Seccin Comentario de libro

 

Comentario de libro

Cuatro modos humanos de existir

 

Autor: Ramiro Gmez Salas

 

Una lectura picassiana de nuestro mundo

 

Prof. Emilio Romero

Joinville, Brasil

 

 

 


Hay diversos modos de llevar nuestra vida sea en nuestra poca, sea en otras ms lejanas; de diversas maneras podemos reconstruir algunas formas de vida que reflejan tanto lo individual de una vida como su insercin en modos colectivos de ir haciendo la vida en su singularidad; singularidad siempre atravesada por lo que se disea en un momento de la historia en la cual emergimos sin pedir y menos sin saber los motivos que nos situaron en un perodo dado de una poca, de una clase social, de una trama compleja que rara vez llegamos a captar su sentido: estamos inseridos en una trama social, econmica e histrica que rara vez llegamos a conocer en su complejidad.

 

En el libro Cuatro modos humanos de existir, Gmez Salas se ha propuesto mostrarnos diferentes modos de vida en diferentes pocas o en un mismo perodo, todos inseridos en un complejo de relaciones que sus protagonistas apenas viven sea como dictamen de designios ajenos, sea como bajo las influencias de un destino cuyo misterio solo es esclarecido mediante creencias colectivas, mediantes mitos o por esa extraa urdimbre de relaciones que enreda a todos nosotros de las ms diversas maneras.

 

La propuesta del autor es para que visitemos un retablo que nos muestra cuatro figuras humanas en diferentes momentos; la primera est situada en la poca clsica; las otras tres pertenecen a nuestra poca reciente. Los cuatro retablos exigen una atencin dirigida para as ir entrando en los diversos meandros de escenarios complejos, que son presentados con una multiplicidad de voces que acompaan a nuestro autor. Gmez Salas sabe que los temas que aborda son intrincados, nunca pueden ser expuestos en pinceladas cubistas, meras insinuaciones de figuras que expresan la interconexin de realidades indiscernibles. Nos muestra la vida en sus contextos, en sus intentos de conquistar algunas realizaciones, no importa si ellos no sepan claramente los motivos y el transfundo que los motivan en ciertas direcciones, ms que en otras. Un novelista se limitara a dar su visin de lo que su experiencia y su filosofa le permite discernir en las conductas humanas, por complejas que stas sean, e incluso si son autobiografas como sera el caso de un Rousseau o de un Luis F. Celine. En el texto que intento comprender para as ofrecer algunas pistas para otros lectores, siempre vemos que varias voces dejan or sus posiciones. Son los auxiliares y guas de nuestro autor. Son co-autores que forman parte tanto de una visin de mundo, como informantes de saberes que no circulan por las calles del mercado.

 

1. En todos los captulos se nos coloca frente a las constantes presentes en nuestra existencia en todas las pocas, no importa si se presenten de modo diferente. Desde cuestiones antropolgicas como la oscilacin permanente del hombre entre el ser y la nada, el inevitable entrecruzamiento de la banalidad de la vida y sus misterios, la voluntad de realizacin y los infaltables fracasos, la procura del amor y sus frecuentes desencantos solo para mencionar los primeros y ms frecuentes.

 

Este primer cuadro nos introduce a un tema que fue una constante en el pensamiento griego; la cuestin del tiempo con su cortejo siempre presente, la finitud de todo lo que existe y la hipottica eternidad, lo previsible y lo imprevisible. Esta es una reflexin que ya se colocan las grandes figuras de la filosofa de ese pueblo. El tiempo impone un orden en el acontecer, orden que debemos llevar en cuenta para as administrar nuestros tareas y compromisos. En aquel tiempo an no se rega la vida por los relojes. La importancia de una medicin del tiempo va a esperar muchos siglos antes de imponerse como una necesidad de la vida prctica.

 

Desde este primer captulo entramos en los modos que el autor impone a su visin del mundo en que cada figura humana deja sentir su presencia. Convoca poetas y filsofos, eruditos y especialistas en el asunto que se propone abordar.

 

En este primer retablo nos encontramos con Calnicos, un joven griego; este joven sufre lo que parece haber sido una constante en el alma griega: la cuestin de la muerte; este joven se va a deparar con algo que su cultura lo deja en el desamparo del fin, sin ninguna promesa de una vida post-mortem. Lo mximo que le ofrece es la extincin fantasmtica en los sombros pasajes del mundo subterrneo, el averno; recordemos que solo los dioses y semi-dioses, tenan la gracia de la inmortalidad; los humanos moran a los pocos como sonmbulos, o, si eran seres ilustres en compaa de seres ilustres que aliviaban sus das. Adems, el destino de la vida de todos los mortales estaba en la voluntad de las moiras, cuyos hilos ellas controlaban de modo que bastaba un simple corte para el fin del mortal.

 

Gmez Salas destaca como los epitafios colocados en la vera del camino recuerdan a los caminantes tanto los bienes de la muerte como el dolor y las injusticias de su dictamen. Postula que si la vida es un caminar para un fin; el caminante tal vez se pregunte que hay ms all. Yo me pregunto si hay en la concepcin griega una metonimia del ms all, que est presente en la tradicin judeo-cristiana. Gmez nos destaca el ideal de la cultura helnica: la aret, que incluye las virtudes que generaron la grandeza de ese pueblo, virtudes que en parte permita enfrentar la muerte sin grandes miedos. En compensacin opta por las radiaciones que incluso los eventos ms simples poseen; nos expone el tema de la muerte tal como es considerada por escritores recientes Sartre, Kundera, Kafka, Meister Eckhart, principalmente. Todo muy pertinente.

 

2. Con el segundo modo humano de existir entramos en la contemporaneidad, en nuestra poca. Conocemos de inmediato un breve esbozo de Pablo, un hombre de 32 aos que enfrenta los desafos de la vida que le impone el sistema social de nuestro tiempo.

 

En este captulo entramos en el plano del mundo de las tecnologas complejas, fuera del alcance del hombre comn; Pablo vive dentro de un mundo que lo condiciona en redes que l no sabra comprender y mucho menos controlar. Las nano-tecnologas, las exploraciones del movimiento de las partculas intra-atmica lo han transformado a l mismo, a todos nosotros, en maniticos y meras partculas errantes cuyos movimientos podemos prever en abstracto solamente. Aqu es an ms acentuado el principio que orienta la exposicin analtica de este autor: la confluencia de factores sea en un sentido de refuerzos mutuos, sea como de confrontos. El primer confronto que enfatiza es entre la inestabilidad y la unidad familiar, siempre bajo amenaza de disolucin. El film Paisaje en la neblina le sirve para seguir las peripecias de una adolescente y su hermano pequeo, dos hurfanos que inician la bsqueda de su padre como la fuente originaria de sus vidas y la imposibilidad de su encuentro despus de las dolorosas experiencias que sufren en esa bsqueda; al final lo nico que encuentran es un rbol que simboliza la raz y la promesa de sus vidas.

 

Luego entra en el meollo de la historia de todos los que viven de un salario. Pablo, sin ser un robot, se siente tal. O sin darse cuenta descubrir que su trabajo es una forma de servidumbre en el sentido de los clsicos; servir bajo el mando del amo. De modo cauteloso apunta las direcciones que toma la servidumbre que va invadiendo las diversas reas de los que viven de un salario. Como para evitar ir ms lejos nos cita un texto de Asimov, bien conocido expositor del mundo futuro, en el que incluso los robots sienten algo parecido con el apego. Tambin en el futuro los nios precisarn del oso de peluche y de otros objetos de apoyo emocional. Este es un lado de la robtica; est el otro: han sido creados para incrementar la produccin y operar sin el factor humano hasta donde sea posible.

 

Este captulo entre en los ms diversos planos que caracterizan las realidades humanas de nuestra poca. Forma parte de una galera pictrica del mundo que vivimos; estos planos se interpenetran, se oponen, se influencian, se complementan formando todos los cuadros de estilo picassiano, en que las figuras carecen de individualidad; son figuras con rostros parciales, deformados por misturas, lneas y colores, esbozos parciales de seres humanos. Ningn otro pintor ha conseguido darnos una galera tan completa de nuestra poca, tal como se dise desde la segunda guerra mundial (1945), aunque ya se anunciaba desde la primera guerra (1914). No es que Gmez Salas desconozca los factores positivos de los avances cientficos y tecnolgicos, ni tampoco subscribe el juicio heideggeriano del fin de la historia por el auge y predominio de las mediaciones tcnicas como la anulacin de lo humano. Ni mucho menos nos habla de una era de las masas, como pens alguna vez Ortega y Gasset en los aos 30. La masificacin continua, mas ahora la entendemos como un sub-producto del sistema capitalista que transform a la inmensa mayora en meros consumidores de productos enlatados, sea en la forma de lindas mujeres, lderes de trapo (animadores de TV), polticos corruptos, financistas sin alma, pastores inescrupulosos que venden la prosperidad material para la gran masa siempre que paguen los diesmos a ellos, falsarios de la peor canallada.

 

Cita a un autor que habla del fenmeno TV como una forma de dominacin de la mente colectiva; es apenas una pincelada para denunciar los efectos dispersivos e ilusorios de sus mensajes con intenciones que esconden el trasfondo de sus intereses. Es lo que desde Hegel y Marx se conoce como alienacin, mas estos dos filsofos no son mencionados en este libro. Hubiera sido oportuno un mayor nfasis en el carcter manipulativo de la TV, destinado a imponer falsas representaciones sobre la realidad material, una forma programada para esconder las maas de los poderes dominantes sobre la gran masa de consumidores y de electores sin consciencia real de cmo funciona el sistema social. El autor prefiere entrar en otro tema; queda as algo diluido el tema de la manipulacin y dominio de la consciencia colectiva por un programa destinado a dar un cuadro falso de las realidades socio-econmicas. La media forma parte de un programa bien montado para dominar e moldear la consciencia colectiva en trminos de su domesticacin pasiva.

 

El lector se pregunta si todas estas derivaciones forman parte del proyecto picassiano de realidades mltiples, complejas amalgamas de retazos sin individualidad. Cita a un escritor que habla de psicofagia como sntesis de procedimientos que devoran su poder libertario inherente a su potencial. Y para seguir con su mtodo de derivaciones mltiples para otras reas, Gmez Salas entra en el campo del auge de las modas del vocero rockero y de otras modas ms refinadas importadas del Oriente o de otros tiempos.

 

En todo este aquelarre nunca faltan los toques de la potica, prximo a las Damiselas de Avignon. Para mi gusto en las ltimas cuarentas pginas de este captulo, el autor nos ofrece sus mejores frutos de su analtica de nuestros tiempos; se sita en los temas que ms atraen su atencin y competencia. Comenta las virtudes del tacto en versos de E. Cummings, los besos son el mejor destino de la sabidura, seora, lo juro por todas flores hasta la revolucin del 68 en Francia con sus slogans famosos, sean realistas, pidan lo imposible, la selva precede al hombre, el desierto lo sigue.

Como todo hombre amarrado a la mquina del sistema dominante el tiempo de Pablo es rendimiento y productividad. Su tiempo es dinero y posibilidad de bienestar por el consumo. Tiene esperanza que en la medida que la empresa crezca gracias al esfuerzo de todos el trickle-down lo va a favorecer. (pg. 105).

 

3. Entramos en una tercera esfera; vamos a conocer el mundo de una pareja. Ral y Piloncita.

Entramos en los males del amor no correspondido; y peor que eso, traicionado o desdeado. Es Ral el que se lamenta de una pasin no correspondida. Ya no se trata de una apuesta perdida; Ral se entreg a una pasin que inclua la sntesis de sus deseos; la entrega a un dios desconocido que promete todo, pero no garantiza nada, nada, salvo la aventura de lo incierto y dudoso. Como suele acontecer no es pura ilusin; la joven Piloncita abri alguna ventana y mostr la sonrisa de una promesa incierta que Ral entendi como estmulo suficiente para su aventura. Una aventura interior, simples pistas en la arena gravadas en su campo imaginario.

 

Es lo que suele acontecer en la mayora de nosotros. Un gesto amable nos parece una promesa en un doble sentido; la damos y tambin la recibimos. En esta historia l implora, ella deplora toda aproximacin; vemos las sombras del desprecio, del repudio por un pedido fuera de cuestin. En la generacin ms reciente tambin acontece pero sin los ribetes del rechazo frontal y sin apelacin; en estos ltimos veinte aos las opciones romnticas segn la frmula clsica del siglo XIX seran impensable. Las quejas y dolores de su desgracia amatoria son verosmiles para un hombre que ya entr en la tercera dcada, sin experiencias anteriores, como hoy ocurre desde la adolescencia inicial. Gmez Salas nos presenta el cuadro de un hombre que an sufre de amores no correspondidos, con el dramatismo de una o dos generaciones anteriores. An hay personas que experimentan amores no correspondidos como un drama insoportable; es lo que nos muestra este autor con su invocacin de escritores que exaltan los supuestos parasos perdidos. Lo que vemos todos los das en el noticiario de la TV son asesinatos de ex amantes y de esposas que optaran por dejar la vida conyugal ante la conducta insoportable de un marido agresivo o de celos sintomticos. Ral llega a pensar en matar a su Piloncita, que sera otra forma de su suicidio. Acontecen ese tipo de percances an en nuestros das. Entendemos que tienen carcter sintomtico, lo mnimo una limitacin caracterial para aceptar el fracaso de un propuesta que denuncia una antigua falta un viejo rencor por haber sido postergado en el afecto materno?

El amor seria la superacin de las fronteras que distancian el yo del t para as configurar una unidad mayor que es algo ms que el nosotros, es la unidad yo-t. El nosotros bien puede originarse de un convenio, de una asociacin conveniente para compartir beneficios mutuos. El amor no seguira esta forma de la practicidad. Es otra figura de las fusiones picassianas en que las penas y las alegras del otro tien el flujo sanguneo de esta dupla-en-fusin. Gmez Salas acredita y intenta mostrarnos la supra y la trans-temporalidad de la experiencia amorosa; no importa que esta trans-temporalidad no implique elementos ideales; son su prctica en las diversas culturas, incluidas sus monstruosas transgresiones, sometida al duro test de las necesidades apremiantes. Nuestro autor acredita que las virtudes del amor implican beneficios mutuos para los amantes. Y aun va ms lejos, cita a Sorokin, un socilogo que postula que el amor es el poder de la dinmica social, postulado desmentido por el tremendo poder de la violencia en el movimiento de la historia humana de todos los pueblos. Tal vez si el amor implicase la convergencia de fuerzas pro sociales y la violencia, en contraposicin, implicase la divergencia de intereses entre los individuos y los pueblos, entonces podramos afirmar que hay un factor de violencia en el amor y otro de amor en la violencia: no olvidemos que todas las grandes revoluciones humanas se hacen en nombre del bien comn. Tal fue la justificativa de un Constantino al declarar el Cristianismo como la religin oficial del Imperio romano; tal fue la dinmica y origen de la Revolucin francesa. Tambin fue la justificativa de los bolcheviques al eliminar a sangre y fuego a los enemigos de un Nuevo Estado de justicia social en la Unin sovitica.

 

Gmez cita a Pascal: Las pasiones ms propias del hombre, origen de muchas otras son el amor y la ambicin. No tienen que ver entre s, aunque a menudo anden de la mano; pero se debilitan recprocamente, por no decir que se anulan. Podemos completar la idea pascaliana: la ambicin es disparada por bienes materiales y posiciones de poder; as tendramos lo que acabo de afirmar sobre el interjuego de lo convergente y lo divergente en un movimiento oscilante, con predominio de uno y de otro segn composiciones de fuerzas. Gmez nos dice que la ambicin desplaza al amor y lo anula; el amor repele la ambicin y la extingue. Que optimismo! L amour cest un oiseau fragil, ya nos advertia Stendhal.

 

Piloncita, la joven tan deseada por Ral, parece tener una excusa suficiente para no abrirse a los requerimientos de un amor pleno; insina una historia pasada que la priva de entrar en una relacin de pecho abierto; Ral, hombre de palpitaciones romnticas, no la presiona; cree aun que vencer los bloqueos que le impiden su entrega al llamado de otro amanecer. El lector actual de esta historia, hombre del siglo XXI, observa la conducta de Ral como una obstinacin nada comn en los modos de relacionamientos predominantes en nuestra poca, son ms propio de los tiempos picassianos en que todo se superpona de diferentes modos, encubriendo lo ms natural de la vida. Si admitimos que esa poca termina en torno de la dcada de los sesenta ya se pasaron tres generaciones. Surgieron dos nuevas configuraciones del mundo en Occidente. Una se llama existencialismo de los 60 a 90, otro la globalizacin del poder financiero.

 

4. El cuarto modo humano de existir corresponde a la vida de los pobres, especialmente numerosos en los pases del llamado tercer y cuarto mundos. En este retablo no encontramos el nombre de un personaje que represente este enorme conglomerado humano; cincuenta por ciento en dos tercios de la poblacin humana, unos tres mil millones. Gmez ha entendido muy bien que la pobreza condena al ser humano a ser un ente annimo. No digo que l no muestre el debido respeto ni ignore que incluso en las vidas ms carentes existe la dignidad. Tanto es as que cita el poema de un poeta que muri en combate en defensa de la justicia humana: Len Felipe fue fusilado por la derecha fascista de F. Franco en la poca de la Revolucin espaola. El poeta abogaba por la abolicin de los ricos y de los pobres, es decir, luchaba por la igualdad de los humanos, nica manera de conquistar la justicia social. No comenta las causas de las desigualdades sociales ni comenta las maas de los poderes dominantes para mantener los tremendos contrastes sociales y todas las injusticias que le son inherentes. Siempre est atento a los momentos en que algunos valores humanos se rescatan incluso en las condiciones materiales ms duras. Nos recuerda el famoso filme italiano de los aos cuarenta Ladrones de bicicletas una de los mayores bienes de la clase proletaria de aquella poca.

 

Consideraciones finales a ttulo provisorio

El mundo reflejado en la obra pictrica de Picasso dura hasta la guerra de Vietnam con la derrota de los norteamericanos y el aumento de las tensiones entre EUA y la Unin Sovitica. Despus de este periodo se impone la visin existencialista de la vida; en esta nueva poca surge la pintura de lo irrisorio y las imposturas de Warhall. Dal refleja la nueva poca con su desmoronamiento de lo real. En literatura surge la nueva visin del hombre en los grandes escritores de esta poca: Sartre y Beauvoir, Camus y las sobrias desventuras del desvalor de la vida; Luis F. Celine y sus andanzas; Sbato nos muestra la pasin paranoide de un pintor solitario y nihilista. Slo para citar los ms conocidos. El tema del amor como la mxima realizacin pierde su vigencia. Los hippies nos ofrecen su nueva visin de las relaciones ertico-sentimentales como aventuras de lo cotidiano, sin ninguna transcendencia; es la reaccin ante la derrota del militarismo norteamericano; es el protesto de gran parte de la juventud contra las costumbres y las amarras sociales. Surge en todo Occidente un nuevo tipo de juventud, menos creyente y ms libertaria.

 

Ya en los aos 90 el existencialismo, como antdoto contra la deshumanizacin, ya no responde a la llamada expansin mundial del capitalismo; se impone la globalizacin; surgen nuevos polos en disputas. Por una parte est el capital financiero y sus especulaciones con el mercado; y por otras est una asociacin estratgica entre China y Rusia. El tercer mundo, nosotros, intentamos sobrevivir entre estos tres colosos. Estamos en la poca computacional, con los grandes problemas del presente: la superpoblacin, el aumento de la temperatura y sus efectos climticos, el inestable equilibrio atmico, la certeza de que un tercio de la poblacin mundial pobre continuar al margen de la historia.

 

Una penltima observacin sobre este rico semillero de ideas presente en el libro de Gmez Salas. El estilo de exposicin ramificado del autor, que siempre se hace acompaar por otros autores que escriben algo pertinente sobre el tema en cuestin, admito que ofrece dificultades para un lector ms habituado a textos lineales con estilos argumentativos apuntando a demostraciones lineales. Admito que lo que he apuntado es un resumen muy simplificado de un texto rico en ideas que siempre van acompaadas por el encanto de una erudicin siempre pertinente.

 

Curriculum

Psiclogo clnico. Ex docente de varias universidades en Brasil. Miembro fundador y de honor de ALPE. Escribi numerosos libros cientficos y literarios.

 

Correo de contacto: emiliorom@terra.com.br

 

Fecha de entrega: 1/02/2020

Fecha de aprobacin: 11/02/2020

 

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