Revista Latinoamericana de
Psicoterapia Existencial. UN ENFOQUE COMPRENSIVO DEL SER. Año 16 - Nº 32 – Abril 2026
Sección Investigación
Sentido de
libertad en mujeres víctimas de violencia de género infligida por la pareja
Sense of freedom in women victims of gender-based violence inflicted by
their partner
Jessica Elizabeth Masabanda
German Latacunga, Ecuador
Psicoencuentro
Resumen
La violencia de género en contra de las
mujeres en la actualidad se ha convertido en una problemática de salud pública,
salud mentad y de carácter social persistente, se ha normalizado tanto que las
estadísticas van en ascenso, misma que genera graves consecuencias en el ser y
estar de sus víctimas a lo largo de su existencia, tanto junto al victimario
como fuera de este espacio. Es así que, las mujeres son expuestas a una seria
de experiencias urgentes (situaciones límite), donde llegan a confrontarse con
el segundo supuesto básico de la existencia, la libertad. En este marco, la
presente investigación es explicada desde los fundamentos de la Psicología
Existencial de Norteamérica considerando las propuestas de Rollo May e Irvin Yalom. La
investigación tiene un enfoque cualitativo, es de tipo no experimental, de
corte transversal, con un diseño exploratorio-descriptivo-fenomenológico y
etnográfico. Se realizó en un grupo de mujeres que asistían a la Fundación
“Jessica Jaramillo” en Quito – Ecuador. Los instrumentos utilizados para la
investigación fueron: entrevistas cualitativas en profundidad de carácter individual
considerando una guía de preguntas semiestructuradas, notas de campo y encuestas
sociodemográficas.
Palabras claves
Libertad, angustia, mujeres, violencia de género infligida por la pareja, situaciones
límite.
Abstract
Gender violence against women has become a persistent public health,
mental health, and social issue. It has become so normalized that statistics
continue to rise, generating severe consequences for the being and well-being
of its victims throughout their existence, both with the perpetrator and
outside of this context. Thus, women are exposed to a series of urgent experiences
(limit situations) where they confront the second basic assumption of
existence: freedom.
Within this framework, this research is explained from the foundations
of Existential Psychology in North America, considering the proposals of Rollo
May and Irvin Yalom. The research has a qualitative
approach, is non-experimental, cross-sectional, with an exploratory-descriptive-phenomenological
and ethnographic design. It was conducted with a group of women attending the
"Jessica Jaramillo" Foundation in Quito, Ecuador. The instruments
used for the research were: in-depth qualitative individual interviews with a
semi-structured question guide, field notes, and sociodemographic surveys.
Keywords
Freedom, Anxiety, Women, Intimate Partner Violence, Limit Situations.
Introducción
La violencia de género en contra de las
mujeres sigue considerándose un problema grave en la actualidad ya que es una
de las formas más normalizadas y utilizadas para relacionarse con la víctima,
el ejercicio de poder es visible en estos espacios, donde contantemente son
manipuladas, anuladas y amenazadas; es decir, la violencia contra las mujeres
se ha magnificado, ya que gran parte de las medidas de promoción y prevención
sobre esta temática son de carácter temporal y no centradas en las necesidades
reales de este grupo vulnerable.
En este marco, en el Ecuador el 2024 se
consideró un año mortal para las niñas y mujeres, ya que según informa el
Consejo de la Judicatura (citado por ONU Mujeres Ecuador, 2024) la violencia de
género contra este grupo se ha exacerbado en el último período, puesto que para
febrero de este año se registraron 56 víctimas de femicidios
y muertes violentas. De igual forma, la sociedad civil en el 2023 reportó: “321
muertes violentas de mujeres por motivos de género, de los cuales 128 son
feminicidios íntimos, 172 feminicidios en sistemas criminales, y 17 transfemicidios”
En cuanto a datos específicos en relación a
la violencia contra la mujer en el Ecuador solo existen los datos de la
Encuesta Nacional de Relaciones Familiares y Violencia de Género contra las
Mujeres realizada en el año 2019, donde se menciona que las mujeres
ecuatorianas a lo largo de la vida han experimentado el 40.8% violencia
psicológica, el 25% violencia física, el 14.6% violencia patrimonial y el 8.3%
violencia sexual
Asimismo, la Asociación Latinoamérica para el
Desarrollo Alternativo
Una problemática que refleja la falta de
protección hacia las mujeres, porque a pesar de que se han implementado
diversas acciones de sensibilización para erradicar la violencia tanto a nivel
nacional como local, estas iniciativas no son suficientes, ya que para garantizar
la seguridad y apoyo a las mujeres es urgente crear espacios donde exista un
acompañamiento profesional multidisciplinario e integral que les permite
reconocerse, cuidarse, comprenderse y construirse de otras maneras.
En este marco, dentro del contexto de la
violencia la víctima normaliza que los tipos de agresiones a los que se ve
expuesta son parte de la dinámica de pareja, en la cual se confronta con
situaciones límite que la llevan a cuestionarse sobre su sentido de libertad. Lo
cual, desde la Psicología Existencial se comprende como la confrontación de la
víctima con el segundo supuesto básico de la existencia, la libertad, donde la
mujer al co-existir en un ambiente que deteriora su
salud mental, el elegir y tomar decisiones para su bienestar no se llega a
efectuar, debido a que cada una de ellas existe en base a los deseos su
victimario.
Un tema que no ha sido considerado importante
desde la Psicología, generando un vacío del conocimiento, mismo que es
necesario abordarlo a partir de las experiencias de vida de quienes se han
confrontado con dicho supuesto y de los dilemas existenciales que surgieron de
esta confrontación dentro del contexto de violencia, lo cual, permite
comprender la problemática desde el mundo subjetivo, cognitivo, afectivo y conductual
de las víctimas.
En este sentido, se considera que en las
mujeres víctimas de este tipo de violencia se confrontan con la angustia de
libertad, y en ese momento se permiten tomar decisiones adecuadas para sí
mismas.
Estado de arte
Segundo supuesto básico: Libertad.
Para Sartre (citado por Picado, 2015) ser
libre significa que cada persona tiene la posibilidad de actuar, ya que el
hombre siempre estará obligado a construirse a sí mismo, lo cual puede
efectuarse sin ninguna ayuda exterior, únicamente atendiendo al llamado de su
conciencia.
Por tanto, para Hartmann (citado por Salomón,
2013) la libertad debe entenderse como una posibilidad a actualizarse, es
decir, que conduce al cambio, por medio de la conciencia y la decisión. Una
libertad con límites (libertad finita) condicionada por la cultura y la
sociedad en general. En este marco, el ser humano encuentra un sentido a la
libertad cuando toma una actitud de cómo ha de asumir las posibilidades y cómo
realizar la afirmación efectiva ante un algo. Es decir, encontrar un para qué,
permitirá llegar a la libertad.
Entonces, para Sartre (citado por Picado,
2015) la expresión “ser libre” significa “autonomía de elección”, ya que la
libertad es ante todo precisamente libertad de escogencia, pero no la libertad
de no elegir, puesto que evitar elegir entre varias posibilidades es también
otra forma de elegir y de actuar. Entonces, cada ser humano se constituye como
una libertad que escoge, porque está condenado a esta capacidad humana.
Por tanto, De La Ossa et al. (2015)
consideran que la libertad es una preocupación esencial de la existencia que
surge ante la toma de decisiones, ya que es una situación que siempre genera
angustia en el ser humano, al no existir una seguridad absoluta que garantice
que la decisión tomada lleve a alcanzar todo lo planeado en la vida. Además, la
toma de decisiones confronta al ser humano con el hecho de reconocerse como un
ser libre y responsable de sus elecciones.
En este sentido, de acuerdo con Fatone (citado por Picado, 2015) el ser humano es
responsable de su ser y estar consigo mismo y con el mundo, no solo de las
acciones que realice posterior a la toma de decisiones, sino también de las
frustraciones que se presente producto de no haber considerado las otras
opciones.
Por tanto,
se entiende que el ser humano se encuentra dentro de un proceso continuo de
toma de decisiones, que le permiten elegir y determinar aquellas posibilidades,
creaciones personales y valores que guiaran su existencia. Sin embargo, es un
proceso que también genera angustia. Por una parte, por la decisión que se
considera; es decir, si en verdad se obtendrán los resultados y bienestar
esperado. Por otra parte, por la indecisión, que se presente por la falta de confianza
en sí mismo y no reflexionar sobre los cambios que se pueden obtener de una
decisión.
Libertad y responsabilidad
En consecuencia, se plantea que el reconocer
al ser humano como libre también implica contemplar su responsabilidad. En
palabras de Sartre (citado por Picado, 2015): “Desde el instante en que surjo
como ser, llevo sobre mis hombres el peso entero del mundo, sin que nada ni
nadie pueda aliviarlo” (p. 309). Razón por la cual, se considera al individuo
como el responsable de constituirse a sí mismo y a su mundo; es decir, que su
existencia se orienta a un propósito, a un para qué. En este sentido, se
plantea que la responsabilidad es el sentido o el para qué de la libertad
(Picado, 2015).
En este marco, Sartre (como se citó en Yalom, 1984) escribió que ser responsable también significa
que el ser humano es el autor incuestionable, de su propia existencia, y a su
vez de una determinada situación o cosa. Entonces, ser consciente de esta
realidad es aceptar que cada ser humano va creando su propio destino, su propio
ser y estar, sus sentimientos, pensamientos y algunos casos, su sufrimiento.
Deseo, voluntad y decisión
El deseo, la voluntad y la decisión se
constituyen pilares fundamentales de la libertad y la responsabilidad. En este
marco May (citado por Iglesias & Lara, 2002)
define a la voluntad como una característica ontológica propia del ser
existencial, porque le permite al ser humano hacer elecciones y tomar
decisiones importantes para su vida; es decir, permite convertir las elecciones
en acciones.
Razón por la cual, Schopenhauer (citado por
Alvarado, 2009) sostiene que cada ser humano se reconoce primero a sí mismo
como voluntad, no sólo su querer consciente, que se designa estrictamente como
voluntad, sino en general todo desear, anhelar, esperar, amar, odiar, resistir,
rehuir, llorar, sufrir, conocer, pensar, crear, representar; es decir, en una
palabra, la vida entera del ser humano es vivir, es voluntad, ya que su mismo
cuerpo es una objetivación de la voluntad (la voluntad de caminar, como pie; voluntad
de agarrar, como mano; la de digerir, como estómago; la de pensar, como
cerebro). Una voluntad que se constituye como lo más íntimo, el corazón de cada
ser humano, y, asimismo, del todo.
Por otra parte, en relación al deseo, tanto
Iglesias & Lara (2002) como May (citado por Yalom, 1984), lo consideran como una fuerza o impulso
interior que contiene un gran valor emocional para el ser humano anterior a la
voluntad, porque es el punto de partida hacia el futuro; es decir, una
aspiración de cambiar el futuro a través de la determinación y aceptación de
decisiones y acciones significativas que generen bienestar al individuo. Es
decir, un elemento autónomo que le da creatividad, contenido e imaginación a la
voluntad.
Finalmente, sobre el tercer pilar fundamental,
la decisión, Keen (citado por Yalom,
1984) plantea que se realiza cuando el deseo es materializado, por lo cual se
desencadena el proceso volitivo. Un proceso entre el deseo y la acción, que
requiere de compromiso, el termino más adecuado es
decisión.
Entonces, de acuerdo tanto Illescas (2008) como (Vidal, 2012), la decisión se
constituye como el puente que conecta el deseo y la acción, ya que tomar una
decisión es un proceso mental que implica tener la libertad elegir entre varias
posibilidades en base a las necesidades y deseos del ser humano, y determinar
las acciones que se realizarán para conseguir el objetivo o la solución de una
problemática, lo cual significa
que es un ser libre que
está construyéndose y creciendo como persona a través de cada una de sus
decisiones.
Violencia de género infligida por la
pareja
La violencia contra la pareja se define como
un patrón comportamental de violencia controlada, intencionada y represiva por
parte de una pareja actual o previa, que tiene como finalidad mantener el
control y el poder sobre la víctima, una problemática de salud pública
relacionada con los tipos de violencia por razones de género, perpetuadas
contra la voluntad de la mujer. Un fenómeno fundamentado en la cultura, donde
las mujeres se han constituido históricamente en sus principales víctimas,
misma que puede generar conse
cuencias de tipo psicológico,
físico y sexual, llevando a la coerción o la restricción de su libertad.
Proceso de violencia de
género infligida por la pareja
De acuerdo con la ONU (citado por Pérez &
Rodríguez, 2024) en el artículo 1 de la Declaración sobre la Eliminación de la
Violencia contra la Mujer, se reconoce que la violencia contra la mujer es:
Todo acto de violencia basado en la
pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o
sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de
tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se
producen en la vida pública como en la vida privada (p. 141).
En este marco, para Tourné,
Herrero, & Garriga
Un proceso que es cíclico y progresivo, que
se acompaña de actos de seducción y buen trato, pero también de formas sutiles
de violencia que provocan en la mujer desconcierto, dudas y confusión
dificultando que pueda tomar consciencia de su situación y logre decidir,
puesto que su vida dentro de este contexto está condicionada por los efectos de
la violencia, esperanzas de cambio del victimario y estereotipos de género, que
le hacen sentir responsable de mantener la relación de pareja y la relación
familiar, factores importante en su proyecto de vida
Consecuencias de la
violencia de género infligida por la pareja
A nivel psicológico la violencia de pareja
está relacionada con un mayor riesgo de depresión, conductas suicidas,
inestabilidad emocional, deterioro de la salud, baja autoestima, alteraciones
cognitivas, consumo de sustancias psicotrópicas y estrés postraumático (TEPT).
Asimismo, las mujeres víctimas de violencia de pareja pueden interiorizar el
abuso verbal, llegando a culparse, sentir ira y resentimiento hacia sí mismas,
generando dificultades a largo plazo en su vida
Por su parte, Pérez & Rodríguez
Hipótesis
Metodología
Enfoque cualitativo, de tipo no experimental,
de corte transversal, con un diseño exploratorio-descriptivo-fenomenológico y
etnográfico. La investigación cualitativa se enfoca en comprender los
fenómenos, explorándolos desde la perspectiva de los sujetos en un ambiente
natural y en relación con su contexto.
Categorías y subcategorías de la
investigación
Categoría: libertad
Subcategoría:
·
Situación
límite y angustia de libertad.
·
Deseo,
voluntad y decisión.
·
Libertad
y responsabilidad.
Unidades de análisis
La muestra estuvo conformada por 6 mujeres
que fueron víctimas de violencia de pareja a lo largo de la vida o en los
últimos 12 meses, pertenecientes al Grupo Terapéutico “Amelia” de la Fundación
contra la violencia de mujeres, niños y adolescentes “Jessica Jaramillo”.
Población
Conformada por 26 personas que asisten de
forma voluntaria a la Fundación contra la violencia de mujeres, niños y
adolescentes “Jessica Jaramillo”, donde pueden recibir apoyo psicológico,
talleres, terapias grupales y asesoramiento jurídico, lo cual depende de los
requerimientos personales. El tipo de muestreo es no probabilístico y con una
estrategia de muestreo por conveniencia.
Instrumentos
·
Entrevista
cualitativa en profundidad de carácter individual.
·
Notas
de campo.
·
Encuesta
sociodemográfica.
Lugar de aplicación
La
investigación se realizó en la Fundación Contra la Violencia de Mujeres, Niños
y Adolescentes “Jessica Jaramillo”, ubicada en la provincia de Pichincha, cantón
Quito, en el Centro Norte de la ciudad, en las calles Ulpiano Páez y Francisco
Robles N2174, institución que guía y acompaña a niños, adolescentes y mujeres
en condición de violencia brindando una atención psicológica oportuna, y
asesoría legal en los casos que sean necesarios. En este marco, se conformó el
Grupo Terapéutico “Amelia” al cual asisten 6 mujeres víctimas de violencia de
género infligida por la pareja, con el objetivo de trabajar en la “Autoestima y
empoderamiento” de cada una de ellas.
Resultados y discusión
Para obtener los datos de las historias de
vida de las mujeres se utilizó los instrumentos antes mencionados en dos
momentos: observación participante de la investigadora en cada una de las
sesiones terapéuticas del grupo y entrevistas cualitativas en profundidad.
El Grupo Terapéutico “Amelia” estuvo
conformado por seis mujeres víctimas de violencia de género infligida por su
pareja quienes serán nombradas con los valores que escogieron en la primera
sesión para guardar así su anonimato: “Valentía, Confianza, Amor, Esperanza,
Resiliencia y Luchadora”, quienes están en un rango de 27 a 45 años de edad, de
nacionalidad ecuatoriana, pertenecientes al grupo étnico-cultural mestizo, y
residentes en ciudades urbanas de las provincias de Pichincha, Chimborazo,
Imbabura y Carchi, quienes de forma libre y voluntaria aceptaron ser parte de
la investigación.
De las 6 participantes, tres no contaban con
redes de apoyo familiar y tres contaban con redes de apoyo social. Todas las
participantes tenían estudios de tercer nivel completos, cuatro mujeres
pertenecían a un nivel socio económico medio, una a bajo superior y la última
su condición es bajo inferior. Cuatro de las participantes eran divorciadas, y
dos participantes eran solteras. Dos mujeres se encontraban en una relación de
pareja actualmente, y tres de las participantes eran madres de familia.
Libertad
La libertad es una capacidad, una realidad
humana que le permite elegir a la persona entre varias posibilidades en una
determinada situación. Sin embargo, en el caso de las mujeres en situación de
violencia de pareja, al co-existir en un ambiente que
deteriora su salud mental, el elegir y tomar decisiones para su bienestar no se
llega a efectuar, debido a que cada una de ellas existe en base a los deseos de
su victimario. Una situación que se agudiza aún más cuando las mujeres
comienzan a considerar las normas y requerimientos que la sociedad establece
(basados en criterios sexistas) para determinar su forma de ser y estar consigo
mismas y con los otros.
En el caso de las participantes de la
investigación, después de ser objeto de varias situaciones límite en el
contexto de violencia de pareja, se ven expuestas a un dilema existencial que
las confrontan con la angustia de libertad, y en ese momento se permiten tomar
decisiones convenientes para sí misma, como se evidencia en los siguientes
fragmentos:
Resiliencia: “Entonces hubo un
día que yo dije, basta ya no más, porque ese día todo colapsó y me dijo
lárgate, no se para que “……” me case contigo, me dijo lárgate, ese fue el
último que me dijo, y no volví nunca más” (Grupo Terapéutico “Amelia”, 21 de
agosto del 135 2021).
Esperanza: Yo lo viví también
muy fuerte dentro de mí misma familia, con mi papi, mi hermano, mi pareja viví
el mismo ciclo, y viví toda clase de violencia, hasta que un día dije necesito
ayuda porque no voy a poder salir, entonces he tenido que quitar algunos baches
personales y familiares para poder obtener un resultado con el tiempo que será
su tranquilidad, pero he tenido que pasar días complejos. (Grupo Terapéutico
“Amelia”, 07 de agosto del 2021).
Valentía: “Entonces, lo que yo
hice fue coger y salir de mi casa sin decirle a nadie, y busqué ayuda en una
casa de acogida, donde en hora buena me recibieron” (Valentía, entrevista
semiestructurada N° 1, 04 de agosto del 2021).
Un ejercicio de libertad y decisión de las
participantes, que coincide con la información proporcionada por Roca y Masip (citadas por Pignatiello,
2017) en la investigación “Procesos de subjetivación en mujeres que salen de
relaciones violentas de pareja”, quienes afirman que, cuando las mujeres
deciden salir de la relación violenta, sacarla del silencio y hacerla visible,
se sumergen en un proceso de cambio, que implica la reconstrucción de su vida
tanto personal como social, y a su vez la recuperación de su libertad e independencia.
Lo cual se evidencia en el siguiente fragmento:
Resiliencia: yo no lleve mucho
tiempo de relación, porque yo dije hasta aquí basta suficiente, fue porque yo
ya viví dentro de un contexto de violencia intrafamiliar, donde yo veía como mi
papa le violentaba a mi mama, eran charcos de sangre. Esto, me llevo a decir
basta, ya no más (Grupo Terapéutico “Amelia”, 14 de agosto del 2021).
En este marco, la mujer ingresa en un proceso
de recuperación que incluye tres dimensiones: clínica (salud física y mental),
social (autonomía de decisión, ámbito laboral, situación económica y de
vivienda y redes de apoyo), y relacional (reacción frente a la violencia,
aceptación, estado emocional y contacto con el victimario)
De la misma manera, las participantes aluden
que llegan a tomar una decisión cuando sienten un agotamiento emocional. Así lo
refieren en sus testimonios:
Valentía: “Creo que los
temores se van, y a uno por eso le da la fuerza para salir, porque ya eso
llegue, ahí se queda todo, y me largo porque me largo” (Valentía, entrevista
semiestructurada N° 1, 04 de agosto del 2021).
Esperanza: “Sabe que creo que
ya me arte, y aquí se acaba porque merezco algo mejor, una pareja estable”
(Esperanza, entrevista semiestructurada N° 3, 09 de agosto del 2021).
Resiliencia: “Cuando uno se
colapsa, a uno no le importa nada” (Resiliencia, entrevista semiestructurada N°
5, 10 de agosto del 2021).
Al respecto, es importante mencionar que las
mujeres en condición de violencia de pareja aceptan y abrazan su libertad
cuando reconocen que sus deseos y valores experienciales enfocados en lograr su
bienestar emocional priman sobre el sentir de su victimario, y se constituyen
como una guía que les permitirá construir y vivir una existencia más
consciente:
El cambio se dio a partir de la pandemia y el
proceso de empezar a generar cambios para mí, de trabajar en mí, ahora me
siento, tranquila corriendo tras mis metas, y que nadie me diga que no puedo,
porque así me caiga me vuelvo a levantar y continúo (Esperanza, entrevista
semiestructurada N° 3, 09 de agosto del 2021).
Luchadora: “Si, ahora he
empezado a recuperar mi vida, a volver a ser yo misma, a ser las cosas que me
gustan, a volver a tener contacto con mis familiares, con mis amigos, si ha
cambiado mi vida” (Luchadora, entrevista semiestructurada N° 6, 24 de agosto
del 2021).
En este marco, desde la Psicología
Existencial de Norteamérica se entiende que en las mujeres en condición de
violencia de pareja posterior al reconocimiento y aceptación de sus propios
deseos (aspiración de cambiar el futuro): “Se desencadena un proceso volitivo
y, finalmente, se transforma en acción. El proceso entre el deseo y la acción
requiere un compromiso; es necesario que la persona se comprometa y se empeñe
en una realización, el termino más adecuado es decisión o elección” (Irvin Yalom, 1984, p. 367).
De esta
manera, se considera que decidir significa que el ser humano se compromete
consigo a llevar a cabo una determinada acción; puesto que, a
elegido entre varias posibilidades y su resolución se ha considerado en base a
sus verdaderos deseos, ejerciendo su libertad y abrazando su responsabilidad.
La acción se refiere a la voluntad, una
estructura psíquica que permite a las mujeres en condición de violencia de
pareja llevar a la práctica las decisiones consideradas; es decir, es un acto
de asumir responsabilidad, ya que, de aquí se origina el desarrollo de acciones
enfocadas en la construcción de sus proyectos de vida. constituyéndose
como el gatillo del esfuerzo y la principal fuente de donde nace la acción
(Irvin Yalom, 1984).
En cuanto a la decisión, es el puente que
conecta el deseo y la acción, ya que tomar una decisión es un proceso mental,
lo cual implica que las mujeres víctimas de violencia, primero tienen la
libertad de elegir entre varias opciones, de las cuales la mejor opción es
aquella donde se consideren sus deseos y valores experienciales, y segundo
determinar las acciones que se realizarán para conseguir sus objetivos y la solución
de su problemática.
Lo planteado se puede constatar en el
siguiente relato, en el cual una de las participantes se agradece a sí misma
por la decisión tomada: “Quiero agradecer por haberme dado a mí la oportunidad
de cambiar mi vida, por tomar una decisión de pensar en mí, en mi tranquilidad
y en mí que es algo que sólo yo me lo puedo dar (Grupo Terapéutico “Amelia”, 21
de agosto del 2021).
Libertad y responsabilidad
Por tanto, se puede considerar que tomar una
decisión para las mujeres en condición de violencia de pareja significó
ganancias importantes para su crecimiento personal como: la realización de
proyectos de vida, aceptación de los verdaderos deseos, y reconocimiento de la
libertad y responsabilidad que implica el existir. No obstante, también
significa renunciar a un pasado que podía generar, por una parte, bienestar,
seguridad y estabilidad y, por otra parte, angustia e incertidumbre.
Una libertad con responsabilidad enfocada
principalmente en recuperar su estabilidad emocional, una labor que reconocen
depende de sí mismas, lo cual se refleja en los siguientes fragmentos:
Amor: “pero de alguna forma busqué la
manera y busco, por eso estoy aquí de superar totalmente lo vivido. Entonces,
yo trato de buscar algún tipo de apoyo por mi cuenta, entonces el buscar, el
informarme ha permitido que yo esté mejor hoy en día, y poder alzar mi voz ha
permitido que yo pueda sostenerme” (Amor, entrevista semiestructurada N° 4, 10
de agosto del 2021).
Confianza: “Actualmente, creo
que estoy en una etapa en la que he sido sincera conmigo mismo, y sé que
necesito un apoyo para poder mejorar como persona, porque antes no quería ver
que tenía un daño emocional” (Grupo Terapéutico “Amelia”, 31 de julio del
2021).
Esperanza: cuando ya empecé a
trabajar en mí, vi la realidad en la que vivía, que era maltrato psicológico,
ahí empecé a trabajar y tomé la decisión de que uno solo no puede avanzar, sino
que siempre necesitaba una ayuda para poder salir y cambiar patrones que se
viene arrastrando (Grupo Terapéutico “Amelia”, 31 de julio del 2021).
Un proceso de recuperación de las mujeres que
requiere un acompañamiento profesional para que puedan fortalecerse, encontrar
un sentido a su vida y construir proyectos de vida propios. En palabras de
Quirós (2015) es necesario escuchar y brindar apoyo a las mujeres agredidas,
para que ellas empiecen a re-mirarse y construir confianza en sí mismas para
controlar sus vidas, ya que sólo de esta manera será posible romper el silencio
y pronunciarse contra una vida de violencia.
De igual forma, para una de las participantes
la libertad con responsabilidad implica reconocerse como un ser creador, pero
también como un ser con sentimientos y emociones de angustia y dolor: “Yo he
preferido ser sincera con mi imagen, al aceptar que esas secuelas que están
ahí, que me afectan” (Amor, entrevista semiestructurada N° 4, 10 de agosto del
2021).
De acuerdo con Picado (2015), el ser humano
es responsable de constituirse a sí mismo y a su mundo; es decir, que su
existencia se orienta a un propósito, a un para qué. En este sentido, se
plantea que la responsabilidad es el sentido o el para qué de la libertad. En
esta realidad, con la finalidad de continuar manteniendo su bienestar emocional
y de construir una existencia en base a sus verdaderos deseos. Una de las participantes
manifestó lo siguiente:
Amor: Entonces creo que estoy en el derecho
de no compartir espacio físico con él, no retomar contacto nunca con él, que es
algo yo desde ese entonces no tengo contacto con él. Debo tener una
conversación sobre mi vida con la gente que frecuentemente va estar más cerca
de mí, para que me puedan entender, porque si no yo no me siento normal (Amor,
entrevista semiestructurada N° 4, 10 de agosto del 2021).
Considerado como base lo planteado, se puede
afirmar que la autonomía de elección que poseen las mujeres en situación de
violencia de género infligida por su pareja, comienzan a ejercerla cuando se
reconocen como un ser autónomo, que debe allanar su camino e ir construyendo su
propia existencia, y por ende tomar decisiones en pro de su bienestar. Un
reconocimiento que significa que la persona comienza a hacer primar sus
verdaderos deseos, su sentir.
Por lo cual, Sartre (citado por Yalom, 1984) escribió que ser responsable significa que el
ser humano es el autor incuestionable, de su propia existencia, y a su vez de
una determinada situación o cosa. Entonces, la responsabilidad en las mujeres
implica que serán las autoras de su realidad, y ser consciente de esta realidad
es aceptar que cada ser humano va creando su propio destino, su propio ser y
estar, sus sentimientos, pensamientos y algunos casos, su sufrimiento.
Conclusiones
Se concluye que, los dilemas existenciales
surgieron cuando las víctimas de violencia de género infligida por la pareja se
enfrentaron al segundo supuesto básico de la existencia, la libertad, que
también genera angustia, porque después de varios años de no poder elegir en
base a su sentir y pensar (deseos) y tomar decisiones libremente, se
enfrentaron a situaciones límite donde la única opción era elegir, poner en práctica
su capacidad humana, porque a partir de estas decisiones lograrían generar
verdaderos cambios en su vida.
Una autonomía de elección que seis mujeres
víctimas de violencia consiguieron interiorizarla en su vida, porque
comprendieron que su existencia se construye en base a sus elecciones,
decisiones y acciones. Una libertad que implica también responsabilidad, porque
cada una de ellas se convirtió en la creadora de su propio destino, de su ser y
de su estar consigo misma y con el otro, porque son las únicas que reconocieron
que pueden decidir para y por su vida.
Finalmente es importante mencionar que, en el
caso de cinco participantes de la presente investigación, posterior al proceso
de violencia y separación que vivenciaron, por falta de conocimiento o negación
de las repercusiones en su salud física, psicológica y sexual producto de la
violencia, tuvieron que pasar entre 3 a 8 años para que, como un acto de amor
propio y responsabilidad, decidan buscar ayuda psicológica. Se pudo evidenciar
también como el proceso psicológico personal marca una diferencia en el discurso
y en la forma de interpretar y asumir las experiencias, como es el caso de
Amor, la participante que tiene su proceso psicológico personal.
Curriculum
Psicóloga
Clínica por la Universidad Central del Ecuador.
Correos de contacto:
Fecha
de entrega:
20/10/2025
Fecha
de aceptación: 15/12/2025
Enlaces de Referencia
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