of Psychotherapy
(IFP) con sede en Zurigo, Suiza, entre 2002 - 2010.
Tiene 500 publicaciones.
Correo de contacto:
alfried.laengle@existenzanalyse.org
Fecha de entrega: 25/10/24
Fecha de aceptación: 27/12/24
Enlaces de Referencia
- Por el momento, no existen enlaces de referencia