Revista Latinoamericana de Psicoterapia Existencial. UN ENFOQUE COMPRENSIVO DEL SER.  Año 15 - Nº 29 – Octubre  2024

 

Sección Ensayos y Revisión

 

Análisis de las guerras de hoy, desde una mirada filosófica y desde el sentido de vida de Viktor Frankl

 

Analysis of today's wars, from a philosophical perspective and from the meaning of life of Viktor Frank

 

Julie Paola Lizcano Roa

Bogotá, Colombia




 


Resumen

En este artículo se indaga y se analiza sobre el concepto de guerra referido por Viktor Frankl y otros filósofos. La guerra es una realidad social que precisa ser estudiada científicamente; de la ignorancia, al igual que sucede en cualquier enfermedad, no se desprende nada bueno. Estas guerras, además, se presentan como resultado de problemas relacionados con el acceso a los recursos o su distribución y un sentimiento de inseguridad, de amenaza tanto desde el exterior como desde el interior al haberse fragmentado la comunidad en grupos (étnicos, religiosos, etc.) como fórmula de autoprotección.

 

Palabras clave

filosofía, guerra, sociedad

 

Abstract

This article investigates and analyzes the concept of war referred to by Viktor Frankl and other philosophers. War is a social reality that needs to be studied scientifically; Nothing good comes from ignorance, as happens in any disease. These wars, in addition, arise as a result of problems related to access to resources or their distribution and a feeling of insecurity, of threat both from the outside and from the inside as the community has fragmented into groups (ethnic, religious, etc.) as a self-protection formula.

Keywords: philosophy, war, society.

 

Resumo

Este artigo investiga e analisa o conceito de guerra referido por Viktor Frankl e outros filósofos. A guerra é uma realidade social que precisa de ser estudada cientificamente; Nada de bom vem da ignorância, como acontece com qualquer doença. Estas guerras, além disso, surgem como resultado de problemas relacionados com o acesso aos recursos ou a sua distribuição e um sentimento de insegurança, de ameaça tanto de fora como de dentro, uma vez que a comunidade se fragmentou em grupos (étnicos, religiosos, etc.) como fórmula de autoproteção.

 

Palavras-chave

filosofia, guerra, sociedade.

 

Introducción

 

Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquiles;

cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos

y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes,

a quienes hizo presa de perros y pasto de aves

-cumplíase la voluntad de Zeus- desde que se separaron disputando el Átrida, rey de hombres, y el divino Aquiles. ¿Cuál de los dioses promovió entre ellos la contienda para que pelearan?

La Ilíada, Canto I

 

La guerra no puede seguir pensándose con la simple definición de “enfrentamiento armado” entre dos o más partes o en el mencionado criterio, negativo, de que “la guerra es la ausencia de paz”; ya que se deja a un lado todas las prácticas de tipo psicológico, sociológico, ético, político y jurídico que activan con facilidad su ejercicio. Pues no generan una idea racional de cómo se despliegan los contrincantes para vencerse entre ellos; ni dicen nada acerca de la magnitud de los daños físicos, psicológicos, sociales, culturales, religiosos, políticos, etc. que ella causa; tampoco dicen cómo la guerra interviene en el transcurrir de la historia de un país o una nación ni en la disposición humana para realizarla; y finalmente, no hablan de lo trágico que puede llegar a ser para la existencia humana. (Reinel, 2004)

La definición a la pregunta sobre ¿qué es la guerra? debería tener una pretensión antropológica-filosófica y pragmática en la que se tenga en cuenta el factor humano como las principales causas que generan las guerras y sus motivantes, tratando de atender así los aspectos políticos y fenomenológicos. Por ejemplo, Karl Von Clausewits (1999) en su libro “De la guerra” hace una analogía entre la guerra y el duelo y a su vez toma la guerra como una acción encaminada a lograr el dominio de la voluntad del vencido por parte del vencedor. Donde la ejecución del duelo va encaminada a generar lesiones contra el honor de la otra persona que sólo pueden repararse con la muerte, ya sea física o por humillación del ofensor, lo cual significa su muerte como ser poseedor de dignidad.

Es muy importante para destacar en aquel incidente del duelo, la necesidad de tener una identidad entre los contrincantes al momento del combate, identidad de la cual debía ser reconocida de hecho y obligaba, en lo moral, a la lealtad con la promesa voluntariamente hecha en el acuerdo, y a obviar cualquier injuria al retado, confiriéndole al duelo ese aire de linaje. El tutor o padrino obraba como testigo de la pureza de los hechos y era quien tenía la potestad de señalar socialmente a quien cometiera actos en contra de los rituales de la caballerosidad; quien así lo hiciere se vería sometido al despojo de ciertos privilegios de los que gozaba al ser titular del linaje que poseía (Bertrand, s.f). En este sentido le doy la razón a Clausewits.

Quiero pensar en el concepto de guerra en términos de conflicto, deseando que dicha situación no durará muchos años, pues pensado en términos psicosocioemocionales, nada bueno puede esperarse de ella y, menos aún puede esperarse que de una vez declarada esta, haya una solución a corto plazo. Esta puede trascender fronteras geográficas e incluso generacionales. La guerra hace parte del actuar humano, es una de las variadas formas que tenemos de relacionarnos y comunicarnos, lo que permite pensar que las personas de alguna forma pueden ejercer control sobre sus propias acciones y así como iniciaron la guerra podrán disponerse a darle fin en cualquier momento. Por ello, la guerra también está dada por hechos sociales, y no por individuos, que por razones de dominio se enfrentan los unos a los otros, donde no aparece por voluntad unilateral de algún individuo deseoso de hacerla, pues cuando una guerra surge o estalla se convierte obligatoriamente en un hecho social del que nadie puede escapar, ni eximirse, ni siquiera alejándose o desplazándose voluntariamente. (Reinel, 2004)

Por otro lado, la guerra, no solo es un hecho militar, sino también político, que comprende la redefinición del orden social o la configuración de un nuevo orden político, Hannah Arendt (1973) señala a este propósito que lo que hace de un hombre un ser político es su capacidad de acción; le permite unirse a sus semejantes, actuar ordenadamente y alcanzar objetivos en los que jamás habría cavilado. Sumado a lo anterior, la guerra implica muestras de la capacidad decidida del uso de la violencia para hacer valer sus pretensiones, ya sea para el ataque o para la defensa, utilizando recursos lícitos e ilícitos, morales o inmorales, que estén a su alcance con el fin de cumplir con sus propósitos, para ello afinarán sus mentalidades y destrezas. De allí que la guerra sea un acto violento, por ende, se habla de acciones que tienen como consecuencia la destrucción de infraestructuras materiales, culturales, económicas y sociopolíticas para el sostenimiento de una civilización. (Martínez, 2016)

Finalmente, la guerra en términos psicológicos y antropológicos es una tragedia, por la destrucción de los bienes materiales, las muertes, los lisiados, los huérfanos, los desplazados, el impacto medioambiental, etc. Esto sugiere que la guerra no ha dejado ni dejará de hacer parte, como afirma Clausewits (1999), de la cadena de las debilidades humanas, mientras que la paz no dejará de hacer parte de las esperanzas o aspiraciones en momentos de comprensión del sin sentido de una situación de conflicto armado. Así se hacen necesarias las prospecciones de un mundo en otras condiciones, se hace imprescindible la utopía de la paz duradera, aunque esto ignore, en alguna forma, el carácter trágico y contradictorio de las interacciones humanas.

 

Las guerras de hoy

Son muchas las guerras que recorren hoy el mundo, por ejemplo, está el conflicto más nombrado en los noticieros en los últimos meses y es la guerra entre Ucrania y Rusia; por el momento Ucrania ha resistido a los ataques de los rusos, gracias al valor de estos y a la ayuda de Occidente, pero ha pasado más de un año desde que comenzó la guerra y aún no se vislumbra el final de esta. El Kremlin ha hecho ataques aéreos contra Ucrania, y muchas zonas han sido inhabitadas, pues uno de cada tres ucranianos ha sido desplazado durante el último año. Hasta el instante, hay pocos asomos de que Kiev o Moscú vayan a dar marcha atrás.

La guerra en Ucrania ha tenido repercusiones en crisis de todo el mundo, su impacto ha sido especialmente agudo en el sur del Cáucaso. Han pasado dos años desde su última guerra por Nagorno-Karabaj, Armenia y Azerbaiyán y estas parecen enfocadas a un nuevo enfrentamiento. El ejército armenio no ha reabastecido sus tropas ni su armamento, ya que Rusia, su tradicional corredor de armas, carece de suministros. Azerbaiyán, por el contrario, se fortalece. Y su ejército prevalece varias veces al de Armenia, está excelentemente equipado y cuenta con el apoyo de Turquía. A mediados de mitad de año, las tropas azerbaiyanas se apoderaron de Nagorno-Karabaj, incluso de algunas de sus montañas y a su vez de Armenia.

Asimismo, está la guerra iraní; las masivas protestas contra el régimen, y su suministro de armas a Rusia han dejado a la República Islámica más abandonada que nunca en los últimos diez años, preciso mientras se gesta una crisis por su programa nuclear. Las protestas que revuelven el país han esbozado la amenaza más larga y concluyente para la autoridad de la República Islámica desde el Movimiento Verde de 2009. Decenas de jóvenes, encabezadas por mujeres y estudiantes que rechazan el uso obligatorio del hiyab, han tomado las calles en trances de desafío contra el régimen. En respuesta, el gobierno iraní ha asesinado a cientos de personas, entre ellas niños y niñas. Miles de personas están en la penitenciaría, muchas de ellas sometidas a terribles inmolaciones.

En este hilo, las capitales occidentales, despavoridas por la represión interna de la República Islámica e iracundas por el suministro de armas a Rusia y vil presión de sus electores locales que atacan a cualquiera que recomiende dialogar, se preocupan comprensiblemente de que un diálogo con Teherán pueda proveer un salvavidas al régimen. Sin embargo, hasta ahora han optado por no cortar completamente los contactos, en parte porque algunos necesitan negociar la liberación de rehenes, pero principalmente teniendo en cuenta la amenaza nuclear. Debido a las tensas relaciones actuales, las trazas o expectativas de que algunas conversaciones puedan desactivar la crisis nuclear parecen lejanas. Es difícil que los manifestantes salgan ganando si la crisis nuclear llega a un punto crítico, es más probable que el asediado régimen logre desviar la atención en casa y ejercer un control aún más duro.

Sigue la guerra de Yemen. Una tregua de abril entre los rebeldes hutíes y el gobierno internacionalmente reconocido del país, respaldado principalmente por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), expiró en octubre. No han vuelto a haber combates significativos, pero ambos grupos se preparan para volver a la guerra. En noviembre de 2021, los hutíes, que controlan gran parte del nororiente de Yemen, parecían estar cerca del triunfo. Si hubieran logrado tomarse la ciudad de Marib y las instalaciones cercanas de petróleo y gas, habrían ganado la guerra por el norte, habrían conseguido los fondos que tanto necesitaba su Estado y marcado el fin del gobierno del entonces presidente Abed Rabbo Mansour Hadi. Su ofensiva se evitó cuando fuerzas afiliadas a EAU expulsaron a los hutíes de territorio estratégico en Marib y la vecina Shabwah en enero de 2022. Los hutíes respondieron con ataques transfronterizos con misiles y drones contra EAU y Arabia Saudita.

El peligro de continuación de la guerra es preocupantemente alto. Algunos del bando de los hutíes se inclinan por otra ofensiva, aunque por ahora, a pesar de que probablemente sean más fuertes que sus rivales, los hutíes carecen de fondos y sus fuerzas están debilitadas. Otra posibilidad es que lleguen a un acuerdo con los saudíes sobre el pago de salarios, prorroguen la tregua y utilicen el dinero y el tiempo para reagruparse. Algunos líderes hutíes esperan lograr un acuerdo más amplio con Riad que implique la salida saudí del conflicto y consolide el estatus de los hutíes como fuerza dominante en Yemen. Pero un acuerdo de este tipo, al ignorar los intereses de muchas facciones contrarias a los hutíes que ya se quejan de haber sido excluidas de las conversaciones bilaterales, podría sumir a Yemen en una nueva fase de guerra. Incluso con los saudíes fuera, parece poco probable que los hutíes puedan invadir fácilmente todo Yemen como los talibanes lo hicieron en Afganistán.

Otras de las guerras más letales de la actualidad es la que se vive en Etiopia. Las hostilidades estallaron a fines de 2020 cuando las fuerzas de Tigray se tomaron una serie de bases militares nacionales en la región, citando que se estaban adelantando a una intervención federal. Durante dos años de enfrentamientos, la balanza se inclinó de un lado a otro. Una tregua en marzo de 2022 ofreció un respiro. A fines de agosto, se rompió y se reanudó la guerra. Las fuerzas federales, de Amhara y de Eritrea volvieron a superar las defensas de Tigray.

El número de víctimas ha sido abrumador. Investigadores de la Universidad de Gante en Bélgica estiman que entre 385 mil y 600 mil civiles han muerto por causas relacionadas con la guerra hasta mediados de 2022. Fuentes de ambos bandos afirman que cientos de miles de combatientes han muerto en enfrentamientos. Todas las partes están acusadas de atrocidades; las fuerzas de Eritrea han dejado un rastro de devastación particularmente cruel. La violencia sexual ha sido rampante, utilizada de manera estratégica para humillar y aterrorizar a los civiles. Durante la mayor parte de la guerra, Addis Abeba bloqueó a Tigray, suspendió los servicios de energía, telecomunicaciones, todos los bancos y restringió el suministro de alimentos, medicinas y otros productos.

Burkina Faso, Malí y Níger no parecen lograr que las insurgencias islamistas retrocedan. Los líderes occidentales, cuya participación militar durante la última década ha hecho poco por detener la violencia, parecen no saber cómo responder a los golpes de Estado en Burkina Faso y Malí. Malí sufrió dos golpes de Estado, en 2020 y 2021. El Estado está prácticamente ausente en el extremo norte. Allí, militantes vinculados al Estado Islámico y a Al-Qaeda luchan entre sí y contra rebeldes no yihadistas, que son predominantemente tuareg, una comunidad que se extiende por gran parte del Sahel. Los rebeldes tuareg firmaron un acuerdo con Bamako en 2015, con la ilusión de ganar un lugar en el ejército y en la delegación de poderes. Pero ahora, al sentirse abandonados, algunos rebeldes podrían considerar conveniente unirse de nuevo a los yihadistas. Más al sur, en el centro de Malí, la lucha que enfrenta a las fuerzas malienses y a mercenarios rusos del Grupo Wagner contra los militantes parece estancada y marcada por abusos de derechos humanos por ambas partes.

Desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021, Haití ha estado paralizado por la inestabilidad política y la violencia de las pandillas. Los servicios públicos han colapsado y el cólera se está propagando. La situación es tan mala que algunos haitianos dependen ahora de tropas extranjeras, a pesar del terrible legado de la liberación del país. Muchas pandillas controlan la mitad del país. Asaltaron la capital, Puerto Príncipe, bloquearon carreteras y establecieron un reinado de terror, utilizando la violencia para castigar e intimidar a los residentes, a veces utilizando la violencia contra niños de hasta diez años. G9, el grupo de pandillas más grande está dirigido por el famoso miembro Jimmy “Barbeque” Chérizier. La mafia haitiana existe desde hace décadas y frecuentemente se la asocia con políticos. Sin embargo, su poder ha aumentado enormemente desde la muerte de Moïse. El resultado fue un desastre humanitario. La mitad de la población, 4,7 millones de personas, se enfrentan a la inseguridad alimentaria y se sospecha que unas veinte mil personas pasan hambre. La dificultad de los trabajadores humanitarios para llegar a los centros de salud y la falta de agua potable han provocado el resurgimiento del cólera. Según el último informe de la Organización Mundial de la Salud, entre principios de octubre y principios de diciembre se observó en más de 13.000 personas y 283 personas murieron, pero probablemente sean muy pocas.

Pakistán está entrando en un año electoral de división política a medida que el ex primer ministro Imran Khan aumentando asi el apoyo público contra el gobierno y el ejército. El año pasado, un tercio del país se vio afectado por graves inundaciones, que afectaron a uno de cada siete paquistaníes; 20,6 millones de personas todavía necesitan asistencia humanitaria. Una estimación fiable sitúa el daño total y las pérdidas económicas en 31.200 millones de dólares, y aún se necesitan al menos 16.300 millones de dólares para la recuperación. Los segmentos más vulnerables de la población son mujeres y niñas, que se encuentran entre los más vulnerables y continúan disminuyendo debido a su acceso limitado a la educación, los mercados de ingresos y la atención médica. Mientras tanto, vuelve a ser el turno de los guerreros islámicos. Los ataques de militantes contra las fuerzas de seguridad han aumentado en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, en la frontera con Afganistán. El aumento se debe a la aceptación por parte de los talibanes de combatientes paquistaníes en Afganistán y a los intentos fallidos de Islamabad de llegar a un acuerdo con los militantes en consulta con los talibanes.

Por añadidura, un punto muy importante entre Estados Unidos y China, parecen estar enfrentados, ya que Washington busca mantener su posición preeminente en la región y Beijing busca la unidad con la isla. Las cosas se intensificaron el verano pasado cuando la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, visitó Taipei, la capital de Taiwán. Como congresista, Pelosi no informa al presidente estadounidense Joe Biden (cuya administración supuestamente recomendó no realizar la visita). Sin embargo, no sería sorprendente que Beijing viera su visita como una fuerte señal de apoyo a Taipei y una razón para debilitar el compromiso de los Estados Unidos. La política de China. En respuesta, ha realizado ejercicios militares sin precedentes en todo Taiwán y ha enviado buques de guerra y aviones a la "Línea Central", la frontera oficial de las actividades militares chinas en Taiwán durante décadas.

Finalmente, Biden parece consciente del peligro. A pesar de sus preocupaciones sobre la prestación de ayuda militar a Taiwán, se le informó cuando se reunió personalmente con el presidente chino Xi Jinping en la cumbre del G-20 en noviembre. Aseguró a Xi Jinping que la política estadounidense no ha cambiado. Xi Jinping también le dijo a Biden que China continúa luchando por la unidad pacífica.

 

 

 

Las guerras de hoy: Una mirada filosófica y desde el sentido de vida de Viktor Frankl

Si piensas en el concepto de guerra en la filosofía y en el pensamiento de Viktor Frankl, esperarías que las características de la guerra pudieran entenderse en su mente y tal vez pasar tiempo pensando en ello. Este psiquiatra y filósofo vienés que escribió: "¡Qué hermoso puede ser el mundo!" tras perder a su familia en los campos de concentración del régimen nazi. Y, aun así, nada podría destruir la fe de Frankl en el pueblo:" Al hombre se le puede arrebatar todo, excepto una cosa: la libertad última del hombre - elegir su propio comportamiento en diferentes situaciones - elegir su propio camino". (Frankl, 1979)

Por eso debemos mirar a las personas con respeto. Sólo así entenderemos que la actividad mental es la base de nuestra naturaleza.  El neurótico por ejemplo no interpreta la vida, pero una mente sana puede ver que el significado no es una realidad objetiva sino la culminación de un proyecto individual, algo que se desarrolla libre y racionalmente. La construcción permite a las personas afrontar grandes emergencias sin perder las ganas de vivir. El hombre no está sujeto al libre albedrío ni a las influencias ambientales, como es un ser inteligente, puede actuar como desee y desarrollar compasión hacia sus semejantes y respeto y compasión hacia otros seres vivos. Si no hubiéramos trascendido la biología y la sociedad, seríamos simples autómatas, desarrollados por métodos no reaccionarios y abstractos como el psicoanálisis.

Frankl, se refiere al futuro y a la posibilidad de desarrollar metas y objetivos, la logoterapia supone que el objetivo último del hombre no es la búsqueda de placer o poder, sino el deseo de interpretación. La búsqueda del sentido de la vida, no de los instintos, sino como un elemento fundamental que las personas viven y mueren de acuerdo con sus pensamientos y valores.

La logoterapia comparte esa convicción. Frankl (1977) profundiza la reflexión de Nietzsche, que cuando se acepta la imposibilidad de reemplazar a una persona, se advierte en toda su magnitud la responsabilidad que el hombre asume ante su existencia. El hombre que se hace consciente de su responsabilidad ante el ser humano que le espera con todo su afecto o ante una obra inconclusa no podrá nunca tirar su vida por la borda. Conoce el porqué de su existencia y podrá soportar casi cualquier cómo. El equilibrio psíquico no reside en la ausencia de tensiones, sino en la tensión entre lo que somos y lo que queremos ser. Sin ese conflicto, caemos en el vacío existencial. La esencia íntima del ser humano es su capacidad para enfrentarse con responsabilidad a su finitud, vinculándola a una finalidad. El sufrimiento se hace tolerable cuando adquiere un sentido, como cuidar a un enfermo, ayudar a los más necesitados, o en caso de una guerra ayudar a los desvalidos y desplazados.

“La felicidad es como una mariposa. Cuanto más la persigues, más huye. Pero si vuelves la atención hacia otras cosas, ella viene y suavemente se posa en tu hombro. La felicidad no es una posada en el camino, sino una forma de caminar por la vida” (Frankl, 1979). Si la representación del fracaso nos inspira un temor patológico, hay más posibilidades de fracasar. La angustia atrae los fallos y descalabros. Si sentimos una impaciencia infantil, obsesionándonos con un objetivo, perderemos la calma necesaria para triunfar. Siempre debemos estar alertas a reírnos de nosotros mismos, pues el humor nos relaja y nos ayuda a controlar nuestras emociones. El neurótico cae en un círculo vicioso porque es incapaz de relativizar sus problemas y contemplarlos con cierta ironía. La logoterapia subraya la libertad de la mente humana para superar condicionamientos y determinaciones. “El hombre es hijo de su pasado mas no su esclavo, y es padre de su porvenir” (Frankl, 1979). La persona no es una cosa entre las cosas, sino un sujeto racional. No se coarta en existir, sino que decide. Transformar también es una forma de decidir, pues implica una reelaboración de la meta establecida. La libertad solo es verdadera cuando está ligada a la responsabilidad. En definitiva, la logoterapia es una psicología humanizada, que reivindica la dignidad del ser humano, artífice de la Tradición y protagonista de su propia historia.

Que reflexión tan profunda hace el maestro Frankl acerca de “lo que es capaz el ser humano” evidentemente respecto a la guerra nos habla del odio, la muerte, la aniquilación de toda persona de su derecho a la vida no solo individual sino la que apunta al bien común que invita a la libertad, el diálogo y caminar juntos desde el encuentro que nos humaniza en nuestra realización de persona. Olvidarse del llamado a la vida es no tener en cuenta la dignidad del respeto a cada persona cuando esto ocurre el hombre se vuelve objeto de las situaciones, se lo ve desde la utilidad como algo desechable, descartable. Es ponerlo en el lugar más bajo, como una pieza de un engranaje para llegar no al beneficio común sino el de la maldad humana que es el propio interés sin importar la muerte de tantas vidas inocentes, niños, jóvenes que son el futuro o la de los ancianos que son el sostén de valores vividos que construyen sentido en la gran familia ecuménica que es la humanidad.

¿Puede ser que el hombre este tan ciego para no mirar al otro desde el sentido y el amor? Cuando se toma esta actitud orientada a la muerte es cuando el ser humano se llena de supremacía se siente como Hades en el Olimpo dios del mundo subterráneo y de los muertos. Un mundo subterráneo donde se prepara toda una guerra durante años desde lo escondido para dar el golpe mortal, clavar el aguijón que destruya a toda la humanidad solo por su propio interés que es plasmar su propia maldad inspirados en el mundo de Ares el dios de la guerra. Cuando el hombre se endiosa se vuelve delirante, fanático, porque no hay transcendencia no hay ámbito de encuentro solo hay narcisismo que se encierra matando a los demás y a él mismo.

Dejando a un lado el pensamiento de Viktor Frankl y entrando a otras disciplinas; La guerra es la hybris (en griego húbris), la desmesura, el arrebato, la pasión tantas veces ligada a la enfer¬medad. El proceder desmedido de muchos héroes clá¬sicos los convierte en estereotipos, en patrones que encarnan distintos factores polemológicos, además de casos paradigmáticos del psicoanálisis, como reco¬gería Freud en sus trabajos. Griega es la contraposi¬ción entre violencia (bios) y justicia (diké) y también la asociación entre paz (eirene) y justicia (diké). (Fraga, 1962)

Del estudio de la guerra se ocupará la Polemolo¬gía, término acuñado en 1945, por un pacificador, el sociólogo francés Gastón Bouthoul; su cometido consistiría, según sus palabras, en “el estudio objetivo y científico de las guerras como fenómeno social susceptible de observación.” Frente a ella se encuentra la irenología que etimológicamente significa el estudio de la paz. Para alcanzar este fin, la Polemología se presenta como una ciencia social de naturaleza interdisciplinar, con todos los rigores asociados a la palabra “ciencia” y con todos los complejos del apellido “social”. Como asegura Cousin:

 

Cuando la idea de un pueblo ha caducado, este pueblo desaparece y está bien así; pero no cede el lugar sin resistencia: de ahí la guerra. Hay que alabar y sublimar. El subyugado siempre se merece serlo; acusar al vencedor y tomar partido en su contra es tomar partido contra la Humanidad y quejarse del progreso de las civilizaciones (Verstrynge, 1979).

 

La guerra no tiene sentido en sí misma; tiene una finalidad y un sentido político, es la política quien marca el “para que” de la guerra. Y en este sentido la naturaleza de los fines está afectada por la naturaleza de los medios. El medio es la guerra; si la guerra es brutal, desmedida, sin límites, probablemente los fines políticos se verán afectados por la brutalidad y la falta de medida. Una guerra total da paso a una victoria total, pero también a una derrota total (González Martín, Andrés et al, 2008).

De lo mostrado hasta ahora se deduce que, al ser las guerras causales, para acabar con ellas hay que hacerlo de modo transversal y embestir las causas que las provocan. Por esta razón, la utopía de acabar con las guerras implica simultáneamente una tautología, hacerle la guerra a la guerra y una contraditio in terminis pues, dada su naturaleza instrumental, se precisa de una fuerza restrictiva que debe ser, como mínimo, de un nivel equivalente al propio de las guerras en sí, en palabras de Clausewits:

 

La guerra no puede separarse de la vida política; y siempre que esto ocurre en nuestro análisis de la gue¬rra, se destruyen los numerosos vínculos que conec¬tan los dos elementos y sólo nos queda algo inútil y carente de sentido (Clausewits, 1999).

 

Por ejemplo, en el legado nietzscheano las «figuras retóricas» inspiradas en la guerra aparecen en primer plano y con proliferación imparable, pues se aplican con diversos propósitos a las relaciones entre individuos, entre religiones, valores y filosofías, entre instintos, pulsiones y deseos, entre teorías, estilos y escuelas, etcétera, ampliando así el campo de lo que son violentos combates entre estados, naciones, razas o clases sociales a causa de determinados programas militares, políticos y religiosos. (Howard, 1987).

La utilización de los términos guerra y guerrero como complejo arsenal metafórico, usado para calificar al ser humano y, en especial, al «espíritu que ha llegado a ser libre», se halla en varios textos nietzscheanos, puesto que, como dice el filósofo refiriéndose a sí mismo en La genealogía de la moral, «hemos nacido para una existencia subterránea y combativa». El horizonte que en él dibuja Nietzsche no presenta como elementos ineludibles de la realidad humana los sangrientos horrores de la guerra. Incluso sueña con Estados que prefieran desaparecer antes que inspirar odio o temor.

Con todo, resulta reconfortante que un filósofo como Nietzsche que jamás adoptó los sentimientos de las «almas bellas» abjure de las ansias de conquista y de la presencia supuestamente legítima de los ejércitos nacionales y apunte con suficiente claridad hacia un porvenir y en una dirección que conduce a la «paz», a una genuina «paz real» que se expresa en gestos, actitudes y palabras, e incluso indique para ello un camino que conseguiría suprimir las organizaciones militares, cortas de vista, despreciativas y mendaces. No obstante, Nietzsche es poco explícito al respecto y parece insinuar un milagro que descienda de las alturas, y que provoque una especie de conversión del sentimiento, de total cambio de actitud, en el seno de un pueblo disciplinado y victorioso que ya haya dejado por completo de tener miedo, de saberse amenazado o de odiar por sentirse inferior a sus vecinos (Llinares, 2006).

Finalmente, Mary Kaldor (s.f referenciado por Llantén, 2021) resalta que los nuevos conflictos o guerras presentan múltiples facetas; en ellos el plano militar es uno más de los concernidos, pero no necesariamente el más relevante, razón por la que el ámbito de la defensa se ha diluido en otro concepto más amplio, la seguridad. La guerra es difícilmente abarcable en la medida en que es un hecho político y social; la forma de aproximarse, la referencia adoptada y el plano en que se lleve a cabo, condiciona indefectiblemente el resultado de cualquier estudio (Llantén, 2021).

 

Conclusiones

Este artículo presento un análisis sobre la naturaleza de la guerra, teniendo como apoyo la opinión de filósofos como Viktor Frankl, Carl von Clausewits, Nietzsche, Kant, entre otros, donde se establece que la guerra es un elemento determinante en la organización política, económica y social, y, de hecho, da una gran importancia estratégica a los conflictos de baja intensidad, a los que señalan como un peligro inevitable de la vida moderna. Estos autores además resaltan que el mundo cambia, pero consideran que el cambio pasa por la cultura. Tomando como base la cultura, estos autores explican los fenómenos sociales que provocan el cambio y entre ellos, está la guerra. Sin embargo, sostienen que, debido a que nadie está dispuesto a aceptar los costos humanos de las guerras, en tanto es absolutamente injustificable por la razón moral, representa, por así decir, la encarnación de toda la perversión humana; no puede ser un valor, sino un signo o una fuerza de la degradación.

Según Kant, aunque las guerras son las vías que conducen al progreso, a la integración definitiva de los pueblos, la guerra es un instrumento de la naturaleza, por sí mismo no es un avance, es un retroceso, pero no deja de ser un recurso para llegar a la finalidad suprema de la paz perpetua.

Esto sugiere que la guerra no ha dejado ni dejará de hacer parte, como afirma Clausewits, de la cadena de las debilidades humanas, así se hacen necesarias las prospecciones de un mundo en otras condiciones, se hace imprescindible la utopía de la paz duradera, aunque esto ignore, en alguna forma, el carácter trágico y contradictorio de las interacciones humanas.

Finalmente, los estudios sobre la guerra van cobrando cada vez más importancia y se conforman como uno de los elementos más importantes de las investigaciones cualitativas y cuantitativas. Poco a poco van surgiendo mayores publicaciones sobre el tema y se presentan diferentes líneas de investigación que permiten ampliar las perspectivas, así como tener una concepción más amplia de este tema de estudio; segundo, existe la posibilidad de entender la guerra positivamente en función de cómo se ha regulado; y tercero, tanto las guerras o conflictos internacionales, civiles e incluso aquellas que se dan en el interior de nuestro ser como personas presentan diferentes alternativas para abordarlos. El que actuemos de una forma u otra es responsabilidad nuestra. Lo que importa es que podemos transformar los conflictos poniendo fin a la espiral de violencia y facilitando una espiral de paz. Como consecuencia, necesitamos de una buena educación, conocer las historias de nuestras naciones y de nuevas prácticas que acostumbren a las nuevas generaciones a utilizar estas nuevas alternativas.

 

Referencias bibliográficas

Arendt, H. (1973). Sobre la violencia, en “La crisis de la república”. Ed. Taurus. Madrid.  Aznar, F. (2014). Filosofía de la guerra. ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura. Vol. 190-765, enero-febrero 2014, a096 | ISSN-L: 0210-1963 doi: http://dx.doi.org/10.3989/arbor.2014.765n1003

Bertrand, R. (s.f). “Sociedad humana: ética y política”. Madrid: Cátedra, D.L., p. 43.

Clausewits, K. (1999): “De la Guerra”. Ed. Labor. Barcelona.

Darwin, C. El Origen de las especies. Recuperado de www.librosenred.com/libros/ elorigendelasespecies.html el 17 de noviembre del 2023.

Fraga, I. (1962). Guerra y conflicto social. Madrid: Gráficas UGINA.

Frankl, V. (1977). La presencia ignorada de Dios. Barcelona: Herder

Frankl, V. (1979). El hombre en busca del sentido. Barcelona: Herder

Frankl, V. (1994). Ante el Vacío existencial. Barcelona: Herder.

Frankl, V. (2001). Psicoterapia y existencialismo. Barcelona: Herder

Freire, J. (2002). Acerca del hombre en Viktor Frankl. Barcelona: Editorial Herder

González Martín, Andrés et al. 2008. Evolución del pensamiento estra¬tégico. Documento de Trabajo del Departamento de Estrategia. X Cur¬so de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, septiembre.

Howard, M. (1987). Las causas de los conflictos y otros ensayos. Madrid: Ediciones Ejército.

Kant, I. (1998). Sobre la paz perpetua. Traducción de Antonio Truyol y Serra. Tecnos. Madrid.

Llantén, Q. (2021). La Polemología como aporte metodológico para profundizar la historia de la guerra. Revista Científica General José María Córdova. 19. 705-721. 10.21830/19006586.785.

Llinares, J. (2006). Consideraciones sobre la guerra en Nietzsche. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2288890 el 17 de noviembre del 2023.

Martínez, A. (2016). Significados y aproximaciones teóricas sobre el tema de la violencia. La violencia. Conceptualización y elementos para su estudio. Recuperado de https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-77422016000200007

Nietzsche, F. (2004). El crepúsculo de los ídolos. (Trad. A. Sánchez Pascual). Ed. Alianza. Madrid, p. 35.

Reinel, J. (2004). Una respuesta a la pregunta “¿Qué es la guerra?”. Aposta, Revista de ciencias sociales. Nº 6. ISSN 1696-7348

Verstrynge, J. (1979). Una sociedad para la guerra. Madrid: CIS.

 

Curriculum:

Psicóloga de la Universidad Santo Tomás. Diplomada en aplicaciones clínicas del modelo fenomenológico existencial del Instituto Colombiano de Logoterapia y análisis existencial. Especializada en pedagogía y docencia de la Fundación Universitaria del Área Andina. Ganadora del premio Pablo Rispo de psicología, 2014. Mg. en Psicología clínica y de la salud de la Universidad Atlántico de Barcelona y Universidad Internacional Iberoamericana de México. Coordinadora de la Revista DiversidadEs de la Fundación DiversidadEs. Autora de diversos artículos y del libro “Análisis existencial en la escuela de la Restricción al encuentro creativo”, “Lágrimas furtivas” y “Polo a Tierra”.

 

Correo de contacto:

julilizcano801@gmail.com

Fecha de entrega: 14 de mayo de 2024

Fecha de aceptación: 18 de julio de 2024

Enlaces de Referencia

  • Por el momento, no existen enlaces de referencia