Revista Latinoamericana de Psicoterapia Existencial. UN ENFOQUE COMPRENSIVO DEL SER. Ao 16 - N 32 Abril 2026

Seccin Ensayos y Revisin

Comprensin del duelo: Una mirada fenomenolgica existencial

Understanding grief: An existential phenomenological perspective

Ricardo Gonzalez Ternera

Ana Mara Daz Gonzlez

Barranquilla, Colombia
Universidad del Norte



Resumen

Este artculo muestra cmo la investigacin fenomenolgica puede mejorar nuestra comprensin de la experiencia del duelo. El enfoque sigue los temas del trabajo de Irvin Yalom, Medard Boss y Rollo May, para desarrollar un relato que enfatice en las formas de defendernos y transitar la consciencia de muerte. Asimismo, explora el concepto de relacionalidad propuesto por Spinelli, Van Deurzen, Mlich y Butler como elemento inherente a la existencia, y la manera en que sta permea la experiencia del duelo.

La reflexin realizada contempla que el duelo es una experiencia inmiscuida en la cotidianidad que convoca a la prdida de sentido, y al mismo tiempo, remite a la persona ante la necesidad de crear sentido(s) y nuevas maneras de relacin para la recuperacin de la familiaridad, y la resignificacin de la relacin con su(s) mundo(s).

 

Palabras clave

Ansiedad, muerte, duelo, fenomenologa, existencial.

 

Abstract

This article demonstrates how phenomenological research can enhance our understanding of the experience of grief. The approach follows the themes of the work of Irvin Yalom, Medard Boss, and Rollo May, developing an account that emphasizes the ways we defend ourselves and navigate the awareness of death. It also explores the concept of relationality proposed by Spinelli, Van Deurzen, Mlich, and Butler as an inherent element of existence, and the way it permeates the experience of grief.

The reflection considers grief as an experience intertwined with everyday life, one that summons the loss of meaning while simultaneously confronting the individual with the need to create meaning(s) and new ways of relating, facilitating the recovery of familiarity and the re-signification of their relationship with their world(s).

 

Keywords

Anxiety, death, grief, phenomenology, existential.

 

Ansiedad ante la muerte

La experiencia de muerte ha sido ampliamente estudiada por psiclogos existenciales, y aunque existen diferencias en sus posturas, es posible encontrar puntos comunes. Uno de ellos es que la experiencia de muerte corresponde a un motivo de ansiedad, y la forma en cmo nos defendemos de ella va a repercutir en nuestra percepcin de la vida y la manera de experimentarla (Boss, 1979; De Castro, 2013; Keen, 1970; Yalom, 1984).

Esto ltimo es central para ubicar la experiencia de muerte inmiscuida dentro de la vida y no como antagonista de ella. Lo anterior se puede contrastar con lo propuesto por Todd May (2014) para quien la finitud es una experiencia a la cual todos estamos destinados. Si bien esta posicin tiene sentido en cuanto a la inevitabilidad y universalidad de la muerte, su discurso nicamente discurre en lo biolgico centrando la atencin en que sta: 1. Es el final de nuestra experiencia. 2. No es una fase o etapa en nuestra vida, sino la detencin de nuestra existencia. 3.La muerte es inevitable.

En este sentido, ubicar la muerte nicamente como el corte o final de nuestra vida conlleva a desconocer la fuerza que su experiencia trae a la vida. Llevar una vida en la que la muerte solo es una preocupacin que aparece con el avance de las etapas de desarrollo, enfermedades consideradas graves o accidentes, sin duda sera un actuar a espaldas de ser conscientes de la fragilidad humana. Heidegger (1962), Merleau-Ponty (1993), Snveaus (2011), describen lo anterior entendiendo que, para defendernos de la ansiedad ante la muerte, las personas buscamos dar por sentado o generalizar nuestra experiencia con el fin de percibir familiaridad y predictibilidad mientras nos desenvolvemos. Entonces, en la medida en que exista esta habitualidad al mundo, podemos desenvolvernos en l sin cuestionarnos la forma de ste, y, en consecuencia, desarrollar nuestras posibilidades conectndolas con ese proyecto vital con el que menos identificamos (Jaspers, 1958; Ratcliffe, 2009).

El problema radica en que la habitualidad no perdura, pues el ser humano est a merced del azar que rodea su vida y la incertidumbre de las consecuencias de sus decisiones (Jaspers, 1958; May, 1988). Por ello, siempre y en todo momento existe la posibilidad de que una experiencia irrumpa y la coherencia que ha sido construida alrededor del mundo se pierda, lo cual podra ser enmarcado como una experiencia de muerte.

Para Signorelli y Guberman (2023), esa posibilidad no es un mero accidente: reconoce que el ser humano no est realmente vivo hasta que se haya enfrentado a la realidad inexorable de la muerte y de su propio fin vivir autnticamente implica asumir nuestra finitud, dejar de lado la ilusin de inmortalidad cotidiana y despertar del sueo de la repeticin adormecida de la vida. En ese despertar, la muerte deja de ser algo lejano o simblico, para convertirse en la verdad que define nuestra condicin de existencia. (Signorelli & Guberman, 2023)

De acuerdo con lo anterior, en esta transicin de habitualidaddesasosiegohabitualidad, es posible tomar conciencia de nuestra finitud y relacionarnos de modo consciente con la muerte. Entonces, la irrupcin de la ansiedad no aparece como un sntoma patolgico a evitar, sino como una seal existencial: nos indica que nuestra disposicin hacia el mundo ya no puede ser indiferente, que nuestras elecciones, decisiones y compromisos deben cobrar un sentido verdadero. En la perspectiva existencial que Signorelli y Guberman (2023) comparten y que t ya has integrado al discurso la conciencia de la muerte no paraliza necesariamente, sino que puede movilizar hacia una vida autntica, ms plena, ms consciente de su profundidad.

Por eso tiene sentido, como sugiere Irvin Yalom, que si bien la muerte nos destruye, la idea de sta nos salva. Para Signorelli y Guberman (2023), salvarnos de la muerte no busca burlar la mortalidad con ilusiones; ms bien, significa asumir la finitud, enfrentarnos a ella sin refugios ilusorios, permitiendo as que nuestra existencia adquiera un sentido verdadero, que nuestra vida aun breve sea vivida con plena conciencia y responsabilidad ante el mundo y ante nosotros mismos (Signorelli & Guberman, 2023).

De esta manera, son las situaciones de prdida que experimentamos en nuestra vida y la ansiedad frente a la muerte las que nos pueden permitir tomar consciencia de nuestras muertes y asumir una posicin frente a ella (Connelly, 2003), sea para defendernos neurticamente utilizando mecanismos defensivos, o para defendernos desde otros mecanismos como la aceptacin, cuidado y compromiso ante la vida. Lo anterior no constituye mejores o peores maneras de hacerle frente a la muerte, sino narra ms bien algunas posibilidades de transitarla.

Dicho esto, es vlido plantear que la muerte se inmiscuye en la existencia a travs de las prdidas que experimentamos. Por supuesto, el valor implicado en aquello que perdemos mediar la intensidad con que vivamos la experiencia. La intensidad con que se experimente esta prdida tendr una relacin con el significado que le estamos dando a eso que ha sido destruido y el lugar que ocupa dicho valor en nuestra identidad (Scott y Weems, 2013).

La experiencia de prdida que logra con su intensidad irrumpir en la cotidianidad y fragmentar el sentido que hasta ese momento daba coherencia a la vida, le llamamos duelo (Davis, et al., 2017). Entonces, se entiende que el duelo es un proceso de transicin durante el cual ocurre la reconstruccin de la identidad. En el trnsito de esta reconstruccin se toma contacto con la muerte por ser una experiencia que expone a travs del sufrimiento la fragilidad, vulnerabilidad y finitud. La propuesta de este trabajo es integrar los aportes acerca de la muerte de Yalom, May y Boss, para ofrecer una comprensin del duelo y su trnsito. Adicionalmente, estos aportes se enriquecen con las perspectivas de relacionalidad propuestas por Spinelli, Van Deurzen, y autores/as como Joan Carles Mlich y Judith Butler.

 

Irvin Yalom

En psicoterapia existencial (1984) Yalom plantea que la muerte es uno de los supuestos existenciales que rodean la existencia del hombre. Esto quiere decir que toda situacin en donde el hombre se desenvuelve, si se sigue un estudio profundo de sta, podra llevar a la consciencia de finitud.

La muerte es una experiencia que se mantiene presente en el trnsito de nuestra vida. Por supuesto, implica un esfuerzo personal para lograr que la inquietud por nuestra mortalidad pase desapercibida. Este esfuerzo deriva en mantenernos alejados o protegidos de situaciones que puedan movilizar nuestra ansiedad ante la muerte. Tales esfuerzos se conocen como mecanismos de defensa, que si bien no erradican esta ansiedad,estructuran su cotidianidad logrando obviar o paliar el malestar (Yalom, 2008).

Las defensas que plantea Yalom son: 1. La bsqueda de un salvador y 2. El sentirnos especiales. La primera alude a la percepcin de que una persona, institucin o ser superior, va a interceder ante la persona y lo va a librar de tener que tomar una posicin psicolgica frente a la situacin. Esta defensa puede buscar fusionarse con una figura externa para librarse del compromiso de s. En la relacin mdico-paciente se observa la aplicacin de esta defensa. Cuando las personas son diagnosticadas con algn tipo de cncer, pueden renunciar a hacerse cargo de s evitando conocer sus derechos y participar en las decisiones de su tratamiento, por ende, las expectativas, anhelos y fantasas de recuperacin son puestas en el mdico tratante quien pasa a ser la persona que sabe y puede erradicar su mal. De forma contraria, la segunda defensa que se caracteriza por sentirnos especiales deriva de la percepcin y conviccin de que se es distinto a los dems, y en consecuencia, las amenazas son temas externos asociados con los otros. En esta defensa es posible que la seguridad y sensacin de proteccin se establezca mediante el hacer, la productividad, o conductas temerarias. El hacer remite a una continua planeacin de la vida llevando a vivir en funcin del futuro y paradjicamente lejos del presente; la realizacin de conductas temerarias corrobora la sensacin de que se es intocable, aumentando la seguridad personal ante la muerte.

En la propuesta de Yalom se puede observar que le llama defensas y no estrategias de afrontamiento para referirse a la condicin de indefensin de la persona ante los supuestos existenciales. Indistintamente de los esfuerzos que se realicen, la persona no puede escapar de su condicin existencial, por ello, hablar de afrontar la muerte sera errneo debido a que se entendera como una experiencia a superar o trascender. La muerte es una experiencia inmiscuida en la cotidianidad, la muerte es todo y es nada (Yalom, 2008).

Por ende, defendernos de ella sin tener que evitar la angustia que nos genera ser conscientes de nuestra muerte, deriva en integrar esta angustia en el hacer cotidiano. A esto Yalom le llama estar conectados y comprometidos con el momento presente. Yalom es enftico en comprender que la conexin con el presente implica atender aquellas posibilidades que puedo realizar, reconocer de qu forma me identifico con ellas, captar si estoy dispuesto a lidiar con las consecuencias que su actuar involucran, y aceptar aquello en lo que no puedo interceder en mi situacin. Estas condiciones representan la columna vertebral de la propuesta de Yalom para vivir desde y frente a la experiencia de finitud.

 

Rollo May

Segn May (1988), la muerte es inexorable para el hombre, una condicin que moldea la existencia de la persona. Por eso May relaciona la experiencia de muerte con lo que l llama destino, para referirse que la mortalidad hace parte de aquello que nos viene dado y ante el cual tenemos que elegir.

En el ejercicio de la libertad, como un hacerse cargo de s, es donde May plantea el cmo vivir frente al hecho de que tendr que morir. En este punto insta a integrar vida-muerte en la eleccin, con el fin de aclarar que slo podremos responder a la vida creativamente si tenemos el coraje de asumir y relacionarnos honestamente con nuestras limitantes.

Entonces, integrar la muerte en la cotidianidad es acoger la vulnerabilidad y hacerla parte de mis posibilidades. Dentro de la eleccin no reniego o bloqueo opciones que puedan ser asociadas con la destruccin o amenaza, por el contrario, las observo y me permito comprender mi incapacidad para cambiarlas. En este orden de ideas, el reconocer cun impotentes estamos frente a nuestro destino es aceptar que no podemos huir de l, y mediante la eleccin reposamos la esperanza de hacer algo dentro de las posibilidades que tenemos.

De acuerdo con este autor, se identifican defensas que la persona puede emplear para renegar contra la experiencia de muerte. En la pretensin de querer ser amo de su destino, sin tener que comprometerse con l, la persona puede intentar obtener seguridades inmediatas que le brinden la sensacin de que l/ella y sus proyectos estn blindados en contra de la incertidumbre. Por otro lado, la brujera y adivinacin son acciones en las cuales las personas se pueden apoyar para tratar de conocer su destino, en donde paradjicamente, terminan entregando la libertad al futuro prometido.

 

Medard Boss

Para Boss (1979) existen dos vas a travs de las cuales las personas pueden tomar contacto con su mortalidad. La primera es en las prdidas y la segunda ante las limitantes que rodean nuestra vida.

Si el ser humano es en relacin, todo aquello con lo que se relaciona va a estar ligado al desarrollo de sus proyectos e identidad. Cuando fallece una persona, sufrimos una ruptura, o la debacle de una meta, nuestros proyectos se ven afectados. Es decir, el sentido de nuestros proyectos puede perderse por la relacin establecida con el valor destruido. As, por ejemplo, el graduarse del pregrado cobraba un valor especial por la dedicatoria al padre. Cuando el padre fallece se experimenta que graduarse carece de sentido.

Por eso, ante la prdida de una relacin ocurre una paradoja: la persona intenta mantener su mundo tal y como lo conoca antes de la prdida- para continuar experimentando la relacin, y esta forma de perpetuar la relacin lo va a confrontar con la sensacin de ausencia.

En la afirmacin de sus proyectos la persona toma consciencia de los lmites de la vida. Se da cuenta de que, sin importar los esfuerzos, dedicacin y disciplina, los resultados estn sujetos a factores que no puede controlar.

 

La relacionalidad inherente a la vida y las prdidas

Ser en el mundo, es ser y estar en relacin. En este orden de ideas, no llegamos a un mundo vaco, sino interpretado, lleno de sentidos y significados co-construidos (Mlich, 2014), lo que nos sita en una condicin de interrelacionalidad. Bajo este concepto, no existe entonces el ser individual, aislado o completamente autosuficiente, pues aquello que hemos sido, somos, y seremos, corresponde a las relaciones que vivenciamos, bien sea con otros seres, objetos, espacios, entre otros (Van deurzen & Arnold, 2018; Spinelli, 2014). Lo anterior ha tomado distintos nombres como Mit-sein que significa ser-con (Heidegger en Van Deurzen & Arnold, 2018 p. 19) o Ubuntu, palabra con distintas formas de interpretacin. Por ejemplo, segn la nocin sudafricana, nuestra experiencia de humanidad nace en la medida en que dejamos de vernos como individuos separados o aislados (Spinelli, 2014). En este sentido, humanidad es aquello que comprende las relaciones humanas, y es cuando somos con la otredad, co-crendonos constantemente. Al respecto, Eze (2010 en Spinelli, 2014 p. 21), plasma Somos porque t eres, y en la medida en que t eres, definitivamente yo soy. Lo anterior supone adems una constitucin dinmica del yo, teniendo en cuenta que no existen relaciones estticas, sino que stas van cambiando, dada nuestra condicin de vulnerabilidad, finitud e incertidumbre mencionadas en apartados anteriores.

Cuando el cambio que surge est asociado a la prdida y el duelo, hablamos entonces de un cambio en nuestra identidad y en nuestras maneras de relacionarnos con el mundo. En este proceso de bsqueda de familiaridad, la frustracin y el dolor surgen asociados a la imposibilidad de regresar a la relacin estrictamente tal cual era. Al respecto, hablamos de una prdida de las formas del yo, y una prdida de presentes y futuros posibles a partir de lo que esa relacin prometa. Esto se evidencia en la reflexin propuesta por Judith Butler (2004), quien hace referencia a la prdida del otro como la consecuente prdida del yo, dando relevancia a la pregunta Quin soy yo sin ti?

Esta pregunta resuena profundamente con la comprensin existencial del duelo que proponen Signorelli y Guberman (2023), para quien la prdida no solo desarticula un vnculo, sino que expone la vulnerabilidad constitutiva del ser humano. En sus reflexiones, Signorelli y Guberman (2023) afirman que el duelo inaugura una experiencia lmite en la que la identidad queda suspendida, pues la muerte del otro revela el modo en que nuestra propia existencia estaba sostenida en ese lazo (Signorelli & Guberman, 2023). En ese sentido, el duelo no solo interrumpe la continuidad del mundo cotidiano, sino que obliga al doliente a reconfigurar su manera de ser-en-el-mundo.

Adems, Signorelli Y Guberman (2023) subrayan que la prdida confronta al ser humano con su finitud, al recordarle que no somos autnomos ni autosuficientes, sino seres radicalmente expuestos a los otros (Signorelli & Guberman, 2023). La desaparicin de quien sostena parte de nuestra identidad deja al descubierto aquello que se mantena implcito en la relacin: que nuestro yo est siempre en co-constitucin con otros, y que su ausencia abre un vaco no solo afectivo, sino ontolgico.

Por ello, la pregunta de Butler no es solo emocional, sino profundamente existencial: quin soy yo sin ti si mi ser estaba entramado con tu existencia? Desde la mirada de Signorelli y Guberman (2023), este desgarro revela un aspecto esencial del duelo: la tarea no es volver a ser el mismo, sino abrirse a la posibilidad de reconstruir un modo de existir que reconozca la prdida como parte de la propia historia y no como algo que deba ser negado o superado rpidamente. De este modo, el duelo se convierte en un proceso de reconfiguracin del yo que, aunque doloroso, posibilita una forma distinta de habitar el mundo.

De igual manera, se evidencia en el planteamiento de Mlich (2015, p.83-84)

La aoranza tiene que ver con la ignorancia, con el no saber: No s dnde ests, no s nada de tpero es una ignorancia que sospecha que hay algo ms terrible todava: por desgracia s algo ciertos que nunca sabr ms nada de t, que nunca ms volvers, que nunca ms llenars este vacos que volver a renacer la primavera, pero t ya no estars, y estar solo contemplando este mundo, que ya no me parecer dulce en ese momento, sino absurdo y terriblePor eso s que te queraporque aoro y deseara que volvieras

Lo anterior expone la imposibilidad del regreso, sin embargo, nos arroja a preguntas en torno a nuevas posibilidades de relacionarnos con lo perdido, en donde a pesar de la ausencia, la relacin puede continuar siendo a partir de otras formas. Para esto, resulta clave recordar la imposibilidad de deshacer aquello que ya ha sido, o de deshacer la relacin que se construy, por lo que esta relacin siempre seguir existiendo en la medida en que la narremos, la recordemos, y la sintamos. En resumen, dicha relacin seguir existiendo en la medida en que nosotros/as sigamos existiendo. En resonancia, surge como esperanza una dialctica del tiempo que nos permite conectar el pasado con el presente y el futuro (Van Deurzen & Arnold, 2018), dando dinamismo a esta relacin, lo cual corresponde a una de las tantas formas de transitar el duelo.

 

La relacionalidad inherente a la vida y las prdidas

Ser en el mundo, es ser y estar en relacin. En este orden de ideas, no llegamos a un mundo vaco, sino interpretado, lleno de sentidos y significados co-construidos (Mlich, 2014), lo que nos sita en una condicin de interrelacionalidad. Bajo este concepto, no existe entonces el ser individual, aislado o completamente autosuficiente, pues aquello que hemos sido, somos, y seremos, corresponde a las relaciones que vivenciamos, bien sea con otros seres, objetos, espacios, entre otros (Van deurzen & Arnold, 2018; Spinelli, 2014). Lo anterior ha tomado distintos nombres como Mit-sein que significa ser-con (Heidegger en Van Deurzen & Arnold, 2018 p.) o Ubuntu, palabra con distintas formas de interpretacin. Por ejemplo, segn la nocin sudafricana, nuestra experiencia de humanidad nace en la medida en que dejamos de vernos como individuos separados o aislados (Spinelli, 2014). En este sentido, humanidad es aquello que comprende las relaciones humanas, y es cuando somos con la otredad, co-crendonos constantemente. Al respecto, Eze (2010 en Spinelli, 2014 p. 21), plasma Somos porque t eres, y en la medida en que t eres, definitivamente yo soy. Lo anterior supone adems una constitucin dinmica del yo, teniendo en cuenta que no existen relaciones estticas, sino que stas van cambiando, dada nuestra condicin de vulnerabilidad, finitud e incertidumbre mencionadas en apartados anteriores.

Cuando el cambio que surge est asociado a la prdida y el duelo, hablamos entonces de un cambio en nuestra identidad y nuestras maneras de relacionarnos con el mundo. En este proceso de bsqueda de familiaridad, la frustracin y el dolor surgen asociados a la imposibilidad de regresar a la relacin estrictamente tal cual era. Al respecto, hablamos de una prdida de las formas del yo, y una prdida de presentes y futuros posibles a partir de lo que esa relacin prometa. Esto se evidencia en la reflexin propuesta por Judith Butler (2004), quien hace referencia a la prdida del otro como la consecuente prdida del yo, dando relevancia a la pregunta Quin soy yo sin t?

De igual manera, se evidencia en el planteamiento de Mlich (2022)

 

La aoranza tiene que ver con la ignorancia, con el no saber: No s dnde ests, no s nada de tpero es una ignorancia que sospecha que hay algo ms terrible todava: por desgracia s algo ciertos que nunca sabr ms nada de t, que nunca ms volvers, que nunca ms llenars este vacos que volver a renacer la primavera, pero t ya no estars, y estar solo contemplando este mundo, que ya no me parecer dulce en ese momento, sino absurdo y terriblePor eso s que te queraporque aoro y deseara que volvieras (Mlich, 2015).

 

Lo anterior expone la imposibilidad del regreso, sin embargo, nos arroja a preguntas en torno a nuevas posibilidades de relacionarnos con lo perdido, en donde a pesar de la ausencia, la relacin puede continuar siendo a partir de otras formas. Para esto, resulta clave recordar la imposibilidad de deshacer aquello que ya ha sido, o de deshacer la relacin que se construy, por lo que esta relacin siempre seguir existiendo en la medida en que la narremos, la recordemos, y la sintamos. En resumen, dicha relacin seguir existiendo en la medida en que nosotros/as sigamos existiendo. En resonancia, surge como esperanza una dialctica del tiempo que nos permite conectar el pasado con el presente y el futuro (Van Deurzen & Arnold, 2018), dando dinamismo a esta relacin, lo cual corresponde a una de las tantas formas de transitar el duelo.

 

Hacia una propuesta integradora del duelo

El duelo es una experiencia potencialmente presente ante toda prdida. Su aparicin es la consecuencia de una prdida de sentido en el mundo personal. Dicho esto, el trnsito del duelo es un llamado a crear y construir sentido alrededor de una experiencia que pas de ser habitual a ser desconocida.

Esta prdida de familiaridad convoca a sensaciones de desasosiego, tristeza, desesperanza, vaco, culpa, a causa de haber perdido el lugar y la relacin dentro del mundo. En este sentido, la prdida que genera el duelo est ligada a proyectos que representan la identidad personal.

Para continuar relacionndose con lo perdido, la persona puede insistir en preservar el mundo como lo conoca inmiscuyndose en la cotidianidad; no obstante, la sensacin de ausencia y sus sntomas - llanto, desgano, desmotivacin- condicionan el presente que se esfuerza por desconocer.

El sufrimiento en el duelo no es una experiencia que deba superarse o evitarse, por el contrario, implica desde nuestro rol como terapeutas, acompaar y validar la vivencia, pues es desde el sufrimiento que se construirn las bases para relacionarse de forma distinta con aquello que se perdi. En este sentido, la persona aprende a vivir con la sensacin de ausencia, no a superarla.

Por ello, lo que ha sido presente para el ser humano no pasa a ser una experiencia terminada o prdida. Toda relacin vivenciada es potencialmente una posibilidad presente por desarrollar. De alguna manera, la persona contina relacionndose con lo que perdi, ahora desde una posicin que brinda otras posibilidades a futuro.

La transicin en el duelo convoca a aceptar las condiciones de la situacin, pasando de un renegar ante por qu a aceptar el cmo pas, resaltando de nuevo que esta aceptacin no corresponde a superacin. Este proceso requiere coraje para aceptar e integrar que se es impotente frente a la vida y que esta puede considerarse injusta.

Como conclusin, en la experiencia de duelo, la prdida no alude a la inexistencia fctica de aquello que se ha perdido, aun con el dolor que supone su ausencia. Aqu, la fenomenologa permite comprender los cambios en el estar-en-el-mundo sin aquello perdido; es decir, ampla la perspectiva sobre un modo relacional de cohabitar el mundo que afectaba profundamente el modo de percibir, actuar y proyectarse. En esta lnea, Signorelli y Guberman sostienen que el duelo inaugura una modalidad distinta de estar-en-el-mundo, marcada por la irrupcin de un vaco que exige ser habitado y que transforma inevitablemente las coordenadas de sentido con las que la persona se relacionaba con su mundo cotidiano (Signorelli & Guberman, 2023).

Asimismo, la fenomenologa puede enriquecer la comprensin del trnsito del duelo dando cabida al dilogo entre los tiempos, las identidades y las posibilidades de relacin del ser. Para Signorelli y Guberman, este trnsito no consiste en cerrar la prdida, sino en permitir que el pasado y el presente entren en conversacin para que la identidad pueda reconfigurarse sin negar la huella del vnculo perdido. El duelo implica entonces una reorganizacin existencial donde la persona se abre a la posibilidad de integrar la ausencia en su historia vital, reconociendo que la vida contina, pero ya no es la misma (Signorelli & Guberman, 2023). Desde esta perspectiva, la fenomenologa y especialmente la lectura existencial propuesta por Signorelli y Guberman (2023) ofrece un marco para comprender que el duelo no es solo un proceso emocional, sino una transformacin profunda del ser, de su mundo y de su modo de habitarlo.

 

Referencias bibliogrficas

Boss, M. (1979). Existential Foundations of Medicine and Psychology. New York: Jason Aronson.

Butler, J. (2004). Precarious life: The powers of mourning and violence. verso.

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De Castro, A. (2013). Dysfunctional personal experiences and existential dilemmas. The Humanistic Psychologist, 41 (4), 371-383.

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Jaspers, K. (1958). Filosofa II . Madrid: Ediciones Revista de Occidente.

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Yalom, I. (2008). Mirar al sol. Buenos Aires: Emec

Yalom, I. (1984). Psicoterapia Existencial. Barcelona: Herder.

 

Curriculum

 

Ricardo Gonzalez Ternera

Estudiante de doctorado en Psicologa Universidad de Buenos Aires.
Magister en psicologa clnica, Universidad del Norte. Docente del programa de psicologa Universidad del Norte. Barranquilla-Colombia.

 

Correo de contacto:

ternerar@uninorte.edu.co

 

Ana Mara Daz Gonzlez

Psicoterapeuta. Especialista en estudios interdisciplinarios en duelo. Magister en Musicoterapia. Diplomado en Tanatologa Existencial.

 

Correo de contacto:

diazgonzalezanama@gmail.com

 

Fecha de entrega: 23/09/2025

Fecha de aceptacin: 3/12/2025

 

 

 

Enlaces de Referencia

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